22 enero, 2021

De la “diplomacia de las mascarillas” a la “diplomacia de las vacunas”: la verdad detrás de la generosidad del régimen chino

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Cuando la pandemia comenzaba a arreciar al mundo y todas las miradas se detenían en la responsabilidad e inoperancia de Beijing para contener el coronavirus, el régimen comandado por Xi Jinping desplegó un plan de contingencia para acallar las voces críticas. Se lo llamó “diplomacia de las mascarillas” y sirvió para inundar con material de protección e insumos médico de dudosa calidad a aquellos países sin suficientes recursos como para hacer frente a los brotes internos. Con ese gesto de impostada generosidad al menos los mantendría en silencio… y en deuda.

Ahora, el régimen está detrás de otra estrategia, similar aunque más sofisticada. También costosa. No son mascarillas, ni trajes de protección médica, ni test de anticuerpos. Se trata de las vacunas que se han desarrollado en China desde el inicio de la pandemia. Podría llamarse “diplomacia de las vacunas” y estará destinada -en principio- a países desarrollados, tal como prometió Xi. Pero, ¿qué hay detrás de esas intenciones?

Un trabajador médico inyecta la vacuna Covid-19 de Sinovac Biotech Ltd. contra el coronavirus a un voluntario en Bandung, Java Occidental, Indonesia. El régimen quiere imponer su "diplomacia de las vacunas" para influir en esos países (EFE)Un trabajador médico inyecta la vacuna Covid-19 de Sinovac Biotech Ltd. contra el coronavirus a un voluntario en Bandung, Java Occidental, Indonesia. El régimen quiere imponer su “diplomacia de las vacunas” para influir en esos países (EFE)

Esta versión intenta ser refutada por la maquinaria propagandística china. La agencia Xinhua, encargada de publicar todo movimiento del régimen, señaló que las vacunas contra el COVID-19 no serán utilizadas como un “arma o herramienta diplomática”. Al mismo tiempo, en un editorial de su directorio del pasado 10 de noviembre se señaló que se oponía a la “politización” del tema. “China no convertirá las vacunas COVID-19 en ningún tipo de arma geopolítica o herramienta diplomática, y se opone a cualquier politización del desarrollo de vacunas”, señaló el medio que habla por el estado. “China está dando este paso concreto para asegurar la distribución equitativa de vacunas, especialmente a los países en desarrollo”, agregó Xinhua.

Sin embargo, analistas de todo el mundo creen que las verdaderas y ocultas intenciones de Beijing radican en la amplia influencia que podría mantener sobre otros países si se convierte en su principal proveedor de vacunas contra el coronavirus. Sobre todo en áreas y zonas geográficas donde mantiene disputas y una alta tensión territorial. Tal el caso del Mar del Sur de China, que el imperio oriental demanda como propio y las maniobras militares son cada vez más frecuentes.

Unos cocineros con mascarillas trabajan en un restaurante cantonés en Hong Kong (EFE) Unos cocineros con mascarillas trabajan en un restaurante cantonés en Hong Kong (EFE)

Page-Jarrett insiste en que los países del sudeste asiático también están interesados “en mantener su independencia y neutralidad” y que es por eso que “se resisten con bastante firmeza a cualquier esfuerzo por tratarlos como peones en estos juegos de poder regionales”. Sin embargo, su bajo desarrollo en materia médica y sus necesidades más urgentes podría convertirlos en blancos de la nueva “diplomacia de las vacunas” del régimen.