Fichas y sorpresas
Fuera de la gente netamente macrista, entre los presentes estuvo una cara que de a poco va incorporándose a este grupete, José Scioli, quien rompió el hielo con un papel en la mano asegurando que eran fichas de afiliación al partido de Francisco De Narváez, Unión Celeste y Blanco. Después de las bromas, el hombre de confianza del Colorado cumplió la misión: seguir en su campaña para convencer a los del PRO de “llegar unidos a la próxima elección” y se mostró confiado en poder ganar los comicios. Incluso aprovechó para repasar las últimas encuestas, en las que, según él, su jefe quedó posicionado como el único opositor en el territorio bonaerense. También hubo quien aportó otra encuesta cuyo origen quedó para pocos, que insistió de convencer a Michetti de que acepte disputar en la provincia porque, según quien hablaba, medía bien. En cambio, en la Ciudad no se la percibe con una imagen con la energía suficiente para ser opositora al Gobierno, como sí resulta ser Macri. Fuera de esta charla, que no dominó el festejo, sí hubo una sorpresa y fue la presencia de dirigentes randazzistas “puros”, adjetivo que ya se usa tanto como “ultra”. Al final de la noche llegaron el secretario de Interior de la Nación, Marcio Barbosa y el intendente de Chivilcoy, Aníbal Pittelli. En tiempos tan sensibles como los actuales, cuando parecen abundar esas fronteras de cristal que separan a propios, ajenos y entenados, se ha vuelto normal que se tenga que justificar una presencia de diferente filiación partidaria en territorio ajeno. Por eso, la aparición de Barbosa, se dijo, se debió a su amistad con el cumpleañero. La del intendente quedó sin explicación, por lo que varios le auguraron posibles retos.