4 abril, 2025

De Narváez decidió seguir su campaña para Gobernador sin Alfonsín

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Una de las primeras consecuencias de los pobres resultados electorales de Unión para el Desarrollo Social, la alianza que armaron las fuerzas de Ricardo Alfonsín y Francisco de Narváez, es que de cara a las elecciones generales del 23 de octubre ese armado será tan sólo una formalidad. El candidato a gobernador ya decidió “provincializar” la campaña que se avecina, tomando distancia así del líder radical.
Sin embargo, también en el radicalismo se está empezando a visualizar un vacío a la fórmula presidencial. A pesar de que en lo discursivo los referentes partidarios la siguen respaldando, por lo bajo ya se decidió poner todas las fuerzas en las elecciones legislativas.
El equipo de De Narváez se reunió el lunes y el martes para analizar los pasos a seguir. Una vez realizada la catarsis por el descontento que dejó el resultado, se enfocaron en la nueva estrategia. “Creemos que se logró la polarización con Scioli, Francisco es el único que le puede competir”, relataron desde el entorno del Colorado. Dejaron en claro que la campaña “será diferente” a la de las primarias. “Francisco se metió mucho en la campaña nacional y ya no será así”, reconocieron. Por otra parte, el diputado ya decidió no contar más con los servicios del publicista venezolano Juan José Rendón, conocido como un experto en campañas sucias. Para suplantarlo ya se contactó con Ramiro Agulla y Guillermo Seita.
En las filas de Alfonsín, en tanto, reconocen que habrá un distanciamiento en la campaña, pero no lo toman como algo negativo sino como parte de la nueva estrategia. “De Narváez tiene que hacer campaña para gobernador y Alfonsín, para presidente. Cada uno va a llevar su campaña, y caminarán juntos lo que puedan”, aseguran. Además, realizan una autocrítica sobre el acuerdo con De Narváez. “El acuerdo no fue un error, pero hubo un mal manejo comunicacional y quedaron muchos heridos, se instaló mal”, sostuvo un hombre cercano a Alfonsín. “Perdimos tiempo en la definición de candidaturas y en el armado del acuerdo, y tuvieron que hacer mucha campaña explicándolo”, concluyó una segunda fuente. Ernesto Sanz fue uno de los que reconocieron que “el acuerdo con De Narváez no trajo sus frutos”.
Lo concreto, no obstante, es que la imagen de Alfonsín y De Narváez juntos, explicando el acuerdo entre un radical y un peronista, y expresándose mutua confianza, difícilmente se vuelva a repetir. De Narváez buscará sumar más votos peronistas, y el hijo del ex presidente buscará reconciliarse con el votante radical.
En la UCR, por otro lado, el terreno también se volvió pantanoso para Alfonsín. El jueves, el presidente del partido, Ernesto Sanz, junto a los jefes de los bloques legislativos, anunció que la estrategia electoral será apelar al fortalecimiento del radicalismo en el Congreso, para así conseguir un “equilibrio de poder”. A pesar de que expresó que la UCR “tiene una fórmula que representa un modelo alternativo de poder”, en el partido no abundan las ganas de apuntalar la candidatura de Alfonsín. Incluso, se vienen elecciones provinciales y municipales donde el objetivo será hacer una campaña local y evitar la nacionalización. En el entorno de Alfonsín, de todas formas, aseguran que “todos los radicales van a tirar para el mismo lado” y reconocen que “el propio Ricardo planteó la cuestión legislativa”.
Ayer, el Comité Nacional difundió un análisis que realizó el secretario general, Jesús Rodríguez, en el que habla de un “grueso error estratégico” y evita nombrar a la fórmula presidencial en los objetivos de octubre. Rodríguez, cercano a Sanz, habla de un “doble objetivo”: “Maximizar la potencial de representación legislativa” y “procurar mantener la presencia territorial del partido”.

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