Las dos caras del Gobierno de Cristina: Sojización vs. pobreza
3 lecturas complementarias y muy útiles:
> Florencia Donovan en el diario La Nación hablando de la importancia de la sojización:
"(…) Como quien aprende de la experiencia, la soja pareciera incluso estar rompiendo con la lógica incorporada en 2008, año en que después de tocar su máximo histórico de US$ 611, se desplomó, en línea con el resto de las commodities , que por entonces tampoco tuvieron tregua frente la crisis que se desató tras la caída de Lehman Brothers.
"La soja está soportando los embates de una manera rara", admite Ricardo Negri, responsable de Investigación y Desarrollo de Aacrea, asociación de empresarios agropecuarios. "Nosotros esperábamos que ajustara, pero en la práctica no se está dando: no sólo subió mientras el petróleo cayó [14% en el último mes], sino también mientras cayeron las otras soft commodities. "
El precio de la soja se movía usualmente en la misma dirección que el precio del petróleo. Pues el crudo forma parte de los costos de toda cosecha, ya que se incorpora en fletes y es un componente clave de los agroquímicos. Además, como combustible, compite de forma directa con la soja, ya que de sus derivados se produce el biodiesel.
Según José Echagüe, director de Quantum Finanzas, existen fundamentos para que esta vez la soja se desacople del crudo. Por un lado, explica, la soja no está cara en términos históricos con respecto al barril de petróleo, sino que se ubica en torno a los valores promedio de los últimos 10 años. Por el otro, existe un tema de demanda: mientras que Estados Unidos, hoy en proceso de desaceleración, es responsable de gran parte de la demanda de crudo; China, que mantendría en 2011 un crecimiento de 8,9%, de acuerdo con las proyecciones de Deutsche Bank, es responsable de cerca de 50% de la demanda de soja.
"Cuando fue la crisis de 2008, se temía que junto con el mundo desarrollado todos los emergentes se desplomaran y, por eso, los precios de las materias primas cayeron, incluyendo la soja. Pero eso no sucedió. Así es que ahora se puede pensar que Estados Unidos frene y el resto del mundo no", explica Echagüe.
Existe la percepción generalizada de que la demanda de soja seguirá firme, siempre, claro, que China no muestre señales de agotamiento. Después de todo es un jugador no menor: compra 50% de la soja que exportan Estados Unidos, Brasil y la Argentina, los tres mayores productores del mundo.
Mientras, la oferta no está del todo garantizada. Factores climáticos en Estados Unidos -el principal productor mundial de porotos de soja, con unas 72 millones de toneladas al año- amenazan con acotarla. En América latina el período de siembra apenas comienza, con lo cual si bien las perspectivas son buenas, tampoco está claro que la producción cumpla con las expectativas. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, según las siglas en inglés), Brasil y la Argentina producen 57,8 y 49 millones de toneladas de porotos de soja al año, respectivamente, por lo que suman casi el 50% de la producción mundial. La teoría dice que, ante una demanda firme y una oferta que podría reducirse, los precios subirán. (…)".
> Martín Redrado advierte sobre la precariedad de la política cambiaria y de la gestión del Banco Central (cuya titular, Mercedes Marcó del Pont, sigue con su pliego de renovación de mandato, en ‘stand-by’ en el Senado):
El ex presidente del Banco Central y candidato a diputado nacional por el Frente Popular, Martín Redrado, criticó al Gobierno al considerar que "falta contundencia en la intervención" del Banco Central para frenar la subida del dólar.
"El pulso del mercado demostró que, más allá de los resultados electorales del 14 de agosto, la tensión en el mercado cambiario no aminora", indicó Redrado, quien cuestionó al Ejecutivo Nacional porque "parece ser más importante para el Gobierno evitar desprenderse de reservas -que se han utilizado para pagar deudas del Tesoro- que estabilizar un mercado en tensión", y agregó que el proceso se debe leer como "una incertidumbre post-electoral".
> Néstor O. Scibona en el diario La Nación, acerca de la situación social:
"(…) La politización del INdEC volvió a quedar en evidencia días atrás cuando su directora, Ana María Edwin, presentó los resultados del Censo Nacional de 2010. Aunque en teoría se trata de un organismo del Estado y no del Gobierno, la funcionaria atribuyó a la política oficial, por ejemplo, que el número de viviendas haya crecido más (14,7%) que la población total (10,6%) en los últimos 10 años. Esto representa una leve mejora de un punto porcentual (de 33 a 34%) en la relación entre ambas, pero no tiene en cuenta las condiciones de hábitat.
Según un estudio de la Universidad Católica Argentina (UCA), en el 8,1% del total de hogares hay situaciones de hacinamiento, proporción que se eleva a 19% en el segmento de ingresos más bajos y a 22% en villas o asentamientos precarios.
El ex viceministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, considera que en esta realidad reside el principal problema social de la pobreza extrema y le otorga máxima prioridad para resolverlo. "El hacinamiento lleva a chicos y jóvenes a la calle, a tomar contacto con el paco como factor de pertenencia, a endeudarse para conseguirlo y a delinquir para pagarlo", diagnostica.
