19 abril, 2021

¿Cristina viola la ley rechazando el uso del barbijo? La respuesta en esta nota

CIUDAD DE BUENOS AIRES (* RICARDO MANGANO PARA BAIRES EN LINEA). La primera vez que sucedió generó sorpresa y críticas, pero se volvió costumbre: Cristina Fernández Kirchner no usa tapabocas en sesiones o reuniones oficiales y se lo sostiene con la mano en público, pero no se lo calza.

La vicepresidenta apareció en varias ocasiones con la nariz y la boca descubierta, a pesar de las recomendaciones del decreto presidencial por la pandemia por Covid-19.

Cuando inició las sesiones virtuales de la Cámara de Senadores que preside, en las redes sociales rechazaron que fuera la única que no usaba barbijo. Mientras ella estaba con la cara al descubierto, a su lado María Luz Alonso, la secretaria administrativa y Juan Tunessi, el prosecretario Parlamentario del Senado, sí tenían tapabocas. La escena se repitió en las siguientes sesiones, donde legisladores de otros espacios asistieron al recinto con barbijo.

Como indican las recomendaciones, los funcionarios deben usar el tapabocas a menos que tengan que hacer uso de la palabra.

El rechazo al barbijo por parte de la vicepresidente también se vio en otras situaciones. En una reunión en la quinta de Olivos con Alberto Fernández y gobernadores decidió no ponérselo, a pesar de que no estaba hablando. Y en la calle lo sostiene sobre su cara pero no termina de colocárselo.

Pero la grieta antibarbijo de Cristina Fernández pareció profundizarse en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, donde la Vicepresidente volvió a aparecer sin barbijo, causando la indignación de parte de la oposición, que ven en su actitud, una especie de provocación, más allá de una obligación legal.

¡Cumplí la ley! ¡Ponete el barbijo!”, gritó el diputado de Juntos por el Cambio, Fernando Iglesias cuando Cristina Kirchner, ingresó al recinto de sesiones para presidir la Asamblea legislativa, el pasado 1º de marzo.

La pregunta que nos hacemos desde BAIRES EN LÍNEA es : ¿la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner, viola la ley al rechazar el uso del barbijo?  

El gobierno de Alberto Fernández, prorrogó el Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio (DISPO) por la pandemia de coronavirus a través de un decreto publicado en el  Boletín Oficial. Las medidas que se renovaron con el nuevo decreto 125/2021, regirán hasta el 12 de marzo próximo.

La cuarentena, que comenzó el 20 de marzo de 2020, se renovó -con distintas modalidades- el 31 de marzo, el 13 de abril, el 27 de abril, el 11 de mayo, el 25 de mayo, el 8 de junio, el 1 de julio, el 18 de julio, el 3 de agosto, el 17 de agosto, el 31 de agosto, el 21 de septiembre, 12 de octubre, 26 de octubre, 9 de noviembre, 30 de noviembre y el 21 de diciembre

En los fundamentos del nuevo decreto se señala que “Argentina ha sido seleccionada por la Organización Mundial de la Salud como parte de los países que están participando de los Estudios Solidaridad con el objetivo de generar datos rigurosos en todo el mundo para encontrar los tratamientos más eficaces para los pacientes hospitalizados con COVID-19 y para evaluar la eficacia de vacunas. La Argentina fue uno de los primeros diez países en confirmar su participación, junto con Baréin, Canadá, Francia, Irán, Noruega, Sudáfrica, España, Suiza y Tailandia”.

“Argentina ha sido seleccionada como parte de los países en los que se efectúan los ensayos clínicos para, al menos, cuatro de las vacunas para COVID-19, y se ha anunciado la producción de otra de ellas en territorio nacional, posicionando al país en un lugar de privilegio dentro de la región de las Américas”, dice textualmente el decreto firmado por el presidente Alberto Fernández.

