8 agosto, 2022

Club de París, deuda en pesos, inflación y reservas: la agenda urgente de la flamante ministra

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Silvina Batakis encontrará en el Ministerio de Economía un tablero de control de la economía argentina con luces en rojo por todas partes. Algunas con mayor intensidad y urgencia que otras. Su agenda incluirá una negociación inminente de la deuda con el Club de París, que Guzmán tenía agendada para las próximas horas, la continuidad del mercado de bonos en pesos, el cepo ajustado a las importaciones para acumular reservas e inflación acelerada, entre otros temas.

Este lunes Martín Guzmán tenía planificado volar a Francia para reanudar la negociación con el Club de París, un foro de países acreedores de la Argentina con el que Guzmán quería completar la triple negociación de la deuda en moneda extranjera que encaró desde el inicio de su gestión, luego de los bonistas privados y de la reestructuración del Fondo Monetario Internacional.

Ese interés al cual se determina todos los años el monto total de la deuda atravesó distintas instancias desde la firma de ese acuerdo hace ocho años. En números: esa tasa evolucionó desde un rango de 3 a 4,5 por ciento anual durante los primeros cinco años del programa con ese consorcio de naciones y ascendió a ese 9% cuando se venció el primer plazo de pago previsto, en mayo de 2019. Por eso el saldo pendiente pasó de ser de USD 1.900 millones a USD 2.400 millones en dos años.

Guzmán hubiera viajado en las próximas horas a Francia para negociar con el Club de ParísGuzmán hubiera viajado en las próximas horas a Francia para negociar con el Club de París

El esquema de pagos será otra cuestión clave a resolver: si habrá algún tipo de plazo de gracia y con qué periodicidad serán los giros a ese grupo de países. El acuerdo de Axel Kicillof implicaba una sola instancia anual para abonar el capital e intereses cada año.

Una pista sobre la dirección a la que apuntaría el equipo económico quedó de manifiesto en el último staff report del FMI aprobado por el directorio: en un cuadro de proyecciones económicas para los próximos años, el organismo previó que la deuda con el Club de París se pagaría en cuatro desembolsos iguales anuales entre 2023 y 2026.

Una parte importante del avance posible con el Club de París viene con un guiño desde Washington. Por cuestiones lógicas, las opiniones del directorio del Fondo Monetario Internacional terminan siendo vinculante en las decisiones del foro de naciones: los países que integran los sillones principales de ambos foros son los mismos. Quizás a cuestiones de este tipo responda la continuidad -por el momento- del director argentino ante el FMI Sergio Chodos.

El lunes el saliente ministro tenía planificado volar a París para reanudar la negociación con el Club de París, un foro de países acreedores de la Argentina, una conversación con la que Guzmán tenía pensando concretar la triple negociación de la deuda en moneda extranjera

Actualmente, el Club de París está integrado por Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Corea del Sur, Holanda, Noruega, Rusia, España, Suecia, Suiza, Reino Unido y Estados Unidos, que representan aproximadamente un 60% del PBI mundial. Más de la mitad de la deuda argentina al Club de París está concentrada en dos países: Alemania (37%) y Japón (22%). Más atrás le siguen Holanda (casi 8%), España (6,68%), Italia (6,29%) y Estados Unidos (6,28 por ciento).

Deuda en pesos, dólares y reservas

Por otra parte, en el frente económico-financiero local la cuestión del faltante de dólares y la tensión en el mercado de deuda en pesos aparecerán como dos desafíos inmediatos para Batakis. Guzmán se fue del ministerio días después de considerar que había descomprimido esa crisis abierta semanas antes con los bonos atados a la inflación, que se desplomaron y pusieron en duda las posibilidades de que el Tesoro continue financiándose en moneda local.

El contexto de mayor dureza de los controles cambiarios ayudó al Gobierno a acelerar la compra de divisas en el mercado y apurar la acumulación de reservas para poder cumplir con el acuerdo -ya recalibrado- con el Fondo Monetario Internacional. Guzmán, en una de sus últimas actividades como ministro, dejó saber en una reunión con representantes de la Cámara Argentina de los Fondos Comunes de Inversión (Cafci) que el Poder Ejecutivo cumplió con las metas del segundo trimestre con el FMI, que el organismo evaluará entre agosto y septiembre.

“El Gobierno nacional continuará llevando adelante en las semanas sucesivas acciones para fortalecer las condiciones macroeconómicas que permitan sostener el proceso de crecimiento económico en marcha con generación de empleo e inclusión social”, aseguraron en ese momento desde Economía, el jueves por la tarde, dos días antes de la salida de Guzmán.

El Gobierno tuvo que ajustar más el cepo para cumplir sobre la hora la meta de reservas con el FMI. REUTERS/Enrique MarcarianEl Gobierno tuvo que ajustar más el cepo para cumplir sobre la hora la meta de reservas con el FMI. REUTERS/Enrique Marcarian

En esa reunión con los FCI, uno de los temas salientes fue la deuda en pesos, uno de los frentes más críticos para el equipo económico. Guzmán, incluso, llegó a supervisar la última licitación de títulos del Tesoro en moneda local, con la cual completó el programa financiero de la primera mitad del año. Los desafíos que vendrán hacia adelante no serán menores, y el mercado espera que la Secretaría de Finanzas tenga alguna dificultad adicional para llegar a cubrir los vencimientos desde ahora.

