Peligro latente: Mientras Soldati distrae la atención, Moyano puede quedarse con la justicia laboral
El concurso para cubrir vacantes en la cámara laboral, donde los gremios juegan muchas de sus batallas, tiene su punto de inflexión este martes 14/12 en el Senado de la Nación.
Ocurre que la Comisión de Acuerdos pasó a la firma de los senadores que la integran, el despacho de los pliegos de 11 candidatos para cubrir vacantes de ese tribunal. Casi todos tienen fuerte vinculación con el líder de la central obrera; con el diputado Héctor Recalde, abogado de la CGT, y con el jefe del gremio judicial, Julio Piumato.
Voceros de la bancada de la UCR afirmaron que el cuestionamiento apunta en particular a la jueza Cañal, quien registra un "meteórico ascenso" en el Poder Judicial, el que estaría fogoneado por legisladores oficialista en el Consejo de la Magistratura, donde se produce la selección de los magistrados, cuyos pliegos son analizados en la Comisión de Asuntos Constitucionales.
Los pliegos tienen seis firmas de senadores kirchneristas, pero los radicales, el peronismo federal y de otros partidos menores se resisten a avalar las propuestas.
Si bien el oficialismo está en minoría porque tiene sólo 6 de los 15 miembros que integran la Comisión de Acuerdos, surgen muchas dudas acerca de como votarán Carlos Menem (PJ- La Rioja) y Carlos Verna (PJ-La Pampa).
El análisis se centra en que pasará si el kirchenrismo no consigue las 8 firmas necesarias para emitir dictamen. La lógica parlamentaria indica que irá al recinto el miércoles 15/12 con su despacho de minoría. Esto forzará a la oposición a mantenerse unida a la hora de la votación de los pliegos. La jugada K sería lograr el rechazo de dictamen de mayoría e intentar votar su propio dictamen con algun voto desertor del Grupo A, sea con presencia o ausencia de la sesión plenaria extraordinaria.
En el pelotón de aspirantes aparecen nombres que encendieron la alarma entre los senadores del Peronismo Federal y la UCR, que adelantaron su negativa para firmar el acuerdo.
Llama la atención el caso concreto de Diana Cañal, que respondende directamente al tiutlar de la CGT, Hugo Moyano. Cañal es una jueza de primera instancia y doctora en derecho que había fracasado en varios concursos anteriores. Pero, esta vez, si bien por la calificación que obtuvo en el examen quedó postergada al lugar número 12, lejos de cualquier terna, los miembros kirchneristas del Consejo y el Poder Ejecutivo le permitieron trepar al 5to puesto.
El antecedente sospechoso de su repentino ascenso se dió luego de ser entrevistada por la diputada ultrak, Diana Contí y despues que un grupo de militantes de la CGT irrumpiera en la sede del Consejo de la Magistratura, exigiendo el nombramiento de la "compañera".
Tan fuerte es el apoyo que Cañal recibe de Moyano que el líder de la CGT, el gremialista Piumato y las Abuelas de Plaza de Mayo firmaron tres cartas de aval a su candidatura.
Si bien no corresponde que el Consejo reciba avales mientras estudia la conformación de las ternas, lo cierto es que esas cartas produjeron el efecto buscado: la presidenta Cristina Kirchner envió el pliego de Cañal al Senado, y así desplazó a los otros candidatos mejor posicionados.
Otros de los jueces que se están por designar con Acuerdo del Senado, son
Graciela Craig, jueza de primera instancia y esposa del diputado y asesor de la CGT, Héctor Recalde. También el doctor Enrique Arias Gubert, que gracias a Moyano hoy es el director de la carrera de Abogacía de la Universidad de las Madres de Plazo de Mayo.
La nómina continúa con Beatriz Ines Fontana, Víctor Hugo Pesino, Gloria Marina Pasten y Enrique Ricardo Brandolino, fueron calificados como impresentables por los abogados laboralistas. Sin embargo, todos están en los pliegos que está por avalar el Senado.
Pero más hallá de haber sido calificado como impresentable, Brandolino, que también es juez, responde directamente a Hugo moyano. Junto con Recalde actuó como jurado en un concurso para elegir magistrados de primera instancia en el que resultó seleccionada la esposa de Piumato, Analía Viganó, que se desempeñaba como secretaria de juzgado.
Por su parte, Cristina Solves, una magistrada sin vínculos visibles con el gremialismo, estaba en el tercer puesto pero terminó renunciando a su candidatura cuando entendió que no estaría entre los elegidos de Cristina Kirchner. Debajo suyo estaba Beatriz Fontana, relacionada con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Pocas semanas después, Cristina Solves, falleció en un accidente automovilístico.
En el concurso 201, Carlos Pose, un juez del fuero laboral, figuró primero en todas las instancias: tenía el mejor puntaje sumando el examen y sus antecedentes y siguió liderando la grilla tras las impugnaciones. Estaba en ese puesto cuando el Consejo mandó las ternas a la Casa Rosada. Sin embargo, su nombre no está entre los propuestos por Cristina. Lo mismo le pasó a Mario Zunetti quien ya había presentado quejas en el concurso anterior recibiendo el apoyo de 20 jueces. En esta oportunidad entró en la terna pero la Presidenta no lo eligió entre sus favoritos como sí le sucedió a Graciela Marino que estaba fuera de juego hasta que en la entrevista logró escalar al octavo puesto. Desde ese lugar entró a los ternados y su nombre figura en los pliegos enviados al Senado. A ella también se le reconoce cercanía con Tomada.
Este martes 14/12 los senadores que integran la Comisión de Acuerdo, los oficialistas: Marcerlo Guinle (Frente para la Victoria- Chubut), Guillermo Jenefes (Frente para la Victoria-Jujuy), José Pampuro (Frente para la Victoria- Buenos Aires), César Gioja (Frente para la Victoria- San Juan), José Mayans (Frente para la Victoria- Formosa), Nicolás Fernández (Frente para la Victoria- Santa Cruz), y los opositores: Sonia Escudero (Peronismo Federal- Salta), Carlos Menem (PJ- La Rioja), Carlos Verna (PJ-La Pampa), Adolfo Rodríguez Saá (Peronismo Federal- San Luis), Luis Juez (Frente Cívico-Córdoba), Gerardo Morales (UCR-Jujuy), Ramón Mestre (UCR-Córdoba) y Pablo Verani(Concertación -Río Negro), tienen la última palabra cuando emitan los dictámenes corresponientes. ¿Será justicia?