20 enero, 2021

El análisis de los expertos: por qué la cuarentena más larga del mundo no sirvió

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Argentina fue uno de los pocos países en el mundo que tuvo el privilegio de observar con tres meses de antelación el desarrollo de la epidemia de un nuevo virus surgido en China, convertido luego en la pandemia por COVID-19, para poder anticiparse y tomar todas las medidas necesarias para no padecerla como fue en sus comienzos en Asia y Europa.

Como una película de la cual se podía observar los momentos claves, tuvimos la oportunidad de ir conociendo al virus a medida que transitaba por distintos países, antes de su llegada al nuestro allá por el 3 de marzo. Sabíamos que era muy contagioso, que afectaba a los adultos mayores y personas con comorbilidades, y que en el 20% de los casos requería una atención médica de internación.

Es por eso que el Gobierno nacional estipuló un fuerte Aislamiento, Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO), que funcionó en forma eficaz durante varias semanas y que luego con el transcurso de los meses perdió efectividad a medida que continuaban sus prórrogas sin hacer hincapié en las medidas de prevención y testeo correctas para identificar a los infectados y aislarlos. Fue así que nueve meses después Argentina llegó a la increíble cifra de 40.000 muertos por coronavirus, situándose en el puesto número 11 (de 194 naciones) en la cantidad de más fallecidos y también en el mismo lugar del ranking de países en cantidad de muertos por millón de habitantes, según datos precisos de la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos. Ese mismo ranking establece que oficialmente Argentina está en el puesto nueve en mayor cantidad de infectados en todo el mundo, con casi 1,5 millones.

Hasta noviembre rigió en gran parte del país el ASPO, para luego cambiar al DISPO - REUTERS/Agustin MarcarianHasta noviembre rigió en gran parte del país el ASPO, para luego cambiar al DISPO – REUTERS/Agustin Marcarian

Para ello, Infobae contactó a un grupo de expertos médicos e infectólogos que precisaron sus ideas y pensamientos en este particular año donde el coronavirus nos atravesó a todos, haciendo foco en las medidas tomadas y el resultado de los 40.000 muertos en Argentina por COVID-19.

Adolfo Rubinstein, ex ministro de Salud de la Nación explicó a que en la Argentina no hubo un pico de infecciones como sucedió en EEUU o Europa y que sí hubo un aumento acelerado de casos, una curva empinada. “La cuarentena temprana amortiguó la pendiente de la curva, pero nunca se bajó el número de casos. Funcionó bien durante los dos primeros meses, pero luego no se preparó una respuesta comunitaria para contener y frenar al virus. La misma requería más testeos, más trazados, más equipos destinados a esas tareas, como se hizo muchísimo más tarde con el plan Detectar”, agregó el ex funcionario.

Los mayores de edad son uno de los grupos de mayor riesgo ante el COVID-19Los mayores de edad son uno de los grupos de mayor riesgo ante el COVID-19

La doctora Cristina Freuler, médica infectóloga y jefa del Departamento de Medicina Interna del Hospital Alemán, explicó: Las muertes son proporcionales a los números de contagioEs verdad que es fácil hablar con el diario del lunes, pero quizás hubiese sido más atinado hacer una cuarentena importante y bien restrictiva solo al principio de esta pandemia para reforzar el sistema sanitario. Estuvimos casi dos meses con una cuarentena estricta y sin casos. Si uno en ese momento hubiese aflojado las medidas, es probable que ahora, al aumentar los casos, uno la pudiera endurecer nuevamente y todos la respetarían más”.

Muchos comercios pudieron abrir recién después de varios meses, lo que implicó grandes pérdidas económicasMuchos comercios pudieron abrir recién después de varios meses, lo que implicó grandes pérdidas económicas

“Allá por marzo del 2020 las proyecciones intermedias (es decir las menos pesimistas) estimaban más de 250.000 muertes si la pandemia seguía su curso natural. Entonces, si bien es contra fáctico pensar que hubiera sucedido, en mi opinión, al menos en sus comienzos la cuarentena fue una excelente estrategia que permitió un mejor acondicionamiento del sistema de salud. También, es interesante interpretar, que el objetivo más claro de la estrategia, no es reducir los casos sino proyectarlos en el tiempo, de modo de no saturar el sistema y que cada individuo reciba la atención que requiere. Al menos hasta la llegada de las inmunizaciones o a la espera de algún tratamiento que demuestre eficacia y accesibilidad”, afirmó la médica infectóloga de Helios Salud, Paula Rodríguez Iantorno.

Una protesta de médicos y enfermeros por la falta de recursos en varios hospitales de Buenos Aires. REUTERS/Matias BagliettoUna protesta de médicos y enfermeros por la falta de recursos en varios hospitales de Buenos Aires. REUTERS/Matias Baglietto

Y agregó: “La mortalidad es relativamente alta para lo que uno quisiera y no está relacionado con el confinamiento prolongado, en última instancia, lo que hizo el confinamiento prolongado que se hizo básicamente en el AMBA, fue retrasar el aumento del número de casos junto con la preparación de la salud pública. Quizás uno podría hacer hecho una cuarentena más corta, si, es cierto. Creo que la mortalidad está vinculada a que atacó a población de edad, adultos mayores con factores de comorbilidades, como diabetes, hipertensión y obesidad importante, acompañado o no de cardiopatías o de enfermedad pulmonar. Por otra parte, el hecho de que haya un número alto de casos en ciudades con una menor complejidad e infraestructura desde la salud pública, como ocurre en otros países también es posible que haya afectado la mortalidad. Por eso viéndolo con una perspectiva moderadamente optimista, el hecho de que la vacunación en adultos mayores y con comorbilidades, va a ser una de las prioridades, el primer grupo que se va a vacunar, va seguramente a impactar sobre la hospitalización y sobre la mortalidad. No olvidemos nosotros que la media de mortalidad está alrededor de los 72-74 años. Con lo cual significa que la gran mayoría de los individuos que fallecen están por encima de 70 años, que es la población que uno tiene que proteger por medio de la vacuna.

Argentina está entre los primeros países con mayor cantidad de infectados y muertos por COVID-19 - REUTERS/Agustin MarcarianArgentina está entre los primeros países con mayor cantidad de infectados y muertos por COVID-19 – REUTERS/Agustin Marcarian

“A nosotros el hecho de haber iniciado una cuarentena en forma preventiva con distanciamiento nos permitió adecuar el sistema de salud. Nosotros con las deficiencias que tenemos en nuestro sistema de salud si no hubiésemos tomado ese tiempo prudencial para organizar los hospitales, las terapias intensivas, las camas disponibles de internación, los aislamientos en los hoteles, etc, realmente hubiese sido mucho peor de lo que fue”, admitió el experto.