La primera mitad del año dejará una foto amplia que mostrará que en los primeros seis meses del año el Ministerio de Economía consiguió en el mercado de capitales local un 20% más de los pesos que necesitaba para pagar vencimientos de deuda, un porcentaje que está en línea con lo que requeriría para cumplir a priori con el programa con el FMI.

La secuencia, de todas formas, es menos optimista: finalizó junio apenas con el fondeo justo y necesario para cubrir las obligaciones de pago en medio de un contexto de fuerte volatilidad financiera. Según estimaciones de Aurum, en julio el Tesoro afrontará vencimientos por $490.000 millones en total, concentrados en la parte final del mes, y que de ese total unos $302.000 millones están en manos del sector privado, es decir, que serán los que en términos prácticos deberá renovar, descontando que podrá hacerlo con las tenencias intra sector público.

En julio el Tesoro afrontará vencimientos por $490.000 millones en total, concentrados en la parte final del mes, y que de ese total unos $302.000 millones están en manos del sector privado

No será la única parada que le espera al Gobierno en el frente financiero: si bien en agosto habrá un volumen de obligaciones de pago de deuda similares, que orillan los $300.000 millones para el sector privado dentro de los $475.000 millones en total, en septiembre habrá un desafío mucho mayor: la montaña de vencimientos sube hasta casi 1 billón de pesos. De ese total, deberá renovar de manos de tenedores privados nada menos que $515.000 millones.

El acuerdo con el Fondo y el ¿ajuste? que se viene

El saliente ministro había planteado, luego de un reclamo fuerte y claro del Fondo Monetario, que el segundo semestre vendría acompañado de una “consolidación” fiscal, es decir, de un ajuste de gasto para asegurar el cumplimiento de las metas fiscales y monetarias comprometidas ante el FMI.

La primera mitad del año cerró con un Gobierno que expandió el gasto público en términos reales -muy por encima de la inflación- el cual pondrá presión a la meta de déficit fiscal primario que acordó con el Fondo Monetario Internacional. Ese aumento de las erogaciones y de emisión monetaria por parte del Banco Central para asistir al Tesoro implicaba, según el diagnóstico que hacían en el equipo económico, un riesgo cambiario y de precios que necesitan evitar en los próximos meses.

Si bien no dio demasiadas precisiones, el Gobierno había asegurado ante el FMI: “Estamos repriorizando el gasto a través de modificaciones en bienes y servicios, transferencias corrientes, subsidios y priorización de gastos de capital. Finalmente, manejaremos cuidadosamente la masa salarial del sector público, para asegurar que crezca consistentemente con la tasa de crecimiento de la economía, mientras que el gasto en pensiones continuará siguiendo la fórmula de las pensiones”, dio como pista sobre cómo hubiera manejado el gasto en la segunda mitad del año. Será una tarea pendiente para el próximo jefe del Palacio de Hacienda.

El saliente ministro había planteado, luego de un reclamo fuerte y claro del Fondo Monetario, que el segundo semestre vendría acompañado de una “consolidación” fiscal, es decir, de un ajuste de gasto para asegurar el cumplimiento de las metas fiscales y monetarias comprometidas ante el FMI

Por último, el problema de la inflación. Guzmán se despidió del ministerio con números críticos en ese sentido: la cifra mensual récord de 6,7% en marzo y 60,7% interanual en mayo, la cifra más alta en las últimas tres décadas. No es esperable para junio, de acuerdo a la opinión de consultoras económicas, que en junio el número sea muy inferior a ese.

El FMI había reclamado para la segunda mitad del año un ajuste del gasto para asegurar el cumplimiento de la meta fiscal.  REUTERS El FMI había reclamado para la segunda mitad del año un ajuste del gasto para asegurar el cumplimiento de la meta fiscal. REUTERS

La lectura que habían en los últimos días en el equipo económico es que no hay forma de que el ritmo de suba de precios mensual caiga muy por debajo del 5% mensual en lo que resta de 2022. Según pudo saber Infobae en base a una alta fuente oficial, el horizonte de inflación que manejan -al menos hasta los últimos días- en despachos oficiales es que cuando termine el año el IPC mensual podría estar -de no mediar un shock internacional nuevo de precios o un factor local que desconfigure la hoja de ruta- en un arco que va desde el 3% al 4% mensual, en un escenario optimista.

El Ministerio de Economía había blanqueado recientemente cuál era su nueva proyección de suba de precios anual en sintonía con el staff del Fondo Monetario. Así, pasó de 48% anual a 62%, aunque se trata de una estimación aún muy por detrás de lo que espera el sector privado. Las proyecciones del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que elabora el Banco Central ya marca un alza anual del 72,6 por ciento.

Habrá, por otra parte, una presión adicional con la llegada de un nuevo ministro para actuar en el frente cambiario. El dólar oficial se mantiene atrasado respecto a la evolución de la inflación en lo que va del año, un tema que será de atención en la segunda mitad del 2022 y que incluso ya formó parte de las últimas conversaciones con el FMI.

El Gobierno y el Fondo debatieron el ritmo de devaluación del tipo de cambio oficial. El compromiso del acuerdo vigente es mantenerlo en línea con la inflación para evitar un atraso, pero el staff del organismo ya había alertado que el Banco Central depreció la moneda de una manera más lenta a la que ven como apropiada.