27 septiembre, 2022

Más de 100 brigadistas enfrentando el fuego, vientos y humaredas: cómo se combaten los incendios en el Delta del Paraná

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Compacto Político). Los incendios forestales arrasan con los humedales en las islas del Delta en el río Paraná y los bomberos de diferentes regiones mantienen un trabajo permanente para sofocar el fuego. Por medio de los faros de conservación se logra una identificación temprana de los focos ígneos y más de cien bomberos se mantienen en alerta para trabajar en las zonas afectadas.

Más allá del fuego, la intensa humareda, calor y vientos son algunas de las estremecedoras condiciones a las que bomberos se enfrentan a diario en las islas de Delta. Además del recurso humano, también se destinan amplios recursos técnicos y herramientas que permitirían identificar los presuntos causantes de las quemas.

Para la detección temprana, prevención y disuasión de incendios, el Ministerio de Ambiente cuenta con faros de conservación. Allí se encuentran instaladas torres de entre 30 y 40 metros de altura con cámaras multiespectrales que permiten identificar humo y calor las 24 horas.

Las torres se encuentran vinculadas con un software que localiza los focos de incendio con coordenadas geográficas y hora exacta. Una vez que se obtienen los datos, se emiten alertas que se envían a dos centros de monitoreo en tiempo real y que funcionan las 24 horas.

Equipos de brigadistas se mantienen alerta ante los frecuentes incendios en el Delta del Paraná. Foto: TélamEquipos de brigadistas se mantienen alerta ante los frecuentes incendios en el Delta del Paraná. Foto: Télam

Tras recibir la información, se analiza e informa a quienes tendrán a cargo las tareas del manejo de fuego. De ese modo, se busca un accionar temprano por vía aérea, terrestre y fluvial para combatir el fuego en las islas del Delta del Paraná.

Por su parte, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) es el organismo encargado de la coordinación de los recursos para el combate de incendios forestales, rurales o de interfase. Para los focos ígneos que se mantienen en el Delta, se destinaron: 10 aeronaves, 3 hidrantes, 5 helicópteros para despliegue de personal y un helicóptero de Buenos Aires.

Dado que los principales focos de incendios se detectaron en Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, se decidió que en el Centro de Operaciones de San Pedro funcione el Camión Comando de Emergencia. Además, en dicha localidad se instaló hace 10 días, un campamento con cerca de 115 personas destinada a combatir el fuego.

El personal encargado pertenece a Entre Ríos, policía de Buenos Aires, policía federal, integrantes de Parque Nacionales y brigadistas del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF). Todos ellos trabajan en una zona que resulta inhóspita y donde varias veces tienen que caminar entre dos o tres kilómetros sobre un terreno inestable para llegar a controlar el fuego en caso de que el helicóptero no pueda aterrizar en la zona.

Una vez en el lugar del incendio, el trabajo en equipo resulta indispensable. Para identificar el rol de cada uno, el jefe de brigada usa casco de color rojo con amarillo, mientras que el jefe de cuadrilla posee uno rojo con blanco y los combatientes cascos amarillos, detalló Télam.

Brigadistas atraviesan zonas inhóspitas para llegar a zonas de incendiosBrigadistas atraviesan zonas inhóspitas para llegar a zonas de incendios

Entre el humo, calor, suelo inestable, pastizales y plantas con espinas, los bomberos deben desplegarse cargando el peso de un equipamiento destinado al trabajo y emergencia. Además de los alimentos y agua, los brigadistas suelen llevar en su mochila de combate: guantes, machete, lima para las herramientas, cinta, rastrillo, cuerda, silbato, brújula, gps, botiquín, navaja, batería para el equipo de comunicación, antiparras, muda de ropa y cordones, entre otros elementos.

Las jornadas de trabajo suelen extenderse entre las 8 de la mañana y las 18 horas, periodo en el que la seguridad resulta vital. Por eso, los equipos de bomberos suelen conformarse con personal de amplia trayectoria y otros que incluso combaten el fuego del Delta por primera vez.

Y es que el peligro no solo se debe a que el avance del fuego puede darse en cuestión de segundos, sino que se trata de una zona en cuyo hábitat se encuentran animales que mantienen actividad nocturna y por ende, la situación puede tornarse más compleja.

Además de la coordinación de equipos destinados a apagar los permanentes incendios en el Delta del Paraná, el ministerio de Ambiente instaló un sistema de monitoreo que permitió detectar a un hombre iniciando un foco de incendio. Es decir, una prueba que avala la hipótesis de grupos ambientalistas y funcionarios que sostienen la intencionalidad de los incendios.