5 abril, 2025

El escándalo no cambió nada en las obras de las Madres

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"¡Muchachos, dice Schoklender que nos vamos! ¡Se acabó el trabajo!" La broma, lanzada a gritos por un albañil, no generó sonrisas entre sus compañeros de cascos amarillos que anteayer trabajaban en el barrio San Pablo, desarrollado por la Fundación Madres de Plaza de Mayo en Tigre. Otro joven se acercó al encargado, que dialogaba con La Nacion. No podía ocultar su ansiedad: "¿Vamos a seguir?"
Mientras la Justicia investiga el entramado de negocios millonarios del ex apoderado de las Madres, Sergio Schoklender , el Gobierno y la entidad que lidera Hebe de Bonafini decidieron continuar sin pausa sus proyectos de viviendas en todo el país , incluidos los que involucran a Meldorek, la constructora de Schoklender. Como sucedió con otros escándalos que rozan al kirchnerismo, si hay ajustes se harán a puertas cerradas. Ese apoyo convirtió a las Madres en la segunda constructora del país, por el número de empleados, sólo superada por Techint.
Mientras buscan regularizar su relación con el gremio de la construcción y formalizan a cientos de albañiles en el interior del país, los proyectos de las Madres continuarán a ambos lados del Río de la Plata: con el apoyo del canciller Héctor Timerman, seguirán vendiendo casas en Uruguay, mientras negocian con el gobierno porteño un aumento de 41 millones de pesos para el barrio Castañares, al sur de la ciudad, en el que también participa la empresa de Schoklender.
En Tigre, el albañil del barrio San Pablo fue tranquilizado por el encargado de obra. "Nos acaban de decir que tenemos convenio por dos años más", le respondió, para dirigirse nuevamente a La Nacion: "Los cambios son todos en el área de contabilidad", agregó, mientras indicaba con un dedo hacia arriba.
El resto de los obreros continuaron descargando de un camión los paneles para los techos de las dos últimas torres del complejo de 300 viviendas, que se anuncia en una esquina con un importante cartel, celeste, del Gobierno. Por sus terminaciones, que van desde la fachada, los muebles y electrodomésticos hasta las cortinas, las casas de las Madres se destacan en la zona, dominada por precarias construcciones y deteriorados complejos de vivienda.
La recorrida por el barrio se interrumpió abruptamente cuando el vehículo donde se trasladaba el fotógrafo de este diario fue agredido con cascotes arrojados desde una de las torres ya terminadas, aparentemente, por jóvenes que residen en el lugar. "¡Qué sacás fotos, hijo de puta!", gritaron, antes de lanzar los cascotes, uno de los cuales ingresó en el coche sin ocasionar daños.
San Pablo es otra de las obras en las que participa Meldorek, la constructora propiedad del ex apoderado de las Madres Sergio Schoklender y que él mismo contrataba, con fondos estatales. La Nacion también recorrió las obras en progreso en el complejo Castañares, de 780 viviendas, situado sobre la avenida del mismo nombre, en Villa Lugano.
La semana pasada, ese proyecto motivó una reunión de las Madres con funcionarios del Instituto de Vivienda de la Ciudad para definir cuestiones de infraestructura. Mientras, las autoridades nacionales negocian un ajuste del 30%en el precio total de las obras, presupuestadas hace tres años y que quedaron con los costos retrasados por la inflación, que el Gobierno reconoce para pagarles a las Madres, pero que no acepta al publicar las estadísticas del Indec.
El total del presupuesto para esas 780 casas más obras de infraestructura en la avenida Castañares es de 151 millones de pesos. Pero se agregaron otros 41 millones de pesos. El plazo final para la entrega de las casas es febrero de 2012, pero la Fundación va a tener que apurarse para cumplirlo, pues en al actualidad la obra está ejecutada en un 63 por ciento, dijeron a La Nacion fuentes que siguen día a día la evolución del proyecto.
El apoyo del Estado convirtió a la Fundación de Bonafini en la segunda empresa constructora de la Argentina, de acuerdo con la cantidad de empleados que contrata. Está apenas por debajo de Techint y muy por encima de Skanska, según los datos que declararon las principales empresas del país.
El ranking ubica a Techint en primer lugar, con 7900 empleados registrados. Lo siguen las Madres, en tercer lugar la filial argentina de la sueca Skanska, con 4260, y luego Iecsa, con 2151.
De acuerdo con la causa en la que se investiga a Schoklender, la Anses tiene registrados 5319 empleados de la Fundación. No obstante, fuentes del mercado de la construcción ubicaron esa cifra en torno a los 6000 obreros. De hecho, el viernes pasado se registraron 500 empleados de la filial de Santiago del Estero de Meldorek. En esa provincia, las Madres sumaron un centro de salud a sus proyectos en marcha.
De exportación
A través de la Misión Sueños Compartidos, las Madres participan en la construcción de 5609 viviendas en todo el país, entre obras proyectadas, entregadas y en ejecución. Son 2610 en Capital. También trabajan en 19 centros de salud, la mayoría de ellos en Chaco. Según reveló ayer La Nacion, la facturación de la entidad liderada por Bonafini creció 45 veces en los últimos cuatro años.
Los planes tampoco se detendrán más allá de las fronteras. En Venecia, el canciller Héctor Timerman confirmó a La Nacion que el convenio que las Madres firmaron para vender sus viviendas en Uruguay seguirá contando con el apoyo oficial.
La semana pasada, la diputada nacional Margarita Stolbizer (GEN) había pedido ante la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja que Cancillería suspenda el convenio, para evitar que el Estado aparezca avalando el programa sospechado. "No planeo cancelar nada", le respondió Timerman.
DINERO PÚBLICO Y OSCURAS MANIOBRAS FINANCIERAS
La pelea que desata el escándalo
Sergio Schoklender deja el 8 de mayo el puesto de apoderado de las Madres de Plaza de Mayo. Según él, renunció porque la función era incompatible con sus proyectos personales. Otras fuentes indican que Bonafini lo echó, al descubrirse un enorme agujero en las finanzas de la entidad. Pablo Schoklender quedó en su lugar.
La explicación que se desmoronó
Schoklender explicó que él podía demostrar cómo construyó su fortuna y desmintió tener relación directa con la empresa contratada para construir las casas que las Madres hacen con dinero público. El jueves pasado, La Nacion reveló que Schoklender es dueño del 90% de esa empresa, Meldorek, que posee dos aviones, entre otros bienes.
La UIF descongeló la denuncia
Después de meses de frenarlo, el órgano del Gobierno que investiga el lavado de dinero decidió activar una denuncia contra Schoklender. El expediente se había abierto después de la alerta de dos bancos, que habían considerado sospechosos los movimientos en cuentas de empresas ligadas a la Fundación Madres de Plaza de Mayo.
Pantalla para sacar dinero
En esa denuncia se indica que unos cheques cobrados al Estado por las Madres por el plan de viviendas eran endosados a nombre de la empresa Antártica Argentina, ligada a Schoklender. (Declaran el mismo domicilio.) El dinero era luego retirado por ventanilla en un banco de Villa Crespo y desde ese momento el rastro se pierde.
El avance de la causa judicial
El viernes, el fiscal Di Lello pidió medidas contra Schoklender, como la prohibición de salir del país, y la búsqueda de documentación en sus oficinas y domicilios. El juez Oyarbide las ejecutó casi de inmediato. Allanó varias direcciones del entramado de empresas de Schoklender y le pidió documentación a las Madres.

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