Esta semana se resuelven todas las incógnitas
Es muy probable que si Néstor Kirchner viviera, para estos días ya se hubiera resuelto la disyuntiva “pingüino o pingüina”. La incógnita no se hubiera extendido hasta el final y lo que es más, seguramente se hubiera resuelto con la candidatura de Néstor Kirchner para un nuevo período, manteniendo la alternancia matrimonial delineada alguna vez en el living de Olivos.
Como sea, nadie nunca podrá afirmar que esto hubiera sido así porque uno de los dos integrantes del matrimonio ya no está y la alquimia electoral que imaginaba cuanto menos una docena de años en el poder, de mínima, y 16 de máxima, se alteró dramáticamente. Si el kirchnerismo con su ahora única figura central va por los doce años se sabrá esta semana, aunque se descuenta que así será. Sólo la Presidenta lo sabe y eso elimina la posibilidad de cualquier filtración. Así las cosas, para adivinar el futuro hay que manejarse apenas con indicios. Y esos indicios casi no dejan resquicios para conjeturar otra hipótesis.
Una cuestión de tiempos hace prácticamente imposible que otra figura reemplace la postulación de Cristina Fernández. A menos de una semana del cierre de plazos para presentar las candidaturas, sería demasiado raro ver desempolvar un plan B, que daría lugar a un efecto dominó que afectaría a demasiadas piezas.
Pero hay además un dato central que merece aún mayor atención. El armado de las listas legislativas -del que tampoco se conocen datos fehacientes- está siendo auscultado con lupa por la propia Presidenta de la Nación, que sólo admite leales probados en las mismas. Nadie podría aventurar semejante interés por un futuro Congreso que le vaya a ser ajeno.
La primera duda apunta a saber cuándo se develará el misterio de si Cristina va por la reelección. Descontado un anuncio afirmativo, la incógnita sobre la fecha pareciera ser mayor. Cuando la resolución sobre el candidato a jefe de Gobierno porteño, se esperó hasta la víspera del cierre de plazos, y el acto de lanzamiento fue al día siguiente. Ahora mucho se especuló sobre fechas: se habló de mayo (el 25), se especuló con el 17 de junio (Día del Militante, con acto previsto en Racing incluido), pero la mayor certeza la puso el ultra K Carlos Kunkel cuando deslizó que sería el 23, en el Teatro Argentino de La Plata, como la tradición kirchnerista lo amerita. Parece que el solo anuncio de quien luego sería públicamente desautorizado desactivó definitivamente esa fecha. También el lugar.
No habrá acto de lanzamiento el 23, según pudo saber parlamentario.com. Eso se posterga para después del 25 de junio, fecha límite para anotar candidatos. La Presidenta anunciará entonces su decisión ya no en un acto convocado puntualmente para tal fin, sino seguramente en la Casa de Gobierno, donde ha resuelto concentrar la mayoría de sus actos, ayudada por la tecnología que le permite estar presente en cualquier lugar del país a través de videoconferencias.
La Presidenta llevó el misterio y sus cavilaciones este fin de semana a El Calafate, donde pasa con sus hijos el primer Día del Padre sin Néstor Kirchner. Ansiosos, algunos anticipan que el anuncio será este martes, cuando se reanude la actividad oficial. “Será cuando resulte más conveniente”, deslizó ante parlamentario.com un hombre del gobierno, sin mayores precisiones, pero está claro que siempre atentos al manejo de los tiempos mediáticos, la fecha elegida servirá para apartar de las primeras planas las cuestiones que al kirchnerismo le resultan más incómodas.
¿El mismo día que anuncie si va por la reelección, develará la incógnita sobre el vice? Depende de la fecha elegida. Si es sobre el cierre de plazos, no quedará otra; si lo hace previamente, será en dos tiempos, con efecto por duplicado. Con todo, pareciera entonces haber mayor incertidumbre incluso sobre quien completará la fórmula que respecto de la reelección. Paradójico, tratándose de un cargo que pierde brillo una vez que se asume.
La decisión se tomará teniendo por delante el espejo de Julio Cobos. Se buscará entonces en la elección del vice alguien que sugiera la misma lealtad que se les exige a los futuros legisladores. A la reducida lista existente alguien sumó los últimos días al gobernador santiagueño Gerardo Zamora, el radical que más leal le ha sido al kirchnerismo durante todo su mandato: siempre contaron, Néstor y Cristina, con los votos de los diputados que responden al gobernador. Pero con el antecedente de Cobos, difícilmente decida Cristina dar un paso en ese sentido, por más que esta semana reivindicara el valor de la transversalidad, al decir que “la Concertación no fracasó, fracasaron algunos”.
Hace dos semanas comenzó a sonar el nombre del ministro de la Corte Eugenio Zaffaroni, pero el propio magistrado descartó esa posibilidad ante la Televisión Pública. Perdieron fuerza los nombres de Juan Manuel Abal Medina y Amado Boudou, que suenan como futuros jefes de Gabinete de un nuevo gobierno cristinista, y entonces los caminos conducen hacia gobernadores peronistas, donde siempre sonaron los nombres de Jorge Capitanich y el entrerriano Sergio Urribarri. Ambos van por la reelección en sus provincias, pero el chaqueño tiene elecciones antes: el 18 de septiembre. De los dos, es el que contaría con mayores posibilidades. Muy técnico y sin un carisma que haga sombra, Cristina compartió con Capitanich muchos años en el Senado y sabe que es alguien en el que puede confiar para manejar ese Cuerpo.
No habrá que descartar tampoco a gente muy cercana a la Presidenta, como su mano derecha en la Casa Rosada, Carlos Zannini, y su cuñada Alicia Kirchner. De todos esos nombres se espera que surja el vice.
El que todavía no tiene resuelto tampoco esa elección y espera a que Cristina se defina antes es el gobernador Daniel Scioli. Muy cerca del mandatario provincial aseguraron a parlamentario.com que hay sólo tres alternativas para el puesto: la ministra Cristina Alvarez Rodríguez (sobrina nieta de Evita), el senador José Pampuro y alguien que sugiera la Rosada. Desde allí se sabe que promueven a Gabriel Mariotto, que es alentado desde los sectores transversales. Scioli resiste ese nombre; en su lugar podrían surgir los de los ministros Florencio Randazzo y Julián Domínguez.
El que no sea escogido entre Alvarez Rodríguez o Pampuro -o ambos, si prevalece la Rosada en la pulseada-, será propuesto para el Senado, pues la Provincia renueva este año representantes en la Cámara alta. En la Cámara baja, en tanto, para un eventual nuevo mandato Cristina Fernández de Kirchner deberá pensar en un sucesor para el actual presidente, Eduardo Fellner, quien esta semana confirmó que buscará la gobernación jujeña, previo paso por una interna en julio. Cualquiera sea el resultado que tenga, no seguirá ocupando un lugar en la línea sucesoria presidencial.
Habrá que ver, de entre los nombres fuertes que aparezcan en la futura Cámara de Diputados, quién se perfila mejor para presidirla. Tradicionalmente el cargo correspondió a la provincia de Buenos Aires. Entre los que no se imaginan dentro de un nuevo gabinete de Cristina está nada menos que Aníbal Fernández, quien aceptaría gustoso ese cambio de aire.