El camporismo agita el Operativo Clamor mientras CFK busca clase media
Cristina Fernández intenta suma transversales + independientes. En verdad, ya tiene a los transversales, le faltan los independientes.
A los transversales hay que permitirles continuar efervescentes agitando la memoria de Néstor Kirchner, porque se supone que estimulan la mística del triunfo posible, a cambio de mantener sus contratos laborales en el Estado.
A los independientes hay que buscarlos, precisamente moderando públicamente a los transversales, que tanto preocupan a los independientes: no es un trabalenguas sino una cierta perversión en el planteo que desliza que ella es Cristina, no Néstor.
Para Cristina, la alquimia le está funcionando en las encuestas de opinión pública que le llegan.
Jesica Bosi, en el diario La Nación, describió el evento transversal en el NH City, devenido en una suerte de bunker de La Cámpora, por su cercanía con Plaza de Mayo y los lugares públicos donde trabajan o que frecuentan esos jóvenes:
"(…) "Es una jornada de capacitación de dirigentes de todo el país. Apuntamos a la formación política de líderes", explicó a La Nacion Luciano Di Cesare, jefe de La Güemes y titular del PAMI.
Zannini fue el último orador de un evento que comenzó al mediodía y se extendió hasta las 20:00. De cerca, lo seguían los principales referentes de la juventud: Andrés Larroque ("Cuervo"; subsecretario para el Fortalecimiento de la Democracia), Mariano Recalde y Eduardo de Pedro (de Aerolíneas Argentinas), Julián Alvarez (secretario de Seguridad) y José Ottavis (JP bonaerense).
El funcionario, en clave electoral, se mostró exultante con las encuestas. "Cristina está por encima de todos. En Capital, en Santa Fe, en Buenos Aires…", detalló.
Tuvo largos párrafos para criticar a los medios por apabullar con noticias negativas y confesó que ya no puede ni ver TV de noche. "Te terminan amargando. Hasta si ponés Gran Hermano te echan al que te gusta", bromeó.
A lo largo del día, se replicó el formato de los paneles: cada funcionario nacional que habló fue escoltado en la mesa por dos referentes "sub 35". En el fondo del escenario, se destacaba una proyección con la imagen de Néstor Kirchner, caracterizado como el personaje del Eternauta. Abajo, la figura de Cristina.
La dupla del ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el secretario de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina, fue invitada para disertar sobre "Reforma política". En los hechos, dejaron un fuerte mensaje político. "La candidata ya la tenemos", reveló Randazzo.
La cuota más técnica de la jornada estuvo a cargo de la ministra de Seguridad, Nilda Garré, que hizo un repaso sobre los ejes de su gestión y definió el papel del Estado frente al conflicto social.
Después, le tocó el turno al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, recibido por la juventud kirchnerista como un rockstar. Le pidieron autógrafos, fotos y festejaron con fuerza su elocuente speech de casi una hora. Arrancó con un relato sobre la historia argentina y la pelea contra las "corporaciones" hasta llegar a 2003. "Fue ahí cuando un flaco desgarbado de Santa Cruz dijo basta", dijo desde el atril, envuelto con una bandera de La Cámpora.
Fernández se deshizo en elogios hacia la Presidenta: "Es el mejor cuadro político de los últimos 50 años. Es una estadista respetada en el mundo". Envalentonado, reclamó sin tapujos: "¡Es inevitable que Cristina vaya por la reeleccion!".
El jefe de Gabinete arengó a los jóvenes; aseguró que en 10 años habrá un presidente de poco más de 40 años. (…)".
Para ampliar el comentario de Di Cesare sobre los medios de comunicación, aqui una reflexión de Enrique Masllorens en el diario oficialista Tiempo Argentino, que no tiene necesidad de vender ejemplares porque lo pagan los contribuyentes con la propaganda estatal.
Pobre Masllorens: todavía no descubrió que en Puerto Madero vive una docena de funcionarios de primera línea, que escuchaban embelesados los jóvenes de La Cámpora:
"(…) ¿Qué les pasó a Ernesto Tenembaum, Jorge Lanata o Susana Viau? ¿Qué verbo usarían para autodefinirse?
