6 abril, 2025

¿Qué le pasa a Cristina?

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Apenas apoya la cabeza sobre la almohada, se marea. Como no puede conciliar rápidamente el sueño, lee hasta muy entrada la madrugada. Se despierta sola muy temprano. Como ella misma dice, es una “hipotensa crónica”, pero el año pasado debió someterse a un tratamiento kinesiológico para desbloquear las cervicales por si ese era el obstáculo –la rigidez en la nuca– a un normal flujo sanguíneo. Entonces había sufrido una lipotimia después de una intensa sesión de gimnasia en aparatos. Desde la muerte de su marido, sus episodios de baja presión se suceden con mayor frecuencia, al menos los que trascienden en su entorno.
Los comentarios de pasillo más frecuentes entre sus colaboradores aluden precisamente a los mareos de Cristina Fernández. En enero de este año, sufrió al menos una caída de presión mientras tomaba unos días de descanso en Santa Cruz. En ese momento, no estaba sometida a una agenda apretada y tampoco parecía estar especialmente presionada, excepto por el devastador golpe psicológico causado por la muerte de su marido.

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