6 abril, 2025

Cavallo quiere ser Presidente con una "convertibilidad flotante" para frenar la inflación

0

Se cumplen hoy 20 años desde el inicio de la convertibilidad en la Argentina, el modelo que rigió el destino económico del país durante más de una década. El noventista slogan ‘uno a uno’ lo hizo mundialmente famoso y el hombre que lo ideó e implementó habló desde Washington a varios medios a quienes dijo que una "convertibilidad flotante" sería el remedio para frenar la alta inflación actual, y a sólo meses de las elecciones presidenciales en el país, asegura que él es el mejor candidato a presidente, según publicó Urgente24.
Entre otros, Domingo Felipe Cavallo aseguró que la convertibilidad sucumbió por errores ajenos al modelo.
En diálogo con el diario ‘El Cronista’ dijo, entre otras cosas:
> El principal acierto fue que inauguramos un período de estabilidad en la Argentina y eso es muy importante. Existió por casi once años una regla monetaria muy clara, que fue el uno a uno. Y con libertad para la gente para tener sus ahorros en pesos y en dólares.
> … lamentablemente en la última década pasamos a una economía sin reglas. La Argentina debería ir a un sistema de metas de inflación. Pero como no se hace tenemos una inflación del 25% anual. A pesar de eso en el país hoy se vive un clima de estabilidad muy superior al del periodo 1945-1990, es decir el previo a la convertibilidad.
> La gente comenzó a pensar en una economía estable desde la convertibilidad. Gracias al clima que dejó la convertibilidad todavía en cierta medida estamos viviendo con relativa calma, aún con alta inflación.
> No haría nada distinto a lo que hice. Pero el país si tendría que haber hecho cosas diferentes. Las provincias no tendrían que haberse endeudado por el volumen que lo hicieron con el sistema bancario. Esa fue la génesis de la crisis, pero no se debió a la convertibilidad. La crisis financiera de 2001 llevó a las autoridades a echar todo por la borda. La pesificación fue la reintroducción de la inflación.
> Recomendaría volver a una convertibilidad flotante. El país hoy necesita un sistema así, para comenzar a combatir flagelos como la alta inflación. Es un sistema como el que tienen Chile, Perú, Canadá, Estados Unidos y tantos otros países. Pero para eso hay que eliminar las restricciones a la compra y venta de divisas. Es necesario dejar que la gente pueda depositar sus ahorros en cualquier moneda dentro del sistema financiero.
> La gente está muy confundida. El hecho de que haya mucho dinero circulando en la calle no significa que exista crecimiento genuino de la economía. Es una ilusión que crea la inflación. El próximo gobierno que surja de las elecciones va a tener que atacar el problema de la inflación con mucha seriedad.
> ¿Tiene ganas de volver a ser ministro de Economía? (risas) No. Yo quisiera ser presidente. Fui candidato a presidente de la Nación en 1999 y probablemente, de no haber entrado en el gobierno de Fernando de la Rúa, en 2001 hubiera ganado las elecciones presidenciales.
> Economistas de calidad en la Argentina sobran. Pero lamentablemente ninguno está asesorando al Gobierno.
> El clima financiero internacional es infinitamente más benigno hoy. Nunca la Argentina tuvo términos de intercambio tan favorables. Y nunca el dólar estuvo tan débil. A los Kirchner las circunstancias internacionales les permitieron mostrar resultados, pero no por la calidad de las políticas aplicadas.
Con el sitio ‘Fortuna Web’, Cavallo habló sobre la muerte del 1 a 1 y la visión sobre por qué la pesificación “fue para beneficiar a los grandes deudores”:
> – (…)”, ¿por qué se decidió por la Convertibilidad?
-Todas las hiperinflaciones se resolvieron con planes muy parecidos a la Convertibilidad. Cuando hay desconfianza total en una moneda, para salir hay que crear una moneda creíble. En Alemania, durante la república de Weimar, crearon el marco, que estaba garantizado por toda la tierra de Alemania. En Argentina, la gente ya había decidido usar dólares, todo el mundo convertía a dólares.
> La idea es muy fácil de entender, poner una moneda respaldada en dólares. Menem entendió enseguida, la gerencia política entendió, todo el mundo entendió.
> Yo diría que Duhalde tiene como mínimo la misma responsabilidad que Menem, porque Duhalde empezó a endeudar a la provincia de Buenos Aires con el Banco Provincia y a retirarle depositos antes que Menem autorizara a los gobernadores a hacer practicamente lo mismo con todos los bancos. No se puede decir que Menen tiene más culpa que Duhalde, yo creo que los dos fueron responsables de ese proceso de endeudamiento de las provincias con el sistema bancario. Diría que muchos otros gobernadores. Ni Kirchner, ni Rodríguez Saa, ni Reutemann, porque esas provincias, e incluso La Pampa, no se endeudaron. Todo el resto se endeudó mucho.
(…) Las provincias no se endeudan porque no haya ingreso de exportaciones. Se endeudan porque gastan demasiado, gastan por arriba de lo que recaudan. La recaudación venía muy bien, después de la crisis del 95, en el año ’96, ’97 y ’98, la Nación y las provincias estaban recaudando muy bien, pero estas decidieron gastar por encima de sus posibilidades.
