1 marzo, 2021

El dolor de su familia, el desconsuelo de los mas jóvenes y el anhelo de todo un pueblo: así fue la despedida de Úrsula Barhillo

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). En el año 2001, Adolfo Bahillo y Patricia Nasutti recibieron la noticia que esperaron durante 10 años de tratamientos de fertilidad: iban a tener una nena, Úrsula, su primera y única hija.

Esta semana, apenas 18 días antes de que su hija festejara su cumpleaños número 19, Úrsula Bahillo fue degollada y apuñalada al menos 15 veces en un paraje rural cercano a Rojas, su ciudad natal, al noreste de la provincia de Buenos Aires. Junto a ella estaba el agente de la Policía Bonaerense Matías Ezequiel Martínez, su ex novio, que la tenía amenazada de muerte y a quien había denunciado en varias oportunidades por violencia de género. Es el único imputado por el crimen.

La multitud que se acercó al velorio y al entierro de Úrsula Barhillo estaba compuesta principalmente por jóvenesLa multitud que se acercó al velorio y al entierro de Úrsula Barhillo estaba compuesta principalmente por jóvenes

Este miércoles por la mañana, Patricia recibió a un grupo de periodistas en la puerta de su casa, acompañada de su marido y su padre. “Úrsula estará llegando en un rato”, dijo ante las cámaras mientras acariciaba un mechón de su pelo. “Sigo entera porque todavía no vi a nuestra hija. Cuando la vea quizás me derrumbe, pero voy a seguir entera porque quiero que todo salga a la luz”.

Sin consuelo: familiares, amigos y vecinos de Úrsula se abrazan tras salir de la sala velatorioSin consuelo: familiares, amigos y vecinos de Úrsula se abrazan tras salir de la sala velatorio

En los minutos que siguieron, la puerta de la funeraria Casa Solari se llenó de familiares, vecinos y amigos de Úrsula que se acercaron a despedirla en un velorio con un estricto protocolo de prevención del contagio por el COVID-19. La enorme mayoría eran jóvenes, chicos y sobre todo chicas de su edad, que entraban y salían impactados de la sala velatoria y se abrazaban en busca de consuelo.

Miguel, el abuelo de Úrsula, junto al cajón en el Cementerio Parque de RojasMiguel, el abuelo de Úrsula, junto al cajón en el Cementerio Parque de Rojas

Lo mismo dijo en diálogo con Infobae Milagros, de 16 años, que era amiga de Úrsula hacia apenas tres años y fue la última persona que la vio el domingo pasado, cuando Martínez rompió una vez más la restricción de acercamiento que le había impuesto la Justicia para amenazar una vez más a su ex. Milagros se ofreció a salirle de testigo y junto a su novio fueron hasta la comisaría para denunciar lo que había pasado. “Me pesa que esa denuncia haya sido lo que lo enfureció y lo llevó a matarla”, dijo esta mañana. Hace más de un día que no vuelve a su casa, que no come, que no se baña. Quiere responder todas las preguntas de todos los medios que la consulten, siente que se lo debe a Úrsula.

La llegada del féretro a la Iglesia San Francisco de AsisLa llegada del féretro a la Iglesia San Francisco de Asis

El cortejo pasó después por la plaza central de Rojas -donde los padres de Úrsula tienen “Urbana” una pequeña heladería y confitería- y se detuvo frente a la Iglesia San Francisco de Asís, donde se llevó a cabo un breve responso. Afuera ocurrió uno de los momentos más conmovedores de la jornada: una multitud de vecinos esperó en un respetuoso silencio que los familiares sacaran el cajón para subirlo por las escalinatas y con un grito repetido de “¡Justicia!” estalló en aplausos y las campanadas. La mitad de los presentes, de nuevo, eran en su mayoría jóvenes y adolescentes.

Con aplausos y al grito de "¡Justicia!", una multitud rompió el silencio para despedir a ÚrsulaCon aplausos y al grito de “¡Justicia!”, una multitud rompió el silencio para despedir a Úrsula

“Yo también me siento culpable”, expresó el religioso, que este domingo oficiará una misa en honor de la joven. No era, sin embargo, una apreciación personal, la convicción desde que él, o sus amigas, o su familia, o la ex novia del detenido, podrían haber cambiado la historia. Era un mensaje para la comunidad, para todos los ciudadanos que esta semana vieron en carne viva los resultados del desamparo estatal: “No mueran pensando que las cosas no se pueden cambiar. Úrsula murió esperando que alguien la cuidara, no permitamos que eso pase de nuevo”.

"No mueran pensando que las cosas no pueden cambiar": el mensaje del cura tras el responso para toda la comunidad de Rojas“No mueran pensando que las cosas no pueden cambiar”: el mensaje del cura tras el responso para toda la comunidad de Rojas

A pesar de que la investigación del crimen avanza en torno a Martínez (y hasta el momento lejos de una hipótesis de encubrimiento policial), se percibe una sensación de  que el nombre y la muerte de Úrsula Barhillo sean un recordatorio perpetuo y un primer paso para desandar el camino de soledad y desprotección de las víctimas de violencia de género.