Acto en Huracán: Se puso en escena el Operativo Clamor
Una vez más, Cristina Kirchner evitó anunciar si se presentará o no a su reelección en octubre. Pero en sus palabras sobrevoló la "continuidad". El clima del estadio fue el de un ruidoso lanzamiento de campaña electoral: exaltó el papel de la juventud y dedicó el acto a Néstor Kirchner. La más cercana referencia a su potencial segundo mandato fue elíptica: "Quiero recordarlo con el compromiso de que la lucha que él inició es la lucha mía".
Pero equilibró, para agregar cierto misterio: "La construcción política no debe hacer depender el cambio de una o dos personas".
La escuchaban 50.000 personas que se congregaron anoche en el estadio de Huracán, en el acto convocado por la Corriente Nacional de la Militancia, en su mayoría jóvenes, que intentaron una y otra vez forzar a la Presidenta a pronunciar la mágica frase de su postulación: "¡Borom-bom-bon, para Cristina la reelección!"
En un diálogo que duró los 30 minutos de su discurso, la Presidenta los miraba, con un gesto a punto del llanto, y retomaba con otro tema.
Pretendió pronunciar un discurso abarcativo; convocó a otros sectores a integrarse al proyecto del Frente para la Victoria (FPV) "sin preguntarles de dónde vienen", pero "preguntando si están de acuerdo" con todo lo que, a su juicio, son los logros del "modelo".
Como está en campaña, eligió el papel conciliador. "Hay que construir sobre las coincidencias y no sobre las diferencias"; "no se enrosquen en discusiones bizantinas" o "construyamos con amor y no con odio", fueron sus latiguillos.
Cristina Kirchner no confirmaría su candidatura hasta mayo o junio. Según confiaban ayer sus allegados, sólo lo hará cuando esté plenamente segura de que un triunfo en la primera vuelta y sin ballottage es posible; mientras continuará con su estrategia de misterio e instalará la idea de que la victoria es un hecho consumado.
Fuera del estadio quedaron 10.000 personas. El barrio de Parque Patricios quedó bloqueado por más de 900 micros procedentes del conurbano bonaerense y del interior. El alquiler de los primeros costó entre 700 y 1000 pesos; un viaje desde el Chaco costaba unos 10.000 pesos y desde Entre Ríos 6000, según pudo constatar La Nacion. Sobresalieron los carteles del Movimiento Evita, el Frente Transversal, La Cámpora, Colina (de Alicia Kirchner), Partido Comunista, Juventud Sindical, Compromiso K, Nueva Dirigencia, intendentes "cristinistas" y la Juventud Sindical. Casi no hubo intendentes peronistas de los que se oponen a las listas colectoras y estuvo ausente el jefe de la CGT, Hugo Moyano.
Tensiones internas
En cambio, la Presidenta llevó a todo su gabinete; a algunos gobernadores; colocó a su lado al gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y bendijo al mandatario de Entre Ríos, Sergio Urribarri, para que cerrara la lista de oradores previos.
La jefa de Estado bajó de esa nómina al diputado Daniel Filmus, candidato a jefe de gobierno resistido por la Casa Rosada; Pérsico presionó para sumar a Filmus a la lista, pero éste debió conformarse con aplaudir desde el estrado.
Hubo una feroz pelea en el interior de La Cámpora por definir el orador de esa agrupación. La disputa ocurrió entre José Ottavis y Andrés "El Cuervo" Larroque: entrada la tarde, triunfó este último. Completaron esa nomina Fernando "Chino" Navarro (Movimiento Evita); Edgardo Depetri (FT); el intendente de Quilmes, Francisco Gutierrez, y el jefe del bloque de diputados del FPV, Agustín Rossi.
La Presidenta introdujo a su hija, Florencia Kirchner, en la política grande. Cuando evocó el triunfo de Héctor J Cámpora en las eleciones del 11 de marzo de 1973, cuyo 38° aniversario se celebraba ayer, señaló: "Tenía 20 años. Mi hija Florencia tiene 20 años y está en la tribuna: me pidió que fuera puntual porque se estaban muriendo de calor".
Además, exaltó el futuro papel protagónico de los jóvenes. "Tienen la inmensa oportunidad de participar de la construcción de un país diferente", aseguró. Y añadió: "Por primera vez ustedes, la generación del Bicentenario, se están incorporando a la política no contra alguien sino por alguien". La tribuna no fue tan contemplativa. "Che, gorila, no te lo decimos más, si la tocan a Cristina, que quilombo se va armar" y "Patria sí, colonia, no" fueron los estribillos. "Nunca a un hombre le importaron menos las vanidades", dijo entre llantos sobre Kirchner. "Nunca hubo más libertad en la Argentina que en estos años", aseveró. Recibió de la gente un "¡Néstor no se murió, vive en el pueblo!"