6 abril, 2025

Denuncia que Schoklender usó fondos de las Madres para un restaurante

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Alejandra Artacho fue socia de los hermanos Pablo y Sergio Schoklender en un restaurante de San Telmo, sobre Defensa 714. La sociedad terminó con una presunta estafa a principios de 2009, cuando la empresaria gastronómica fue expropiada de un inmueble y del restaurante. Entonces, Artacho se llevó consigo documentación que ahora podría complicar a los hermanos en las causas que se les siguen en la Justicia Federal por defraudación al Estado.
La mujer encontró en el restaurante varios remitos de empresas de materiales para la construcción a nombre del comprador Fundación Madres de Plaza de Mayo, con dirección en Alsina 1586, 5º piso, departamento 9. Pero el lugar de entrega de los materiales era el restaurante, en Defensa 714, en esa época en plena obra en construcción. Una de las facturas a las que accedió PERFIL, fechada el 8 de agosto de 2008, es por dos terciados fenólicos (una especie de placa de madera) de 2,20 por 1,60 por 18 metros. En otro de los remitos, fechado el 12 de agosto de 2008, se acredita la compra de un mingitorio mural corto blanco, un inodoro largo Bari blanco y un depósito Bari blanco, todo de marca Ferrum.
“El aire acondicionado, las computadoras y muchos de los materiales salieron de la Fundación. El restó se abrió en septiembre pero cerró al poco tiempo”, recuerda Artacho. En el restaurante se invirtieron más 200 mil dólares, y se habrían utilizado materiales comprados con fondos del Estado.
La denuncia. “Inicialmente yo no puse dinero, sino la idea y la gerencia gastronómica del restaurante. También elegí el nombre: 70, porque es el año en que nací. La inversión la hicieron Pablo y Sergio, y por otro lado Enrique Rodríguez –ex ministro de Producción de Jorge Telerman–, que era a quien nosotras conocíamos”, cuenta la denunciante.
El restó estaba a nombre de Docamer SA. En la constitución de la sociedad, los hermanos Schoklender no figuran como accionistas, sino uno de sus abogados de confianza –también de la Fundación Madres–, Hugo Gallardo. “La parte de Pablo estaba a nombre de Gallardo. Yo figuraba como accionista pero cobraba un sueldo, al igual que mi pareja”, dice Artacho tres años después.
Todo marchaba sobre ruedas, “hasta que Rodríguez decidió salirse del negocio en octubre, y mi socia y yo quedamos en inferioridad de condiciones”. Artacho tenía una única propiedad: un departamento con pileta en Devoto, que hoy está valuado en 370 mil dólares.
“Pablo me obligó a que le vendiera el departamento donde vivía para poner la plata en el restó. El 12 de diciembre de 2008, firmé la escritura del departamento a nombre de Pablo. Días después, quedó a nombre de Antártica Argentina SA –una de las empresas investigadas por lavado de dinero y defraudación al Estado–. Pablo me llevó a una financiera en la calle Marcelo T. de Alvear al 700, ahí nos atendió Alejandro Gotkin –otro de los socios de Schoklender y contador de las Madres imputado en la causa– y me mostró que hacía la transferencia a esa empresa.”
“El 17 de enero de 2009, me fui de vacaciones. El 20 –relata Artacho–, me mandaron una carta documento pidiéndonos la renuncia como empleados a mí y a mi pareja. Me enteré cuando volví el 28. Fui al local, había gente armada de la Fundación, me llevé los papeles que pude y fui a hacer la denuncia a la comisaría. Recién ahora voy a iniciarles un juicio civil porque en ese momento nadie se quería meter con los Schoklender, sobre todo por su relación con las Madres de Plaza de Mayo. Pablo le dijo a mi marido que por dos lucas lo mandaba matar.”

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