Argentina Trabaja, encubre clientelismo?
La Universidad Católica Argentina (UCA) esbozó una crítica fuerte al plan Argentina Trabaja, al denunciar que ese programa esencial de la política social del gobierno de Cristina Fernández encubre el asistencialismo, tiene pocos elementos del cooperativismo tradicional y no crea empleos genuinos.
"Las cooperativas de trabajo constituyen una figura jurídica que ha generado grandes controversias debido a su uso fraudulento para encubrir relaciones laborales. Un acabado ejemplo lo constituye el plan Argentina Trabaja, en el que las cooperativas son en la mayoría de los casos una fachada que incentiva viejas prácticas de clientelismo", aseveró en su último informe de Empleo y Desarrollo Social.
El estudio pone a la Iglesia más cerca de las organizaciones piqueteras combativas. Entre otras, de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), que lidera Juan Carlos Alderete, quien supo denunciar que "punteros" políticos que responden a los intendentes cobran coimas de hasta 400 pesos a quienes ya ingresaron en ese programa oficial.
Para el dirigente social, el plan Argentina Trabaja -que otorga incentivos de hasta 1.200 pesos- es "absolutamente clientelar" y beneficia sólo a las organizaciones que responden al gobierno nacional y a los jefes comunales "leales".
La UCA, cuyo gran canciller es el cardenal Jorge Bergoglio, consideró que el cooperativismo mal entendido no es el camino para resolver la pobreza, sino que se requiere generar empleos genuinos a través de un urgente "cambio de estrategia".
Un diagnostico que tampoco escapó a la prédica del papa Benedicto XVI, quien el domingo pasado alertó que la desocupación "corroe el bien común" y ataca la estabilidad social. "Las difíciles o precarias condiciones de trabajo hacen difíciles y precarias las condiciones de la misma sociedad", aseveró el pontífice.
Según los universitarios, la clave para el cambio de paradigma está en la modernización de la legislación laboral y en la necesaria creación de un estatuto especial para las pequeñas empresas.
Los técnicos de la casa de altos estudios confesional -consultados por DyN– insistieron en que para avanzar en la resolución de esta problemática social es fundamental generar "un conjunto de reglas institucionales que promuevan una mayor acumulación de capital humano e incrementen la demanda de trabajadores con bajos niveles de educación".
En ese sentido también avanza la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), que promueve una política empresarial sustentable, orientada a ocupar y dar oportunidades de empleo a personal con capacidad media o baja.
En pos de ese mismo objetivo, la UCA adhirió hace meses a la iniciativa plural que impulsa la Comisión Episcopal de Pastoral Social para buscar consensos multisectoriales a fin de desterrar de la sociedad prácticas que generan exclusión, como el trabajo "en negro", informal o infantil.
El proyecto es monitoreado por ese organismo eclesiástico, cuyo titular es el obispo Jorge Casaretto, que ya consiguió "cierto compromiso" de industriales, organizaciones gremiales, universidades, ONGs y cámaras empresarias, para avanzar en la línea de la "inclusión laboral".
En el borrador del proyecto -pudo constatar DyN– se afirma que no basta con reducir el desempleo a niveles mínimos practicables, sino que es necesario "dignificar" las condiciones de trabajo y su estabilidad, y erradicar la precarización laboral, para que el trabajo pueda considerarse digno.
Los informes sobre expectativas económicas y empleo que formula casi mensualmente la UCA suelen ser difíciles de digerir para los funcionarios de la Casa Rosada.
Más ahora que trascendió que la Mesa de Enlace contrató a técnicos de esa casa de altos estudios confesional para determinar si existe una "presión tributaria excesiva" sobre el sector agropecuario y si el actual régimen de retenciones a las exportaciones de granos es "distorsivo".