16 enero, 2021

Una empleada denunció a un empresario de Pinamar por amenazas y lo filmaron: “Te voy a cagar a trompadas”

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político).  “Te voy a cagar a trompadas, hija de puta”. El empresario gastronómico de Pinamar Guillermo Cinque tuvo la “desgracia” de que la amenaza a una empleada de su restaurante quedó registrada por la cámara de un teléfono celular. No podrá entonces explicar que su violencia es un invento de una trabajadora despechada o conflictiva. Pero además de la eventual condena social por el maltrato, el caso llegó a la Justicia.

La víctima, una chica de 20 años, oriunda de la localidad de Ostende, lo denunció el martes pasado en la comisaría de Pinamar y el caso ya lo investiga el fiscal local Eduardo Lizarraga. Cinque está imputado por el delito de “amenazas”, que contempla de seis meses a dos años de prisión, por lo tanto es excarcelable.

La agresión de Cinque, según denunció la joven, ocurrió cuando la empleada le contó a su patrona, Josefina Grandin, esposa del denunciado, que el día anterior habían tenido un altercado, cuando apareció el dueño del restaurante y la increpó directamente como puede verse en el video de esta nota. “Sos una mete púas, querés traer problemas a mi relación con Josefina, te voy a cagar a trompadas, hija de puta, andate a la mierda”, le gritó.

(Foto: Diego Medina)(Foto: Diego Medina)

En el video también se observa cómo a una corta distancia Cinque le señala con su dedo índice y le dice “boluda de mierda” mientras la voz de su pareja le dice “Guillermo, cortala”. Él repitió “¿Querés lograr que te cague a trompadas?”. Y agregó: “Tomatelás, boluda de mierda”, mientras su pareja intentó enfrentarlo: “No, Guillermo, no, basta, acabala”.

La víctima, que ayer miércoles no se presentó a trabajar, aclaró ante la Policía que teme por su integridad y la de sus compañeras y pidió una medida de restricción de acercamiento para Cinque, un empresario oriundo de Madariaga que tiene campos y hace cuatro veranos abrió el restaurante Fuegos, que ayer borró todas sus redes sociales pero se mantuvo abierto.

No es la primera vez que escuchamos de malos tratos de su parte, pero esta vez quedó registrado”, comentó un empresario que prefirió no revelar su identidad a este medio. Fuentes de la Asociación de Hoteleros y Gastronómicos de Pinamar indicaron que se pusieron a disposición de la joven.

(Foto: Diego Medina)(Foto: Diego Medina)

Este es el segundo hecho en la misma semana que involucra a un empresario gastronómico de Pinamar. Días atrás se conoció la grave denuncia de una mujer de 33 años contra Claudio Alberto Tinari, quien tenía la concesión del restaurante del balneario Botavara, en el norte de Pinamar, y actualmente está detenido.

infobae-image

Apenas empezó la temporada, Tinari les alquiló habitaciones a los empleados en el hotel Trinidad, un alojamiento dos estrellas de Pinamar. A la mujer le asignaron la habitación 21 para que durmiera sola. Además, el empresario reservó otras tres habitaciones donde vivían cuatro empleados varones.

La mujer, de 33 años, explicó a los investigadores que su habitación quedaba abierta porque sus compañeros siempre pasaban “para entrar a buscar algo”. Entonces, cuando salió de bañarse, envuelta en una toalla, vio a su jefe.

“Estaba Claudio, me agarró del brazo izquierdo, se desabrochó el pantalón, estaba sin calzoncillos y me dijo ‘callate, no grites, no digas nada, así no se escucha nada, que va a ser rápido’, me sacó la toalla de un tirón, me empujó a la cama y se me subió encima, me tapo la boca, yo intenté defenderme, trataba de sacármelo de encima pero es mucho más grande y pesado que yo, y aparte le tenía miedo, tenía miedo que me lastimara, entonces me tapó la boca, y me penetró”, detalló la mujer, que aportó datos precisos del momento siguiente a la violación, que el hombre ejecutó sin preservativo, según ella misma aclaró.

“Cuando él terminó, yo me levanté, salí corriendo y me encerré en el baño, y esperé a que se fuera. Sentí que abrió la puerta y se fue sin decir nada. Después de eso, me sentía sucia, tenía mucho miedo, volví a bañarme, tenía asco, y después me vestí y me fui a la pieza de los chicos”, relató. La mujer contó que le abrió la puerta un compañero y ella lo abrazó y se largó a llorar. Le preguntaron qué le pasaba pero ella no se animó a contarles.

“No le conté a nadie hasta que me animé a venir a denunciar”, les dijo a los investigadores. Y explicó que decidió hacerlo tras saber que una compañera también lo denunció “porque se zarpó con ella”. Esa otra denuncia, que investiga el fiscal Walter Mercuri, a cargo de la UFI especializada en trata de personas con sede en Madariaga, tiene pruebas que complican al empresario (condenado en 2020 a ocho meses de prisión en suspenso por exhibición obscena en un jardín de infantes), ya que lo denuncian por encerrar a los empleados en el hotel y ofrecerles a las mujeres prostituirse con “clientes VIP de Cariló”.