Precisamente, los datos del Barómetro de la Deuda Social (de la Argentina y de la Infancia), difundidos en el último mes por la UCA, permiten trazar un panorama cualitativo de la brecha de desigualdad existente en la sociedad argentina. Y que puede sintetizarse en que distintos derechos (a la vivienda, a condiciones de vida adecuadas, a un trabajo decente, a la alimentación y la salud, a la educación de calidad, a la seguridad y protección a la niñez) no son "para todos".
Ahora que se ingresa en el tramo final de la campaña electoral bien vale consignarlos, porque implica el "desendeudamiento" más costoso de resolver y requiere de políticas de Estado articuladas antes que medidas sueltas:
Las viviendas precarias o inapropiadas (techos, pisos y paredes) equivalen al 12,2% del total; al 27,4% en el estrato social más bajo, y al 50,6% en villas o asentamientos.
A pesar de los avances de los últimos años, el 18,7% de los hogares del conurbano bonaerense tiene déficit en el acceso a agua corriente por red y el 26,1% no tiene suministro.
Para redes cloacales esas proporciones se elevan a 55,3% y 66,5%.
El déficit de acceso a gas natural por redes alcanza a 32,4% en el conurbano bonaerense, a 56% en el segmento de ingresos más bajos, y a 90,4% en villas.
En 11,8% de los hogares urbanos (13,7% de la población total) la tenencia de la vivienda es irregular, frente a 70,8% de propietarios y 17,4% de inquilinos.
En villas o asentamientos, esas proporciones se ubican en 51,8%, 42,1% y 6,1%, respectivamente.
La mitad de los hogares (50,1%) registra déficit de vigilancia y patrullaje policial. En los sectores más pobres se eleva a 65% y en villas a 76,7 por ciento.
En casi un tercio (30,5%), al menos un miembro de la familia sufrió un hecho de delincuencia en el último año, con mayor proporción en sectores medios (34%) o altos (36%).
En 16,7% de los hogares existen basurales cerca de las viviendas (46% en villas), e industrias contaminantes en 11,7%.
Un 43% de los trabajadores mayores de 18 años tiene empleo decente (con cobertura previsional y de salud), mientras que otro 35,5% lo tiene en negro. En el segmento de ingresos más bajos esas proporciones son de 13 y 44%, y la tasa de desempleo trepa a 22%.
El 40% de la población mayor de 18 años y el 52,5% del estrato muy bajo (que se eleva a 64% en las villas) se atiende en el sistema público de salud. En el sector medio bajo se reduce a 25,2% y en el medio alto a 8,8 por ciento.
Un 33% de la población declara no contar con gente que le ayude a resolver problemas; 60% no dispone de tiempo de ocio (sin trabajar, estudiar o realizar tareas domésticas) y 47% no realiza ejercicios físicos.
Niñez y trabajo infantil
Los niños y adolescentes urbanos bajo la línea de pobreza alcanzaban en 2010 al 23,4% del total (según la canasta básica oficial) y al 42% (según una CBT alternativa).
Una proporción de 14,4% de los niños hasta 17 años (que se eleva a 29% en el estrato más bajo) con frecuencia no tiene lo suficiente para comer. En 2010, un 23,8% accedió a algún tipo de alimentación gratuita en comedores escolares o sociales.
Casi la mitad (43,5%) no dispone de cobertura de salud (obra social, mutual, prepaga) y 16,5% no cuenta con un hospital o centro público de salud a menos de 10 cuadras de distancia.
Dos de cada diez (22,2%) tienen necesidades básicas insatisfechas, pero en las villas esa proporción se eleva a 87,2%.
En 15% de los casos tienen déficit de ropa de abrigo y calzado adecuado y provienen de hogares con problemas para afrontar gastos fijos (34%) o corrientes (44 por ciento).
En 2010, el 80% de niños y adolescentes urbanos contaba con cobertura de salario familiar (36,8%), Asignación Universal por Hijo (AUH) y pensiones no contributivas (28,3 por ciento).
La cobertura de la AUH alcanza al 51% de los que viven en urbanizaciones informales, al 56,5% del estrato más bajo y al 69% de la población indigente. Pero el 20% de este segmento (250.000 casos) no tiene cobertura alguna (debido a la falta de DNI o problemas de tenencia).
Un 42% de los niños de 3 a 4 años no asisten a jardines de infantes; no les suelen contar cuentos, y en un 16% de los casos no festejaron su último cumpleaños. En 14,6% comparten cama o colchón para dormir.
En los chicos de 5 a 13 años subió a 6,7% la propensión al trabajo no doméstico (era de 3,4% en 2007) como medio de supervivencia familiar y en el segmento de 14 a 17 años bajó a 19,8% (frente a 23,5% hace 4 años).
En los adolescentes que trabajan y estudian, la propensión a repetir de año supera 40% en los estratos más bajos.
Si bien la AUH tiene un efecto de contención, no resuelve los problemas de pobreza estructural ni de exclusión social. (…").