Demasiada presión del entorno para que Cristina acepte ya
En el Frente para la Victoria conviven varios proyectos políticos simultáneos. Todos dependen de Cristina Fernández pero no todos le pertenecen, aunque todos necesitan la reelección de Cristina, según consignó Urgente24.
Hay una fuerte puja en el Frente para la Victoria, entonces. Por ejemplo, por el liderazgo. No todos quienes precisan de Cristina se encuentran dispuestos a aceptar su jefatura. Algunos la consideran una circunstancia, otros un soporte.
Si Cristina no es la líder del Frente para la Victoria no puede fijar el rumbo. Tampoco armar las listas de candidatos nacionales según su saber y entender.
Por ejemplo, Hugo Moyano reclama -y la exigencia comenzó en días de Néstor Kirchner vivo- porciones crecientes de poder que suponen un cogobierno.
Por ejemplo, los transversales -que tanto poder ganaron desde el ascenso de Nilda Garré a expensas de Aníbal Fernández- reclaman más autonomía electoral para Martín Sabbatella en provincia de Buenos Aires porque quieren construir un proyecto político hacia 2015, cuando creen que ya no tendrán a Cristina ni podrán disponer del peronismo.
Con estilos diferentes, cada uno reclama más espacio y esa exigencia termina cuestionando el liderazgo de Cristina. Pero todos ellos necesitan que ella acepte la candidatura a la reelección presidencial porque solamente así pueden disputarle los espacios que reclaman.
Entonces, el poder de Cristina consiste en no aceptar ya su candidatura. Dejar que el almanaque avance, meterles la presión de los días que pasan. Desesperarlos. Cada uno cumple con su receta mientras la opinión pública es entretenida con una agenda que incluye temas ficticios y también los problemas de los adversarios políticos, omitiendo los propios.
Sin embargo, la sorda puja es intensa y sin pausa. Hay discusiones casi a diario. Algunas de ellas extenúan a Cristina, otras le hacen perder la paciencia.
Y esto ocurre aún cuando el Frente para la Victoria insiste en su enfoque triunfalista del comicio 2011, imaginación que esconde fragilidades importantes
El empuje brindado a Cristina desde el 27/10/2010, cuando murió Néstor, fue para convencerla de que los 3 tercios en que se dividía el universo electoral en los días finales de Kirchner, fue modificado por el crecimiento de ella. Así, la reelección parecía no tener riesgos, apenas una formalidad, ¿por qué no aceptarla?
Sin embargo, fue una sensación transitoria, en parte porque no había contricantes. De pronto parecen regresar los 3 tercios que obligarían a una durísima 2da. vuelta electoral. Y es otro problema que afronta el Frente para la Victoria. ¿Por qué Cristina afrontaría ese riesgo si no es la líder indiscutida del Frente para la Victoria?
Su ambigüedad apunta a conseguir una respuesta satisfactoria. Nadie cree todavía que Cristina decline su candidatura pero nadie ha escuchado de ella la certeza de que sí lo será.
Es cierto que la UCR tiene sus dificultades, que el PRO padece las propias y que, en general, la oposición luce desarticulada. Pero el Frente para la Victoria no escapa a las disputas y a la fragmentación que padece la sociedad argentina. Es un amplio abanico tan heterogéneo como sus adversarios. Nadie puede reirse del prójimo en la Argentina 2011.