Sin veda : ¿Y quién dijo que es imposible el fraude?
Consultado por radio Mitre respecto de si podría cometerse fraude en las primarias del domingo 14/08, el director nacional electoral Alejandro Tulio contestó de forma categórica: "Es imposible por la simplicidad de nuestro sistema. Los sistemas simples son más fácilmente contabilizables, controlables".
Sorprendió el optimismo en un escenario donde cualquier fuerza considera indispensable tener fiscales y fiscales suplentes (para un relevo) en cada mesa de sufragio porque, de lo contrario, no podría garantizar que el resultado informado coincida con el resultado del sufragio en esa urna.
Pareciera, además, que Tulio nunca habló con un ‘puntero’, de esos que frecuenta su amigo y ex jefe directo Aníbal Fernández, conocedores de un abanico de ‘chicanas’ para direccionar el resultado en una urna.
Si a las autoridades les importara impedir la posibilidad de un fraude podrían haber
> incorporado la boleta única, tal como sucedió en Santa Fe y en Córdoba, y lo aconseja la Organización de Estados Americanos;
> avanzado más en la informatización del sufragio.
Tulio: "La simplicidad de nuestro sistema, que tiene boletas múltiples que se pueden recontar una y otra vez, que tiene una documentación fácilmente confeccionable por los presidentes de mesa y, además, la presencia de fiscales en todas las etapas del proceso, hacen que la transparencia y la simpleza imposibiliten cualquier maniobra".
Sin embargo, horas antes, los candidatos a presidente y vice por Proyecto Sur, Alcira Argumedo y Jorge Cardelli, junto a Fernando Pino- Solanas, denunciaron un fraude electoral ‘ad portas’ en el país.
"Quieren condicionarnos para que no surjan fuerzas nuevas que disputen contra el bipartismo", dijo Argumedo al resaltar las trabas que se intentan poner desde la justicia electoral para complicar la participación de las nuevas estructuras políticas.
"Con estas leyes promulgadas entre julio y diciembre de 2009, el momento de mayor debilidad del kirchnerismo, pretenden armar un fraude que va a dejar los artilugios de los años 30 como un juego de niños en comparación a estas internas", agregó.
Antecedentes
Las diversas denuncias, y en varios casos comprobadas, de fraude -ya sea en el orden nacional, provincial o en las internas de los partidos políticos-, deberían ser una señal de alarma para toda la ciudadanía, ya que parecen una burla sobre la posibilidad de los argentinos para determinar libremente su futuro según lo garantiza la Constitución.
Sólo algunos casos
El 11/04/1999 se realizaron las elecciones internas del Partido Justicialista para definir los candidatos que van a representar a esa agrupación política en las elecciones generales del 24/10.
2 días después, el 13/04/2007, la junta electoral del PJ rechazó las impugnaciones realizadas por la lista que encabezaba el ex senador Mario O’Donnell, quien pedía convocar a nuevos comicios en 3 de las 28 circunscripciones (Villa Lugano, Parque de los Patricios y Recoleta). Se acusaba a los vencedores, a 2 ministros nacionales -Carlos Corach -del Interior-, y Raúl Granillo Ocampo -de Justicia de la Nación- por el hecho…
Decenas de personas atestiguaron ante las cámaras de los noticieros de televisión que habían vendido su voto. No es tan difícil encontrar en el territorio electoral próximo que tenga referencias directas de alguna persona a la cual le pagaron por votar.
Aquel mismo día, en la provincia de Chaco, en otra elección interna del Justicialismo, pasaron varios días hasta que se supo quien había ganado. Ambos candidatos del menemismo, Manuel García Solá y Jorge Capitanich, se declararon ganadores y se acusaron mutuamente de fraude. Capitanich llegó a afirmar que se habían registrado votos con documentos de personas que estaban muertas.
En la provincia de Salta, Ricardo Gómez Díez, candidato por la Alianza a gobernador, denunció que un senador del departamento de Tarija y una subalcaldesa de San José de Pocitos, ambos del país vecino de Bolivia, extrañamente aparecieron en los padrones electorales de su provincia.
Hay otros casos de fraude en las legislaturas provinciales e incluso hasta en el Congreso Nacional. En octubre de 1998, cuando el Partido Justicialista arrebató a la UCR 1 escaño en el Senado de la Nación, correspondiente a la Provincia del Chaco, el PJ, mediante la supremacía numérica que poseía en la Cámara, nominó al anterior senador Hugo Sager e ignoró que esa banca era de Carlos Pavicich, de la UCR, por la mayoría que tenía en la Legislatura chaqueña y por haber triunfado en las elecciones en esa provincia.
