6 abril, 2025

El acuerdo entre Ritondo y Cabandié para repartir las vicepresidencias de la Legislatura

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"Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista", suele repetirse en el ámbito político cada vez que dos facciones del justicialismo se unen para desplazar al radicalismo o a otra fuerza que no profesa la doctrina creada por el autor de la frase, Juan Perón.
En la Legislatura porteña se está repitiendo el fenómeno. El contexto nacional que marca un ablandamiento en la relaciones entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri y que ya se puede ver en el Congreso –ver nota aparte–, tiene su correlato en el parlamento porteño.
Es que el jefe de bloque del PRO, el peronista Cristian Ritondo, mantiene una muy buena relación con el titular de la bancada kirchnerista, Juan Cabandié.
El joven de La Cámpora fue el primero en llamar a Ritondo para felicitarlo por los triunfos del 10 y 31 de julio, a sabiendas de que la principal batalla militante en esos comicios dio en el sur de la Ciudad, entre la agrupación kirchnerista y el sector del diputado macrista.
Del mismo modo, Ritondo devolvió la gentileza tras el triunfo aplastante de Cristina en las primarias y mantuvo una serie de encuentros con Cabandié. Como pudo saber La Política Online, en ellos se habló de los proyectos que necesita tener aprobados Mauricio Macri antes de diciembre –sobre todo en materia económica– y del reparto de autoridades que se vendrá con el recambio legislativo del próximo 10 de dicembre.
La necesidad es recíproca. Macri necesita leyes y el kirchnerismo recuperar espacios de poder en una Legislatura en la que hace un par de años tiene una representación casi mínima, de sólo 4 legisladores.
Las vices
En esos encuentros se habló de las vicepresidencias de la Legislatura. La primera, que hoy ocupa Oscar Moscariello, es el lugar que aspira Ritondo. Y la segunda, que hoy ostenta Julio Raffo, de Proyecto Sur, es el espacio preciado por el kirchnerismo.
Para ambas cosas, tanto Ritondo como el kirchnerismo necesitan el consenso de la mayoría. En ese sentido, el jefe de bloque PRO estuvo reunido la semana pasada con todos sus pares del resto de las bancadas.
En tanto que Cabandié es el principal promotor de la formación de un interbloque del kirchnerismo y afines, que como explicó este medio tendría 14 legisladores y de esta manera desplazaría al turbulento bloque de Proyecto Sur, que hasta hoy es la segunda minoría y por eso conserva la vice segunda.
Cabandié será, como mínimo, el presidente del interbloque kichnerista y de máxima el vicepresidente segundo de la Legislatura, aunque ese puesto todavía no está ni cerca de definirse. “Hasta después de octubre no se sabrá”, se atajan en la Legislatura.
Como sea, con las partidas de los otrora líderes de la oposición como Martín Hourest, Diego Kravetz y Sergio Abrevaya (actual vicepresidente tercero), Cabandié asoma como el futuro líder de la oposición en el ámbito legislativo porteño.
Es que no sólo ya tendrá acumulados cuatro años en su banca y por ende, como indica la tradición en los cuerpos deliberativos, estará un escalón por arriba de quienes ingresan a su bancada en diciembre, sino que Cabandié ya le ganó a quienes asomaban como sus principales competidores internos: Aníbal Ibarra y Gabriela Cerruti, que sacaron menos de la mitad que la lista del Frente para la Victoria el 10 de julio.
Y además, tiene lo que pocos o ninguno de sus pares de la Legislatura puede arrogarse: diálogo directo con Casa Rosada.
El quórum propio
La mayor preocupación del kirchnerismo por convertirse en la principal fuerza de contrapeso en la Legislatura porteña radica en que los 16 diputados que obtuvo el PRO en las elecciones del 10 de julio, dejaron a la bancada macrista con 26 escaños, a sólo 4 de los 30 necesarios para el quórum.
Con estos números, el PRO no sólo retendrá la vicepresidencia primera, sino que estará en inmejorables condiciones de negociar el reparto de comisiones a partir de diciembre y de esta manera obtener un rédito político.
Es que con la tentación de las presidencias de las comisiones, el PRO buscará contener a Daniel Amoroso, un ex integrante del bloque que ahora comparte bancada con Mónica Lubertino.
De la misma forma, tentarán a los dos diputados de la UCR, que tras el papelón de Ricardo Alfonsín quedarán sin referencia nacional y seguirán jugando para el macrismo como vienen haciendo. También a los desencantados de la Coalición Cívica, que podrían hacer eclosionar el bloque ante la crisis que vive el partido por el desempeño de Elisa Carrió en las primarias.
Sumando el apoyo de todos estos legisladores, el macrismo obtendría el quórum necesario para sesionar y tratar leyes a gusto sin depender de los bloques más intransigentes como el de Proyecto Sur o el propio kirchnerismo, que ahora estará fusionado con progresistas que odian a Macri, como Cerruti e Ibarra.

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