3 marzo, 2021

Vaca Muerta: la actividad creció un 40% y volvió a niveles previos a la pandemia

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Durante enero, la actividad en la formación de Vaca Muerta registró un incremento de casi el 40%, si se toman como referencia las etapas de fractura realizadas por las compañías que operan en el yacimiento no convencional neuquino. Este crecimiento se atribuyó a la mayor demanda por la puesta en marcha del Plan Gas, desde comienzos del año.

De acuerdo con un informe elaborado por el especialista Luciano Fucello, country manager de la firma NCS Multistage, en enero se realizaron 666 fracturas por parte de las empresas que operan en Vaca Muerta, un fuerte incremento del 39% respecto a lo registrado en diciembre y cerca de los mejores meses de 2019.

La petrolera YPF busca duplicar la producción de gas no convencional antes de mayo para cumplir con los compromisos del Plan Gas

De las petroleras que operan en la formación, YPF fue la de mayor crecimiento, con siete equipos de perforación activos en la zona de gas que se pusieron en marcha para poder alcanzar el cupo adjudicado por el plan de estímulo oficial.

Plataforma de perforación de petróleo y gas en el área Vaca Muerta, en Neuquén Plataforma de perforación de petróleo y gas en el área Vaca Muerta, en Neuquén

Entre esas fracturas relevadas en enero se destacó el pozo más largo realizado hasta el momento en Vaca Muerta, que concretó YPF en el área Bandurria Sur con casi 7 kilómetros de extensión y 3.890 metros de rama lateral.

Desde YPF informaron que actualmente cuentan con 41 equipos activos en Vaca Muerta: 11 de perforación y 30 de terminación, y su producción alcanzó los 70.000 barriles de crudo no convencional diarios y unos seis millones de metros cúbicos de shale tight gas diarios (no convencional).

  • La caída de actividad del año pasado por la pandemia se registró a partir de marzo. En ese mes, las petroleras y sus compañías de servicios concretaron 440 etapas de fractura hasta el día 20, que se inició el aislamiento

Según el informe sobre el sector, casi la mitad de las fracturas está en manos de YPF, cuya estrategia es completar los 80 pozos que empezaron a perforar en 2020 en el área de petróleo, y en menor escala en gas, lo que anticipa una “rápida ganancia de producción”.

La cantidad de fracturas durante enero marcan un repunte frente a la caída de 2020 La cantidad de fracturas durante enero marcan un repunte frente a la caída de 2020

“La empresa está consumiendo el stock ya perforado pero ya se empieza a vislumbrar una mayor actividad en gas, lo que demandará también inversión en infraestructura para poder mover ese gas nuevo”, explicó el analista en diálogo con Télam, al plantear que por el momento se está “advirtiendo más tareas de completar que de nuevas perforaciones”.

En ese ranking de actividad, la petrolera Vista Oil & Gas, que conduce Miguel Galuccio —el ex CEO de YPF— quedó en segundo lugar. Según explicaron desde la compañía, retomaron su plan de crecimiento con foco en la “sustentabilidad, la reducción de costos, mayor eficiencia y un aumento de la productividad de los pozos”, lo que les permitió alcanzar un mejor posicionamiento para 2021. El área Bajada del Palo Oeste que opera Vista aumentó su inventario de pozos de 400 a 550 pozos.

  • Las 666 fracturas de enero marcan un repunte frente a un 2020 que fue marcado por al pandemia y que cerró con un promedio de 269 fracturas mensuales, lo que representó una caída de casi el 50% en comparación con las 534 de 2019

La caída de actividad del año pasado por la pandemia se registró a partir de marzo. En ese mes, las petroleras y sus compañías de servicios concretaron 440 etapas de fractura hasta el día 20, cuando fue el inicio del aislamiento, lo que ya a esa altura del mes indicaba una tendencia en crecimiento respecto a las 401 de febrero de 2020.

En 2019, Vaca Muerta alcanzó su nivel histórico más alto, con 6.425 etapas de fracturas y 33% más de producción en las áreas en concesión respecto de 2018. La técnica de fractura, o fracking en inglés, es la forma en que se estimulan los pozos de recursos no convencionales como el de Vaca Muerta, y es un indicador para medir el nivel de actividad en los campos