> Hubo una pérdida de competitividad no sólo porque el dólar y el peso eran demasiado fuertes, sino también porque aumentaban los costos a causa del sobre-gasto de las provincias y en alguna medida también el sobre gasto o excesivo gasto de la Nación.
> En realidad (la convertibilidad) no dejó de funcionar, la disolvieron para liquidar deudas de las provincias, fue una decisión política destruirla.
> Cuando fui candidato a presidente en 1999, toda mi campaña electoral la hice poniendo énfasis en estos temas, el que hacía campaña diciendo conmigo “un peso – un dólar” y no hablaba de estos temas era De la Rúa, que ganó la elección. Tampoco Duhalde hablaba de la naturaleza del problema. Kirchner estaba de acuerdo de esas cosas, era la persona que más me apoyaba. Y por supuesto que Kirchner estuvo en contra de la salida de la convertibilidad que decidió Duhalde. Es por eso que Kirchner no aceptó ser Jefe de Gabinete de Duhalde.
> Yo intente resolverla, yo asumí cuando ya estaba desatada (la crisis). No tiene que ver con mi gestión, fue creada cuando yo no estaba. Todos los que dicen que la crisis es de la convertibilidad son los que se quieren endeudar.
# A 20 años del plan…
El plan de Convertibilidad, que permitió en los 90 frenar el fantasma de la hiperinflación y terminó en un colapso sin precedentes en el 2001, cumple 20 años desde su implementación por parte del entonces ministro Cavallo, durante el gobierno de Carlos Menem.
El primero de abril de 1991 se instauró la paridad uno a uno entre peso y dólar, garantizada con las reservas del Banco Central tras una megadavaluación que le sacó cuatro ceros al billete de 10.000 pesos, y que fue pensada para acotar una remarcación imparable de precios y dar certeza a largo plazo a los operadores económicos.
Ideado por Cavallo, quien comenzó como canciller de Menem en 1989 y se convirtió en amo y señor de la economía y en uno de los ministros más poderosos de la historia argentina a principios de 1991, el tipo de cambio fijo permitió bajar rápidamente casi a cero la inflación y mantenerla en ese nivel durante varios años.
Pero la convertibilidad provocó una revaluación artificial del peso y creó lo que fue calificado por algunos economistas como una "fantasía colectiva". Esa fantasía fue que el peso era una moneda tan fuerte como el dólar, lo que permitió a millones de argentinos ingresar en un boom de consumo y, en especial, viajar al exterior y comprar artículos de todo tipo en distintos lugares del mundo.
El plan -sostenido con la venta de las principales empresas públicas a partir de las privatizaciones, y con un endeudamiento enorme por parte del Estado- cosechó gran consenso entre la población y permitió a Menem alcanzar la reelección en 1995, tras forzar una reforma constitucional con el Pacto de Olivos firmado con el ex presidente Raúl Alfonsín.
Un contexto de hiperinflación -tan fuerte que obligó a Alfonsín a adelantar la entrega del poder en 1989-, desequilibrios fiscales y monetarios de primer orden, problemas de endeudamiento externo y la degradación de la economía había sido el caldo de cultivo para instaurar un sistema económico que muy pocos países en el mundo habían adoptado.
Los propios críticos del plan de convertibilidad admiten que en 1989 no había otro mecanismo monetario que pudiese frenar la espiral inflacionaria. Pero también advierten que la rigidez cambiaria se prolongó demasiado en el tiempo, tal por el apoyo social que cosechaba, y que cuando se quiso pensar en cómo salir, era tarde.
El altísimo nivel de endeudamiento, la pérdida de competitividad provocada por el uno a uno y la fuerte dolarización de la economía fueron algunos de los elementos que derivaron en la catástrofe del 2001.
Los especialistas coinciden en que debería haberse aplicado una salida gradualista del tipo de cambio uno a uno, y que el momento ideal habría sido cuando se produjo la devaluación en Brasil. Es que la fuerte devaluación de Brasil en enero de 1999 dejó a la Argentina en off-side y aceleró en forma dramática la pérdida de competitividad.
En 1999 ganó las elecciones la Alianza, en especial porque su candidato, Fernando de la Rúa, defendió enfáticamente la vigencia del uno a uno, mientras que el oponente peronista, Eduardo Duhalde, insinuaba la necesidad de implementar una salida ordenada del tipo de cambio fijo.
Con un aparato productivo semiparalizado, un desempleo que orillaba el 25%, la pobreza en niveles altos y un endeudamiento feroz que consumía las reservas del Banco Central, persistir en el esquema de convertibilidad fue la partida de defunción del modelo de tipo de cambio fijo y también representó el fin de la experiencia de la Alianza.
Ni siquiera el manotazo de ahogado de volver a convocar a Cavallo en marzo del 2001, y darle todo el control, permitió salvar a la economía del naufragio.
En diciembre del 2001, diez años y ocho meses después de ponerse en práctica, el plan de convertibilidad llegaba a su fin.

Deja un comentario