Moreno, un inútil que oculta su fracaso peleando con Clarín
Guillermo Moreno fue rescatado de una mala gestión en la Secretaría de Comunicaciones de la Nación para imponer disciplina entre los formadores de precios, ya que Felisa Miceli no conseguía representar el ‘método Kirchner’.
Ridículo en su concepción de la realidad, Néstor Kirchner creía que asustando a los empresarios se frenaba la inflación, que en realidad tenía/tiene motores más complejos y potentes.
Pero Moreno fue designado para mantener a raya la variación de los precios, y para ello le fue suministrado despotismo y discrecionalidad. Prueba de ello fueron sus exabruptos en el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.
Además, Moreno devino en bizarra herramienta de castigo: a los productores agropecuarios rebeldes, a los socios del Estado en Papel Prensa, en especial a Grupo Clarín.
Y todo aquello que Moreno aceptó como secretario de Comunicaciones, condenó como secretario de Comercio, metamorfosis notable del funcionario devoto de la Virgen de Luján, para calmar su conciencia.
Pero Moreno ha sido y es, según los resultados de su gestión, un inútil. Su objetivo no fue alcanzado y la inflación es el mayor problema que Néstor Kirchner le dejó a cristina Fernández, y ella tendrá que resolverlo o sucumbir en la pira de los precios.
Para ocultar su fracaso tan estrepitoso, Moreno reaparece en algunas ocasiones. Por ejemplo, para castigar a Grupo Clarín retrotrayendo la tarifa de Cablevisión. Al fin de cuentas, erosionar las finanzas de la empresa más rentable del multimedios fue un anhelo del ex aliado de Héctor Magnetto, Néstor Kirchner.
Sin embargo, en lo específico de su tarea, Moreno es un fiasco. Su decisión más reciente -ladrar a los consultores privados de precios y a los jueces y sindicatos que los consultan a la hora de considerar variables de inflación-, lo dejó en ridículo.
En febrero el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) trepó 2,9% en comparación con enero, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) subió un 2%, según la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), una de las consultoras intimadas por Moreno, quien las acusó distorsionar la realidad con sus mediciones.
Con respecto al mismo mes del año anterior, según FIEL, la variación fue del 27,6% en el primer caso y del 20,7% en el segundo.
Así, 1 familia promedio, compuesta por 4 miembros, necesitó en febrero $ 1.174,2 -$ 380 por persona- para ubicarse por encima de la línea de indigencia, y un total de $ 2.160,5 -$ 699,2 por cada individuo- para situarse por encima de la línea de pobreza.
Sin embargo, según el INdEC que orienta, indirectamente, Moreno, en enero los alimentos aumentaron sólo 0,2%, cuando las consultoras estimaron subas promedio del 2%.
También aumentaron en febrero los precios de los fletes, ítem que tiene influencia directa en el valor de los alimentos.
La Cámara Empresaria de Operadores Logísticos difundió la variación del Índice de Costos Logísticos Nacionales: +1,11% en febrero, homologado por la Universidad Tecnológica Nacional.
En tanto, la calificadora Standard & Poor’s publicó sus perspectivas económicas de América Latina.
Acerca de la inflación en la Argentina, S&P pronosticó (en "base a estimaciones de mercado") que el índice de precios al consumidor nivel general crecerá 28% en 2011, muy cerca de la inflacionaria Venezuela de Hugo Chávez (del 30%).
Para 2012, estima un aumento de precios ‘de movida’ del 25%.
Sin embargo, el promedio de inflación para América Latina es de 7% en 2011, en comparación con el 6,6% de 2010.
Muy preocupante para la estabilidad socioeconómica argentina, y con repercusiones políticas.
"Excepto en los casos de Argentina y Venezuela, que siguen siendo atípicos en la región con tasas de inflación de alrededor de 30%, esperamos que el alza de la inflación de América Latina sea comparativamente contenido", agregó S&P.
Sin nombrar a la Argentina, S&P elogió a los banqueros centrales regionales que no provocan burbujas de crédito que impacten en la inflación: "En general, los encargados de diseñar las políticas en Brasil, Chile, Colombia, México y Perú están conscientes de los riesgos de las burbujas asociadas con el rápido crecimiento del crédito, incluso considerando el índice comparativamente bajo de
crédito interno a PBI, y de cómo los persistentes flujos de capital hacia la región podrían exacerbar la generación de una burbuja crediticia".
Y un mal presagio: "En el frente de las políticas internas, esperamos que los gobiernos de América Latina retiren los estímulos monetarios y fiscales en 2011, excepto en Argentina y Venezuela por las próximas elecciones", señaló.