6 abril, 2025

¿Por qué la gente le cree más a las consultoras privadas que el INdEC?

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Economía & Regiones, la consultora que dirigen Rogelio Frigerio y Alejandro Caldarelli, difundió el siguiente texto:
"Economía & Regiones S.A. sufre una injusta persecución por parte de la Dirección de Lealtad Comercial, dependiente de la Secretaría de Comercio Interior, debido a su decisión de elaborar relevamientos de precios minoristas mensuales con datos que obtiene de sus propias fuentes.
Dada la manifiesta falta de confiabilidad de la información actual que proporciona el INdEC, Economía & Regiones se vio obligada a elaborar esos índices, ya que constituyen el insumo necesario para todas las proyecciones macroeconómicas que realiza la firma.
Economía & Regiones no comercializa sus informes de inflación ni los productos
cuyos precios se utilizan para medir su evolución mensual. Tampoco publica sus informes, aunque los medios de prensa muchas veces vuelcan sus contenidos en sus propias noticias y análisis.
En virtud de ello y hasta tanto no cese o se haga cesar la injusta persecución de la
que es objeto, violatoria de su libertad de expresión (art. 14 de la Constitución Nacional), Economía & Regiones se abstendrá de hacer públicos los informes sobre el relevamiento de los precios que elabora sobre la base de datos que obtiene de sus propias fuentes.
Sin embargo, continuará utilizándolos en sus proyecciones para analizar la realidad económicosocial de la Nación.
Economía & Regiones ejercerá una defensa inclaudicable de su libertad de expresión por los medios que la Constitución pone a su disposición, con la tranquilidad que le da que los censores, a la postre, nunca hayan prevalecido."
Relevamiento de precios minoristas de E&R
La inflación calculada por la División de Estudios Económicos de E&R intenta medir -a través de una muestra- la dinámica de los precios minoristas en la Ciudad de Buenos Aires.
Específicamente se busca confeccionar una serie de precios de bienes y servicios que reflejen la variabilidad del costo de vida según los hábitos de consumo de una familia media representativa del área geográfica. Esta muestra de precios se subdivide en diferentes rubros, que a su vez se componen de distintos artículos.
El relevamiento de precios se lleva a cabo mensualmente y los datos se procesan según las ponderaciones que arrojan los hábitos de consumo.
La construcción de este indicador no tiene la pretensión de reemplazar al IPC del Instituto de Estadísticas y Censos (INDEC).
Por ende, el relevamiento, no refleja únicamente la dinámica de precios de los productos de consumo masivo o de marcas bajo la política de precios máximos para las clases más humildes; tampoco incorpora la hipotética capacidad del agente económico de tener toda la información del mercado y así, sustituir bienes según los aumentos relativos que se van dando a lo largo del año, o la posibilidad de recorrer los comercios de toda la ciudad en busca del artículo más barato.
Los precios tampoco se relevan necesariamente en un mega mercado como el “Mercado Central” o el “Mercado de Avellaneda”, sino mayoritariamente en supermercados y centros de compra comunes para los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires; mientras que los precios de los servicios se obtienen mediante encuestas telefónicas a empresas referentes dentro de cada rubro.
En consecuencia, la representatividad de un índice para reflejar el verdadero aumento de precios dependerá tanto de la metodología que se use, como de los productos que se seleccionen y de los comercios (minoristas) en donde se lleven a cabo los relevamientos.
Y en este punto, entraríamos en una discusión técnica cuyo probable desenlace arrojaría sobre la mesa las limitaciones que tiene todo índice de precios para reflejar fidedignamente la “verdadera inflación”:
¿Qué precios relevar?
¿En dónde se los releva?
¿Cuántas observaciones son suficientes para determinar la cuantía del aumento de precios?
¿Cuáles son los métodos correctos?
¿Debe considerarse el “efecto sustitución” al que pueden tener alcance los consumidores ante variaciones en los precios relativos de productos sustitutivos?
¿Es correcto relevar los precios de mercados intervenidos (con precios máximos)?
¿Son estos mercados accesibles para la mayoría de los habitantes de la jurisdicción?
¿Cómo deben medirse los productos cuyos precios varían según la época del año (con estacionalidad)?
¿Debe considerarse dentro del índice aquellas transacciones que se llevan a cabo en el“mercado negro” en caso de ser representativas del consumo de la gente?
¿Es correcto que las ponderaciones con las que se construye un índice de precios sean fijas (índice de Laypeyres) a pesar de los cambios en los hábitos de consumo y/o en la participación relativa que van adquiriendo los distintos bienes y servicios según la dinámica de precios relativos?
…Y así podríamos llenar hojas enteras debatiendo los alcances y las limitaciones de esta herramienta estadística.
En definitiva, no sabemos -ni nadie puede determinar a ciencia cierta- cómo construir el indicador óptimo; en todo caso, si definimos al relevamiento de precios minoristas como una herramienta estadística, podríamos decir -en pocas palabras- que se estaría midiendo la evolución de los precios de algunos bienes y servicios, en un lugar determinado (Ciudad de Bs As) -distinto al del INdEC.
No obstante, sí sabemos que la inflación que calculamos se corresponde con la dinámica del resto de las variables macroeconómicas (la mayoría también información gubernamental), como la evolución de la recaudación, la oferta de dinero, los salarios, la demanda de dinero, los depósitos bancarios, las ventas de supermercados, las paritarias, etc.
También corroboramos que nuestro relevamiento de precios está en línea con la inflación que miden los centros de estadística de la mayoría de las provincias. Por lo tanto, dado que objetivo principal es construir un indicador que haga las veces de insumo (y no de producto en sí mismo), para abordar el resto de las variables macroeconómicas (nacionales y sub-nacionales) fundamentales para el trabajo cotidiano del estudio, entendemos que la inflación que medimos es la necesaria y más acertada para esos fines.

Relevamiento de precios minoristas de E&R y perspectivas

Según el Relevamiento de Precios Minoristas de E&R (RPM-E&R), en Febrero 11’, la inflación minorista alcanzaría un 1,7% (mensual).
De este modo, los último doce meses dejarían una marcada tendencia alcista en lo que respecta a los precios minoristas, haciendo que el incremento anual del mismo, se ubique en torno al 25,2% anual; en contraste con el aumento -interanual- de los precios minoristas para el INDEC, que alcanzaría un 10% aproximadamente el mismo período.
De todos modos, cabe señalar, que tanto la estabilidad del tipo de cambio nominal como la política de subsidios que lleva a cabo el Gobierno Nacional funcionan como ancla anti-inflacionaria al evitar una espiralización de los precios.
Sin embargo, la dolarización de las carteras (caída de la demanda de pesos) y la nueva disposición de aumentar las trabas a las importaciones tienden a generar presiones adicionales en lo que respecta a la dinámica de los precios.
Para el 2011, teniendo en cuenta que se trataría de un año electoral con una políticafiscal fuertemente expansiva y una política monetaria que financiaría al Tesoro Nacional se esperan una inflación minorista anual en torno al 28% (punta a punta), con un aumento de precios promedio del 2 % mensual.
Finalmente, en Febrero de 2011, el costo de la canasta básica alimenticia1 para unafamilia tipo 22, o “línea de indigencia” (según los relevamientos de E&R en locales de CABA para suplir las necesidades energéticas básicas), alcanzó los $1.117,42 mensu

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