20 enero, 2021

Las vacunas contra el COVID-19, el avance científico del año

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Desde el comienzo de la pandemia por el nuevo coronavirus, científicos e investigadores de todo el mundo se pusieron a trabajar contrarreloj en búsqueda de un tratamiento eficaz y una vacuna segura y efectiva para prevenir el virus surgido de China.

A un año de que la vida tal como se la conocía cambiara para siempre, la revista Science, una de las publicaciones más prestigiosas de la ciencia mundial, destacó a las primeras vacunas contra el COVID-19 como el principal hito científico del año.

Pero hagamos cronología: el 31 de diciembre de 2019, los funcionarios de salud en Wuhan, China, informaron sobre un misterioso grupo de casos de neumonía que habían detectado en 27 personas. El 8 de enero, The Wall Street Journal reveló que los investigadores chinos habían relacionado la enfermedad con un nuevo coronavirus. Dos días después, los científicos publicaron en línea la secuencia genética del virus.

El planeta no llegaba a comprender la dimensión de lo que estaba pasando, pero la ciencia ya estaba en busca de una vacuna contra el COVID-19.

En febrero, varias empresas farmacéuticas habían lanzado proyectos de vacunas tendientes a prevenir el nuevo patógeno (Reuters) En febrero, varias empresas farmacéuticas habían lanzado proyectos de vacunas tendientes a prevenir el nuevo patógeno (Reuters)

En febrero, varias empresas farmacéuticas habían lanzado proyectos de vacunas tendientes a prevenir el nuevo patógeno: en China, CanSino Biologics, Sinovac Biotech y la estatal Sinopharm fueron los primeros en salir. En los Estados Unidos, los pioneros fueron Moderna e Inovio Pharmaceuticals. En Europa, BioNTech, una empresa de biotecnología alemana, desarrolló un candidato que luego compartiría con el gigante farmacéutico Pfizer. En la Universidad de Oxford, un grupo académico creó una vacuna que finalmente atrajo a otro socio de Big Pharma, AstraZeneca. Janssen y Sanofi Pasteur también se unieron a la carrera contra el tiempo.

Dos de los contendientes chinos hicieron candidatos a vacunas con el virus completo, mientras que todos los demás esfuerzos destacaron la proteína de superficie SARS-CoV-2, la famosa “espiga”, que los biólogos estructurales se apresuraron a mapear y estudiar. Spike inicia la infección al unirse a los receptores que se insertan en las células humanas. Una vacuna podría “neutralizar” el virus si pudiera entrenar al cuerpo para crear anticuerpos que se dispararían en picos en el lugar preciso donde interactúa con su receptor.

Pfizer anunció el 9 de noviembre que su vacuna contra el COVID-19 es “eficaz en un 90%”, cifra que aumentó a un 95% el 18 del mismo mes ante un análisis más ampliado de su Fase III. Moderna, en tanto, informó el 16 de noviembre que su formulación tiene una eficacia de casi el 95%.

La vacuna de Pfizer ya fue aprobada para su uso de emergencia en el Reino Unido y luego en los EEUU, y se cree que la misma suerte correrá la de Moderna en las próximas horas en el país norteamericano La vacuna de Pfizer ya fue aprobada para su uso de emergencia en el Reino Unido y luego en los EEUU, y se cree que la misma suerte correrá la de Moderna en las próximas horas en el país norteamericano

La vacuna de Pfizer ya fue aprobada para su uso de emergencia en el Reino Unido en primer término y luego en los EEUU, y se cree que la misma suerte correrá la de Moderna en las próximas horas en el país norteamericano luego de que un comité de expertos recomendara ayer a la FDA su aprobación.

El director de la revista Science, Holden Thorp, sostuvo en una editorial que el hito de las vacunas contra el COVID-19 es un triunfo de la ciencia al completo. “La dedicación a la búsqueda de la verdad, a mejorar la condición humana y a documentarlo todo para la posteridad es común a todas las áreas de la ciencia. Y hemos llegado a este momento gracias a estos principios”, celebró.