Pero es el artículo artículo  5º del último decreto el que no lleva a la respuesta que nos hacíamos en el párrafo anterior en BAIRES EN LÍNEA. Textualmente dice que “durante la vigencia del “distanciamiento social, preventivo y obligatorio” (DISPO) las personas deberán mantener entre ellas una distancia mínima de dos metros, utilizar tapabocas en espacios compartidos, higienizarse asiduamente las manos, toser en el pliegue del codo, desinfectar las superficies, ventilar los ambientes y dar estricto cumplimiento a los protocolos de actividades y a las recomendaciones e instrucciones de las autoridades sanitarias Provinciales, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y Nacional”.

Desde el 15 de abril de 2020, el uso de tapabocas o de elementos de protección que cubran nariz, boca y mentón son obligatorios para circular y permanecer en el espacio público, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La resolución 15/2020 de la jefatura de Gabinete CABA , también da respuesta a nuestra pregunta en el título de esta nota.

De esta manera, todo aquel que se encuentre fuera de su casa deberá llevar un barbijo o cualquier elemento que le cubra la nariz, la boca y el mentón. Para quienes no respeten la regla se prevén multas de 500 unidades fijas (unos 10.700 pesos) a 3.700 unidades fijas, es decir unos $79.180.

Por otro lado, desde el  día 20 de abril de 2020, el decreto 255/2020, firmado por el gobernador Axel Kicillof, establece “el uso obligatorio de elementos de protección que cubran nariz y boca por parte de todas las personas que permanezcan o circulen en transporte público de pasajeros, transporte privado cuando haya dos o más personas y en todos los espacios cerrados de acceso público (vgr. oficinas públicas, locales comerciales, etc.) dentro del territorio de la provincia de Buenos Aires”. El artículo 5 es lapidario contra el rechazo al barbijo por parte de la vicepresidente, Cristina Fernández, que a esta altura queda claro que viola todas las resoluciones y leyes.

 

Pero más allá de los caprichos de CFK,  que fue vacunada el pasado 21 de enero en la ciudad de Avellaneda,  viene una segunda pregunta en torno a la inmunidad y los contagios. Una persona vacunada contra el Covid-19, ¿puede contagiar a los demás? En otras palabras, ¿puede tener una forma leve de la enfermedad, ser portador del virus, y por lo tanto transmitirlo?.  

La infectóloga Cristina Freuler, Jefa de Medicina Interna del Hospital Alemán, explica que todas las vacunas tienen un grupo de gente que no responde a la misma. Por eso se habla, por ejemplo, de un “90% de efectividad”.  “Eso quiere decir que hay un 10% de los vacunados en los que la vacuna no es efectiva. Esa gente puede contagiarse y contagiar. Por eso, se tiene que evitar que, solo porque uno está vacunado, se sienta totalmente protegido y no se cuide con respecto a los demás”, comenta Freuler en una nota con el diario Clarín.

La especialista sostiene que es fundamental seguir manteniendo las medidas de prevención, incluso estando vacunados, ya que recién ahora estamos viendo el impacto real de las vacunas en la circulación del virus.

Cuando una persona sabe o cree que puede ser portadora del virus y sin importarle nada ni nadie, en un acto de puro egoísmo, se traslada en un avión o una embarcación, como ocurrió en varios casos, o asistió de manera despreocupada a una reunión familiar, social o política, sabiendo que estaba dentro del grupo de personas en riesgo, más allá de estar vacunada,  en todas esas hipótesis los responsables han actuado de manera dolosa en los términos del art. 202 del Código Penal. En el caso que nos ocupa, esto es, el de la epidemia desatada por el COVID-19, se trata de una enfermedad infecciosa y letal que ya ha ocasionado miles de muertos en todo el mundo. El citado art. 202 del Código Penal argentino, reza lo siguiente: “Será reprimido con reclusión o prisión de tres a quince años el que propagare una enfermedad peligrosa y contagiosa para las personas”. El interés jurídicamente tutelado es la salud pública frente a un modo de comportamiento peligroso. Esto la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner, lo sabe, sin embargo se niega a usar barbijo o tapabocas.

  • Periodista y Licenciado en Comunicación Social