Trabajan en medios masivos que según el ensayista y escritor británico John Berger “tienen la necesidad criminal de vender” y los califica de buhoneros, vendedores de baratijas, pero ellos se definen como independientes e impolutos.
Lo hacen porque tienen la verdad y asumen su sagrada misión y por ello hacen suya la descripción del filósofo alemán Oswald Spengler (La decadencia de Occidente, 1916): “No hay domador de fieras que tenga mejor domesticada a su jauría.” Eso son, domesticadores, pero por el bien de la república y de su propia economía.
Por la concentración monopólica y por ende laboral, los periodistas “independientes” son esencialmente porteños de ley, de Rivadavia para el río. Esa es la platea para la que hablan y escriben, la que los aplaude en Puerto Madero o en Palermo, Caballito norte y Recoleta.
Y si la Usina que comanda Héctor Magnetto ordena operaciones contra el gobierno o contra los jóvenes militantes, obedecen sin hesitar.
Ahora tienen que proteger a las dos esperanzas blancas del poder concentrado. Por eso no le preguntarán a Macri que parafraseando a Jauretche, es un subproducto de la alfabetización por sus 71 vetos o al senador mendocino Ernesto Sanz sobre la actuación de su estudio de San Rafael en 2007 representando al grupo Vila-Manzano para impedir la instalación de una repetidora de la Televisión Pública.
Hay que cuidarlos, adornarlos, dejarlos recitar sus libretos inconsistentes, no repreguntarles y asentir cuando no se hacen cargo de su pasado y presente y le echan la culpa de sus falencias al gobierno. O darle una mano por izquierda al megalómano Pino Solanas.
(…) Pero de repente y sin aviso, aparecen 6,7,8, Tiempo Argentino, los blogs, los grupos de Facebook y Twitter, los autoconvocados y lo más peligroso de todo: los archivos demoledores que se explican por sí mismos.
Y hablando de archivos guardo en el mío un cruce con el inefable e inmaculado hijo putativo de la diputada Carrió, el “imparcial” Luis Majul. Para muestra basta un botón.
En octubre de 2007 luego del contundente triunfo electoral de CFK, Elisa Carrió hizo declaraciones elitistas y cuasi racistas sobre la composición del voto ganador. Majul publicó en su sitio web un editorial apoyando y superando los conceptos gorilas de su maestra, por lo que envié mi opinión contraria discutiendo posiciones e ideas y por extensión las de Carrió, sin calificaciones personales.
Me respondió públicamente tildándome de “maniqueo, hiperkirchnerista, berreta, de vuelo bajo, que buscaba premios del gobierno”, etcétera.
Además me acusó falsamente de haber recibido un subsidio de la Secretaría de Cultura. Pedí una reparación moral en el mismo espacio en el que me había maltratado. Su respuesta fue: “No queremos que nadie monopolice los espacios y consideramos tu opinión suficiente.” Y con una agresiva ironía que no sería capaz de sostener cara a cara, finalizaba con un: “Como siempre, gracias por escribir.” (…)".
Sin embargo, Cristina Fernández intenta no aparecer tan extrema. Necesita votos de la clase media urbana. Ella deja que el extremo izquierda haga su juego para reprenderlo levemente.
Así lo relata Carlos Pagni en el diario La Nación:
"(…) El nuevo manual acaso desilusione a algún escritor de Carta Abierta. Aunque también a ellos les llegó un sosegate. Esos pensadores ya habían encendido la hoguera donde ardería Mario Vargas Llosa si se le ocurría pisar la Feria del Libro. Lo de siempre: cuando se aproximan demasiado al poder, los intelectuales suelen ser propensos a montar inquisiciones. Tal vez Cristina Kirchner no sea más pluralista que ellos, pero seguro tiene más reflejos electorales. La censura al escritor con mayor repercusión del mundo hispánico no mejoraría su performance en las encuestas. Así que suspendió las agresiones con una simple llamada telefónica. La obedecieron con una docilidad de empleados públicos.
