6 abril, 2025

Margarita Barrientos: "Hebe nos discriminó"

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En Los Piletones se respira decepción. Quizá porque allí se erige una de las obras más importantes de las Madres de Plaza de Mayo y luego de cinco años sólo se avanzó con un tercio de lo prometido: “Es un desastre”, dispara Margarita Barrientos, quien fundó el comedor insignia del barrio Los Piletones, en Villa Soldati.
“Nos destruyeron las calles, nos cerraron el paso, nos rompieron una plaza, acá las Madres hacen lo que quieren. Hablan de derechos humanos, pero nunca nos respetaron”, se queja, mientras sirve un denso café en su comedor Los Piletones, que ella misma fundó hace quince años y alimenta a 1.500 chicos todos los días.
El sol de la tarde entibia el frío de un barrio muy pobre, con calles de tierra y casas de material. Mientras las cocineras empiezan a preparar el estofado de la noche en ollas del tamaño de una garrafa, la histórica referente del barrio habla con PERFIL de una interna que se desata a medida que crecen las irregularidades en la gestión de Schoklender. “Las Madres deberían dar el ejemplo, pero se portaron muy mal con nosotros, nos destruyeron una plaza con juegos para nuestros chicos y jamás nos vinieron a hablar. Hicieron las gestiones para entrar al barrio con punteros de acá (se refiere a militantes de un ex jefe de Gobierno que hoy es legislador)”.
La raíz de su encono son las viviendas que construye la Fundación de Bonafini. Durante la gestión de Jorge Telerman, en 2007, la constructora de Hebe ganó una licitación para edificar 432 viviendas con un costo inicial de $ 35 millones. Sergio Schoklender, en ese entonces, prometió que las obras se harían con el 90 por ciento de vecinos del lugar. Pero para Margarita eso nunca se cumplió: “Esto nunca fue un proyecto, hay favoritismos y terminaron contratando a militantes de la Fundación que tienen la obligación de ir a los piquetes y a los actos de la Presidenta. Si no se suben al colectivo, les cortan el presentismo. Me duele que las Madres usen a la gente”, dispara.
Antes de terminada la administración Telerman, en 2007, ya se se habían pagado $ 27 millones por las obras –casi el 80% del contrato– pero sólo se había ejecutado el 38%, según la Corporación Sur, el brazo ejecutor del Gobierno porteño. Se les dieron anticipos financieros para las obras, aunque no habían presentado ninguna garantía que las obligara a cumplir con lo prometido. De hecho, deberían haber terminado en 2007, pero la obra fue reprogramada más de cuatro veces: recién hace un mes se terminó el 30%. Las demás viviendas serán entregadas hasta mediados de 2012.
Los funcionarios de la Corporación coinciden con Barrientos: “La relación con las Madres es muy complicada, no dejaban entrar a nuestros inspectores y tuvimos que ir con escribanos y seguridad propia para ver los avances de obra”, recuerdan. Octavio Calderón, abogado del barrio, cuenta que en su estudio jurídico tiene cuatro causas de obreros por despidos, accidentes y maltratos. En lo que pareciera una fría competencia de militantes sociales con Bonafini, Barrientos es cruda: “Nosotros también somo personas, tenemos los mismos derechos que los nietos de Hebe, pero nos faltaron el respeto. Bonafini nos discriminó”.

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