Una situación análoga se vivió pocos días después con la elección del senador por la provincia de Corrientes. Nuevamente el PJ hizo suya una banca que no le correspondía, ya que el Pacto Autonomista Liberal (un partido político provincial) tenía mayoría legislativa en la provincia.
En la Provincia de Buenos Aires, para las elecciones internas del Frepaso, el partido que, junto a la UCR integró la Alianza, sucedieron hechos insólitos como una extraña intoxicación, en varias mesas de Pergamino, sufrida por los fiscales después de haber tomado café… situación que los obligó a no poder seguir cumpliendo con su tarea.
También se establecieron denuncias referidas a la violación de las urnas, como en la ciudad de Colón, y de compra de votos en la zona de La Matanza.
El 17/08/1998, en Tierra del Fuego, 2 legisladores del Mopof (Movimiento Popular Fueguino) denunciaron irregularidades en los comicios internos del 09/08, acusando delitos tales como falsificación de fichas de afiliación, compra de votos y la práctica de maniobras extorsivas con subsidios de empleo distribuidos a los votantes.
En la provincia de Santa Fe, en 1995, se detuvo el recuento de votos como consecuencia de las graves denuncias de fraude. Finalmente se pudo conocer el resultado 50 días después, que otorgó el triunfo a Jorge Obeid, justicialista, sobre el socialista Héctor Cavallero, integrante de otro sublema del PJ.
Un caso famoso
En septiembre de 2007, Luis Juez, candiato a gobernador por el Frente Cívico de Córdoba, denunció que le "robaron la elección" provincial, y acusó por el "fraude" directamente a su rival, Juan Schiaretti.
"Tenemos la sensación, la certeza y las pruebas de que nos robaron la elección", enfatizó Juez.
Desde la puerta del Correo Central local, donde se desarrollaba el conteo, el entonces intendente de la capital cordobesa (hoy senador nacional) afirmó: "Todos tienen que saber que acá adentro, en este edificio, hubo un robo, se le robó la posibilidad histórica al pueblo de Córdoba de tener un Gobierno honesto. Nosotros ganamos la elección y nos la acaban de robar. Me preparé para perder, pero no me preparé para que me roben", dijo Juez, megáfono en mano.
El 21/03/2011, el Frente para la Victoria denunció fraude en Chubut y pidió recuento de votos.
El candidato del Frente para la Victoria, Carlos Eliceche, reclamó un "conteo general del acto eleccionario. Estamos convencidos que ganamos la elección”, aseguró. Y él agregó que hubo "falta de transparencia" en los comicios.
Martín Buzzi, del Peronismo Federal, obtuvo el 37.78%, y Carlos Eliceche, del Frente para la Victoria el 37,19%.
El final es conocido, despues de elecciones complementarias en los distritos cuestionados, el Tribunal Electoral Provincial determino una ajustada diferencia de 427 votos a favor del candidato a gobernador del PJ Federal, Martín Buzzi, sobre el representante de la Casa Rosada en la provincia, Carlos Eliceche.
La historia
A modo de anécdota se puede recordar que en el famoso Cabildo Abierto del 22/05/1810, paso previo a la Revolución del día 25, de las 450 invitaciones a los principales vecinos sólo concurrieron 251, ya que los criollos realizaron la "picardía" de impedir la entrada a los adherentes a la continuidad del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, mediante la utilización de las milicias urbanas, tales como los Patricios, surgidas como consecuencia de las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807.
Es lo que ocurre siempre: el fraude propio es picardía y el ajeno es hijaputez. El propio siempre tiene una razón que lo justifique, y el ajeno siempre es un bochorno.
Pero el fraude se encuentra en el ADN de estos territorios.
En lo que concierne al respeto de la voluntad del pueblo para elegir libremente a sus autoridades, el sistema consagrado en la Constitución Nacional de 1853 fue una verdadera farsa hasta que el presidente Roque Saenz Peña, en 1911, envió al Congreso el proyecto de reforma electoral.
La denominada Ley Saenz Peña, sancionada en 1912, propiciaba, entre otros aspectos, el sufragio universal, obligatorio, un nuevo empadronamiento, y una cuestión fundamental: el voto secreto.
El 02/04/1916 se realizaron las primeras elecciones presidenciales con total imparcialidad oficial, que consagró como presidente a Hipólito Yrigoyen, por la Unión Cívica Radical, para el período 1916-1922. Aunque no se puede hablar de legitimidad plena de la representación de las autoridades-el 50% de la población no pudo participar del proceso eleccionario dado que no se permitía votar a las mujeres- fue un avance notable.
