20 enero, 2021

Más complicaciones para el 2021: segunda ola del virus, más gasto y férreos controles de precios

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Los anuncios del Gobierno para el sector de telecomunicaciones cayeron como una bomba en el sector. No sólo las autorizaron a aumentar apenas un 5%, contra el 20% que venían pidiendo de agosto, sino que además las obligan a ofrecer una incumplible prestación básica universal por valores ridículos. La medicina prepaga no está mucho mejor: sólo pudieron ajustar un 10% sobre el cierre del 2020, pese a que la inflación acumulada superará el 35%. Las tarifas de luz, gas y agua estuvieron congeladas todo el año y por ahora tampoco habrá ajustes en el primer trimestre de 2021. El sector alimenticio seguirá bajo Precios Máximos, con congelamientos de más de 2.200 productos desde marzo pasado y pequeñas subas autorizadas a lo largo del año.

En una muestra de impotencia, la política del garrote se vuelve a imponer ante la ausencia de medidas de fondo y convincentes para dominar la inflación. El contraste con el resto del mundo es cada vez mayor. La inflación de 3,2% de noviembre fue vista como un “alivio” porque bajó respecto a octubre. El mismo mes todas las economías sudamericanas, excepto Venezuela, tuvieron índices muy por debajo del 1%.

  • No aparecen medidas serias para combatir el fuerte salto inflacionario que se avecina. Sólo más controles, más férreos y sobre una mayor cantidad de sectores. El costo será una caída en la calidad de los servicios y peligro creciente de desabastecimiento

Señales ausentes

Martìn Guzmán, cuando presentó en Diputados el Presupuesto 2021Martìn Guzmán, cuando presentó en Diputados el Presupuesto 2021

La señal más fuerte para calmar la inflación sería avanzar con un plan fiscal coherente. Pero a pesar de los esfuerzos de Martín Guzmán esto parece cada vez más difícil. La promesa que partió del ministerio de Economía de avanzar hacia un rojo primario de 3,5% del PBI (un punto menos del que figura en el proyecto aprobado en el Congreso) hoy ya parece inviable. El congelamiento tarifario obligará a más subsidios, siguen creciendo los planes asistenciales y el 5% de aumento para jubilaciones anunciado en diciembre no será un “pago a cuenta” del aumento que se otorgará por la nueva ley en marzo. A duras penas podría cumplirse con el rojo de 4,5%, si es que se logra.

  • El peligro de un rebrote de la pandemia sigue latente sobre la economía argentina. No sólo hizo estragos sobre el Hemisferio Norte sino que además está provocando el cierre preventivo de actividades en casi todos los países de la región. Será difícil quedar al margen

El problema que enfrenta el titular del Central, Miguel Pesce, es que le resultará cada vez más difícil absorber los pesos que se emitieron recientemente. La venta de dólares le permitió absorber casi 500.000 millones de pesos en 2020, pero ahora ya no le quedan divisas para seguir interviniendo. Y la tasa de Leliq al 38% quedó demasiado baja, por lo que no tendrá otro remedio que aumentarla en forma significativa para evitar que los pesos excedentes vuelvan a presionar sobre el tipo de cambio y luego sobre la inflación.

Pero la posibliidad de un rebrote del Covid-19 está latente, tal como está sucediendo en el Hemisferio Norte. De hecho en la región varios países aumentaron sus medidas restrictivas, entre ellos Chile, Uruguay, Brasil y Colombia.

  • La imagen del Gobierno sigue cayendo y ya está en 55% negativa contra sólo 32% positiva, según la última encuesta de Synopsis. La buena noticia es que más gente espera una mejora de la situación económica para dentro de un año: pasó del 15% al 32%

Nada de esto parece preocupar demasiado a Alberto Fernández, que en su discurso del viernes ante la atenta mirada de Cristina Kirchner, aseguró que la economía argentina está teniendo una buena recuperación luego de la pandemia. “El sector siderúrgico aumentó 7.000 puestos de trabajo, cumplí mi promesa de que los jubilados no pierdan contra la inflación y las paritarias se están cerrando a niveles que permiten que los asalariados mantengan su poder adquisitivo”, aseguró el Presidente.

Pero las cosas no se ven como piensa el primer mandatario. Según una encuesta publicada por Synopsis, la imagen negativa del Gobierno pasó en un mes del 51% al 55%, mientras que la positiva se ubica en sólo 32,7%, la peor desde que arrancó la gestión de Alberto Fernández. La corrupción, la inflación y el desempleo aparecen como los temas de mayor preocupación. Posiblemente el mejor dato de esta última encuesta es que hubo un fuerte salto de los que esperan estar mejor dentro de un año: 32,5% del total contra sólo 15,9% de hace un mes.

La reaparición de Cristina Kirchner junto al Presidente tras varios meses lejos estuvo de tranquilizar a los inversores. Fue bastante claro el “pase de facturas” por los escasos resultadosLa reaparición de Cristina Kirchner junto al Presidente tras varios meses lejos estuvo de tranquilizar a los inversores. Fue bastante claro el “pase de facturas” por los escasos resultados

Un estudio de FIEL mostró que desde 1993 hasta la fecha, sólo un año los principales multilaterales (sacando el FMI) realizaron desembolsos netos por apenas USD 2.000 millones a favor de la Argentina. Algunos años fueron USD 1.000 millones y el resto cero o incluso desembolsos negativos, es decir que el país se volvió pagador neto. Además, sin un nuevo acuerdo firmado con el FMI no hay posibilidad alguna de avanzar siquiera con créditos ya aprobados a favor de la Argentina pero no ejecutados. Por lo tanto, no será con mayor endeudamiento que las escuálidas reservas puedan llegar a fortalecerse.

En el equipo económico no ven la hora de llegar al segundo trimestre de 2021. Sueñan con grandes titulares hablando de la recuperación “récord” que tendrá la economía, que podría superar el 15% y en algunos casos arriba del 20% . Claro que será comparando con abril o mayo del año pasado, es decir prácticamente contra el cierre total de todas las actividades industriales y comerciales.

Todo sirve, sin embargo, para seguir fortaleciendo el relato de una gran reactivación, que en realidad tendrá menos fuerza que en casi todo el continente. Hasta Sergio Massa declaró que el año próximo será “el de mayor crecimiento en una década”.

La reaparición en escena pública de Cristina Kirchner junto al Presidente luego de varios meses lejos estuvo de tranquilizar a los inversores. Al contrario, fue bastante claro el “pase de facturas” de parte de la vicepresidenta por los flojos resultados obtenidos hasta ahora y nuevas alusiones a los ministros: “Aquellos que no se animan que vayan a buscar otro laburo, hay otras ocupaciones”.

Pero además habló de un sistema de salud integrado entre lo público y de revivir el mercado interno aumentando jubilados y salarios, además de mantener el precio de los alimentos bajo control. Puro voluntarismo, sin ninguna mención al rol de las empresas, la necesidad de conseguir nuevas inversiones o de la integración de la Argentina al mundo. Si alguien aún tenía alguna secreta esperanza de un giro del Gobierno hacia una propuesta más moderada y que permita una reinserción de la Argentina, la debe haber perdido definitivamente después del espectáculo del viernes.