El Senado vuelve a estar sospechado de vender votos
El rol decisivo que tomó el Senado tras las elecciones legislativas de 2009 preparó el terreno. Ante la paridad de fuerzas que reina en la Cámara alta, diputados y senadores de la oposición acusaron al oficialismo de implementar un presunto sistema de compra de votos, reeditando la banelco de Moyano para la aprobación de la reforma laboral durante el gobierno de Fernando De la Rúa.
"Evidentemente hay una serie de votos que responden a incentivos que todavía no están muy claros cuales son, pero evidentemente no tienen que ver con la convicción", afirmó la diputada Patricia Bullrich.
La legisladora de la Coalición Cívica explicó: "Los senadores indican que hay una serie de votos que no saben por dónde van a ir porque no saben cómo van a reaccionar algunos de sus compañeros ante los incentivos que les da el Gobierno".
"Escuchamos incentivos que tienen que ver con cargos, dinero para las provincias y otro tipo de cosas. No se ha hablado de dinero cash para los senadores", aclaró la diputada.
En la misma línea, el senador Luis Juez acusó al oficialismo por aplicar "un fuerte nivel de apriete" y le pidió "mandarlos en cana con nombre y apellido" en las próximas sesiones.
El senador cordobés Luis Juez sostuvo que los senadores no son tantos como para que “la sociedad no pueda mirar y controlar” y reclamó que los medios estén auscultando permanentemente qué hace cada legislador y cómo vota, cosa que consideró “saludable para la democracia”.
“Es bueno que se sepa quién es quién y qué hace cada uno”, remarcó el senador del Frente Cívico.
“Como se vienen leyes importantes, como el 82 por ciento móvil, es un momento importante para saber quién es quién”, añadió en radio continental en Magdalena Tempranísimo, aunque objetó que “no se puede tirar un manto de sospecha sobre todo el mundo. Por eso digo, hay que señalar con firmeza, con nombre y apellido, para que se pueda analizar”.
La senadora correntina Josefina Meabe de Matho lanzó la primera bomba. “Voy a decirles la verdad. El Gobierno usa en el Senado un mecanismo que nosotros en la oposición no podemos solventar”. Le siguió Felipe Sola, que echó aún más leña al fuego: "Cuando el Gobierno tiene dificultades, sale de shopping por el Senado", disparó. La trilogía de denuncias la completó la siempre explosiva Elisa Carrió: “El Gobierno compra senadores. Esa es la única verdad”.
La denuncia, como un deja vú histórico, la escribió en el diario La Nación Joaquín Morales Solá (www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1288953), el periodista que hace una década reveló el pago de coimas en el Senado durante el Gobierno de Fernando De la Rúa, que desató la renuncia del entonces vicepresidente Carlos “Chacho” Álvarez.
El jefe del radicalismo, Ernesto Sanz, dijo no estar “para nada” de acuerdo con las denuncias de compra de votos en el Senado, aclarando que “no me parece que eso refleje la realidad” de la Cámara alta.
En tal sentido resaltó los esfuerzos que viene haciendo el Cuerpo desde aquellos episodios del año 2001 con los supuestos sobornos del Senado, para elevar su imagen, y consideró que “no hay derecho alguno para enlodarlo con frases de este calibre, y en lo personal no me consta absolutamente en todos estos años que llevo como senador que haya ocurrido algo así”.
"Resulta lamentable que se intente ensuciar a esta institución, arrojando un manto de sospechas sobre el conjunto de sus integrantes”, señaló el titular provisional de la Cámara alta, José Pampuro, que expresó que hablar de compra de votos en dicho cuerpo “es lamentable”.
Pampuro sostuvo a través de un comunicado de prensa que “ganar o perder una votación no puede servir de justificativo para dañar a un cuerpo que es parte central de la vida institucional del país”.
Esta viernes 30/07, el oficialismo rompió el silencio sobre las acusaciones y el ministro de Economía Amado Boudou calificó la denuncia de "vaga". "Si Solá tiene algo que decir que vaya a la Justicia y lo haga. Van a la Justicia con denuncias vagas", lanzó y agregó: “Lamento que el diputado Solá haya hecho esto, haciéndose el cómico al decir yendo de shopping”.
Para el senador Gerardo Morales, titular del bloque de la UCR, no hay dudas: “en el Senado existe un claro mecanismo de cooptación de senadores que impone el gobierno a través de presiones a las provincias”, manifestó. "Es evidente. El kirchnerismo no tiene límites, apela a todo”, acusó.
El diputado de la Coalición Cívica, Juan Carlos Morán, tampoco duda: “En el Senado, al estar tan parejos oposición y oficialismo, hay algunos senadores que no son ni de un lado ni de otro: son mercenarios”, sentenció a Perfil.com. El precandidato de la CC a gobernador bonaerense aclaró que no ocurre lo mismo en la Cámara baja. “Esto no existe en Diputados porque las votaciones se definen por 140-86, pero en algún momento tuvimos que pelear por quórum”, sostuvo.