5 abril, 2025

Juliana, sostén de la decisión que Macri no quería tomar

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La decisión final sobre su reelección no nació en un despacho. Tampoco en una cena con empresarios. Mauricio Macri comenzó a madurarla hace dos semanas cuando se tomó un fin de semana largo junto a Juliana Awada, alejado de los debates políticos. El destino: la costa de Carmelo, Uruguay.
Allí, en un coqueto hotel boutique a metros de un cuidado campo de golf de 18 hoyos (una de las pasiones del jefe comunal), descansó e intentó estar tranquilo para meditar. El spa y el green hicieron el resto. Estaba tensionado. Se sentía tironeado por sus propios amigos y colaboradores. Su futuro político, y el del PRO, estaban en juego. Había escuchado a todos y tenía argumentos de todo tipo. Su mujer, embarazada de tres meses, venía siendo su principal apoyo emocional y ya lo notaba estresado por el tema. Sólo le pidió que la política no le afecte la salud, a pesar de que Macri no fuma, no toma y es obsesivo con el deporte (además de golf, juga al tenis, al fútbol y va al gimnasio cuatro veces por semana).
Juliana, que no suele opinar sobre política, fue una de las primeras en escuchar la decisión. Fue ese fin de semana en el bucólico paisaje de Carmelo en que tomó la decisión que jamás quiso tomar: volver a ser candidato en la Ciudad. Quizá la preocupación de su esposa lo terminó de decidir.
La otra persona fue el empresario Nicolás Caputo, su mejor amigo y su eterno confidente.
También fueron determinantes para que abandone la carrera presidencial su asesor Jaime Durán Barba, un grupo de empresarios vinculados al sector de la construcción, su padre Franco y las encuestas que mostraban a Cristina Kirchner ganando en primera vuelta.
“Le taladraron la cabeza diciéndole que perdían la Ciudad si no iba él y que no había chances en la presidencial. El estaba dispuesto a perder la nacional si conservábamos el gobierno porteño”, cuenta a PERFIL uno de sus más estrechos colaboradores.
De todas formas, el síntoma de que estaba decidido lo había dado hace tres semanas, cuando le pidió a quienes le llevaban su agenda de recorridas por el interior que suspendieran todo y que sólo sostengan dos salidas estratégicas: una a Rosario con Miguel del Sel (su candidato a gobernador de Santa Fe) y otra a Córdoba, donde aprovechó para charlar con el radical Oscar Aguad, buscando acuerdos a futuro.
Para convencerlo, uno de los consejos que esgrimió el asesor ecuatoriano es que, ganando la Ciudad, el Gobierno nacional tendrá muchos problemas los últimos dos años, en especial por la interna del PJ por la sucesión a Cristina. “Ahí vas a tener tu posibilidad”, le susurró.
“A Mauricio le ganó la mente al corazón”, describe un importante funcionario del Gabinete. Otro se lamenta: “Si hubiéramos adelantado las elecciones a marzo, ganábamos seguro con cualquier candidato”. La bronca se extendió durante todos estos días en el Gabinete, la Legislatura porteña y varios de los principales operadores del PRO. Antes de que se diera a conocer que iría por la reelección, le había encomendado a sus armadores nacionales tres tareas muy complejas de resolver en un breve lapso de tiempo: que le consigan un candidato a vice, financiación para su campaña y un sostén peronista en los principales distritos del país. Macri entendió que no estaban firmes sus condiciones. “No le aseguraron vicepresidente, ni frentes, ni alianza con el Colorado, ni financiamiento; quedó él solo con su 18% de intención de voto”, asegura un importante funcionario que participa de la mesa nacional del PRO. Macri se mostró en estos días de pésimo humor. Se enojó con varios ministros, a quienes acusó de filtrar la noticia de su decisión en los diarios. El miércoles, con la tapa de los matutinos en mano, hasta suspendió todas sus reuniones y se dedicó a armar reuniones con sus colaboradores para analizar los pasos a seguir. La única actividad oficial de ese día fue mostrarse con su ministra de Desarrollo Social y principal candidata a ser su vice, María Eugenia Vidal, en un centro de primera infancia en la villa 6. Casi una foto de campaña. A la tarde retomó las charlas con sus ministros y a varios de sus principales operadores políticos. Estuvo irascible, se enojó con algunos colaboradores por un un par de chistes que no le cayeron bien. Lo único que lo ponía de buen humor eran las reuniones sobre temas de gestión. Y regresar a su hogar a cenar con su mujer.

Hoy, acto de lanzamiento

Con un “clima festivo con muchos colores y globos”, hoy será el lanzamiento oficial de la reelección en un acto en el club 17 de agosto de Villa Pueyrredón.
El evento se dará después del mediodía y será un almuerzo con choripanes y gaseosas para unos 1200 militantes. La idea es que, en un acto corto, Macri anuncie que buscará ir por otro mandato montado en un pequeño escenario.
“Vení a encontrarte con Mauricio, vos sos bienvenido”, reza el anuncio en amarillo con triángulos de varios colores. La invitación es para las 14 ya que, según cuentan las organizadores, a la mañana el PRO Capital desplegará unas 400 mesas por toda la Ciudad para comenzar con la campaña “Macri 2011”. Como es habitual, será un acto corto con un discurso que tampoco superará los quince minutos. Se espera que el jefe comunal explique su decisión: dirá que hay que darle continuidad a la gestión, que no se bajó sino que desde la Ciudad puede colaborar a un proyecto nacional y que bregará para la unión de la oposición. No es la primera vez que el macrismo aprovecha el club: allí se festejó el casamiento del líder y, por primera vez, Juliana les dirigió unas palabras mientras se escuchaba “Macri presidente”. Eso ocurrirá hoy.

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