El reformismo ingenuo también se ganó un coscorrón. El parlamentarista que defiende Eugenio Zaffaroni debería ser, en todo caso, la coronación de un triunfo electoral. No su instrumento. Al precipitar ese debate, Diana Conti expuso al oficialismo a un riesgo enorme. Sería muy fácil alarmar al electorado moderado con la idea de que un eventual triunfo del Gobierno desataría una radicalización institucional a la bolivariana. ¿Por qué no pensar que después de discutir la reelección indefinida los chicos de La Cámpora pondrían en tela de juicio las garantías sobre la propiedad privada, la libertad de expresión y otros fetiches del republicanismo burgués? Ya se sabe: "Nunca menos".
Además, "Cristina 2015" debilitaría a "Cristina 2011", ya que retraería la adhesión de aquellos que pretenden sucederla dentro de cuatro años. La lista es larga: va de Scioli a Juan Manuel Urtubey, de José Luis Gioja a Jorge Capitanich, entre otros.
La misma cautela frente a los propios seguidores se advirtió cuando la señora de Kirchner anunció una extensión de la asignación universal por hijo a las embarazadas. Cualquier iniciativa a favor de la despenalización del aborto quedó, por el momento, bloqueada.
(…) En el discurso de anteayer desapareció, por primera vez, una figura otrora inexorable: el adversario. Cristina Kirchner no identificó a un enemigo ni denunció una conspiración. Los que "antes me daban rabia, pero ahora me dan risa", dijo, refiriéndose a los diarios. Desvanecido el espejismo virtual, se habría consumado el sueño peronista: la única verdad es la realidad. "Ellos", "los otros", ya no están. Ahora queda un familiar "nosotros", de gente que se llama por el nombre: "Mercedes", "Lino", "Daniel". Al fin solos.
De este solipsismo político-emocional la Presidenta está derivando estrategias acaso temerarias. La más importante es la prescindencia del aparato peronista como actor principal de su campaña. La marcha hacia octubre se sostiene en la idea de que, dada la magnitud de su recuperación, podrá ganar las elecciones sin ayuda. Es la razón, dicen en Olivos, por la que se aconseja el adelantamiento de algunas elecciones provinciales (en rigor, el desdoblamiento había sido decidido el año pasado, cuando los gobernadores temían un derrumbe nacional). (…)".
Sin embargo, los hechos desmienten a la Presidente. Ocurren demostraciones de que Diana Conti no mintió ni se equivocó. El deseo de poder para siempre reaparecerá luego del comicio, si es ganado por el Frente para la Victoria.
Marta Platía, para Clarín, desde Córdoba:
"Poco antes de recibir el doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba, el juez Eugenio Raúl Zaffaroni reabrió ayer la puerta a una futura reforma constitucional: “El sistema presidencialista está agotado”, dijo, cuando se le interrogó sobre una eventual reforma a la Constitución.
“Yo creo que por una razón lógica, de racionalidad republicana, el sistema presidencialista está agotado. De modo que me parece casi indefectible que un día vamos a ir a un sistema parlamentario”, resaltó el ministro de la Corte Suprema de Justicia en los pasillos de la Universidad más antigua del país.
En esa línea, el juez continuó: “Eso puede suceder dentro de 10, 15 años; o en una crisis política donde nos demos cuenta, con un amplio consenso, que tenemos que superar esto. También puede producirse sin crisis y como resultado de un gran acuerdo de fuerzas políticas. Pero tarde o temprano enfatizó la irracionalidad del sistema presidencialista va a determinar su cambio”.
Cuando todavía están ardiendo las cenizas mediáticas por las declaraciones de la diputada Diana Conti en favor de una reforma que habilite la re-reelección de la Presidenta en base a un antiguo proyecto de reforma de Zaffaroni el juez le atribuyó una “lógica perversa a un sistema (el presidencialista) en el cual el que gana se lleva todo por un voto; y el otro trata de hacer que no gobierne”. (…)".