La UCR, el primer partido político moderno de Argentina, había aparecido como un movimiento popular, dirigido por Leandro N. Alem y luego por su sobrino Yrigoyen, después de una fallida revolución que en 1905 propugno el abstencionismo electoral, en virtud de las escasas garantías de ecuanimidad que ofrecía el sistema.
Esta particular manera de presión pública, más la decisión de algunos dirigentes conservadores, como Roque Saenz Peña, de proporcionar al país un avance en materia política que se correspondiese con el desarrollo económico, social y cultural alcanzado a inicios de la 2da. década del siglo, impulsó el cambio en la práctica electoral desde el Congreso de la Nación.
Sin embargo, esta situación sólo se manifestó a nivel nacional, ya que en numerosas provincias argentinas regían verdaderos gobiernos feudales, en donde el nepotismo abarcaba a los poderes judicial, legislativo y ejecutivo, generándose numerosas acciones fraudelentas en los cominicios provinciales. Esto conllevó a la decisión de numerosas intervenciones federales del gobierno de Yrigoyen y a una feroz contienda en el Senado Nacional.
El retorno al fraude
El 06/09/1930, un golpe cívico-militar, encabezado por el general José Félix Uriburu, depuso al presidente Hipólito Yrigoyen, que había sido elegido por 2da. vez no consecutivo en 1928 (era la 3ra. presidencia consecutiva de la UCR).
La famosa crisis del año ’30 había conseguido hacer mella en el prestigio y la popularidad del anciano líder radical y fueron muy pocos los que defendieron la democracia.
El nuevo gobierno estimó que el radicalismo se encontraba lo suficientemente desacreditado ante la opinión pública y convocó a elecciones en varios distritos para el 05/04/1931. La derrota del oficialismo obligó a Uriburu a pedir la renuncia del ministro del Interior, Matías Sánchez Sorondo. A partir de entonces, y por más de 10 años, el poder retomó impunemente el fraude como metodología para perpetuarse. Por ese motivo a ese período se lo llama "la Década Infame".
Las antiguas prácticas del siglo 19 volvieron a ejercitarse: cuarto oscuro con matones, sobres ya cerrados, expulsión de fiscales de la oposición, votos marcados, urnas llenas, robo de libretas, desaparición de urnas, entrega de listas antes de emitir el voto conjuntamente con promesas y amenazas, conteo de las papeletas del cuarto oscuro cada vez que entraba un votante, utilización de documentos de identidad de personas ya muertas o falsos, etc.
Todo se iniciaba con el envío de un telegrama al jefe de las fuerzas de seguridad de la zona de votación en el que se le ordenaba que debía consultar o recibir instrucciones de alguien, que siempre resultaba ser el caudillo conservador local.
En Córdoba fue más difícil el fraude a causa del enfrentamiento armado entre conservadores y los radicales de Amadeo Sabattini: las urnas se defendían a los tiros. El radicalismo retomó su posición histórica frente al fraude: el abstencionismo electoral. La dirección de Marcelo Torcuato de Alvear hizo modificar esa postura y comenzó a participar, en 1935, de la farsa que significaba sufragar en ese sistema.
Fraude desde la mayoría
Una excepción en esta época constituye la elección del 24/02/1946, cuando ganó la Presidencia el general Juan Domingo Perón, al frente de un frente electoral liderado por el Partido Laborista, al que luego dejaría de lado para crear su propio movimiento, utilizando como base nacional al conservadurismo popular.
Así, a pesar de ser un movimiento mayoritario, continuaron las prácticas eleccionarias fraudelentas, motivadas por la ambición hegémonica del peronismo. Se utilizaba una técnica denominada el "jerrymandrismo" -del estadounidense Jerry Mandry- que era el voto por circunscripción, pero el dibujo de las unidades electorales establecía un rompecabezas que neutralizaba los votos opositores con los oficialistas con la intención de reducir al mínimo la representación de la minoría.
Un ejemplo fue la elección en la ciudad de Buenos Aires en 1951, cuando el peronismo obtuvo 800.000 votos y la UCR 600.000. Pero el PJ se quedó con 14 escaños y la UCR con apenas 2.
Sorprende descubrir las escasos oportunidades en que en la Argentina han ocurrido elecciones sin irregularidades.
Y en varias provincias y municipios es considerado hoy día imposible el ejercicio libre de la democracia representativa. Por lo tanto ¿de qué habla Tulio?
Lo más grave es el escaso interés que demostró la ciudadanía con respecto a las recientes acciones de fraude, ocurridas aún bajo la Administración Cristina, y esto lleva a preguntarse por qué el funcionario dijo lo que dijo.