5 abril, 2025

¿Se desgrana la Coalición Cívica?

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Nada puede ser peor en política que los soldados de la propia tropa de una fuerza otrora exitosa comiencen a acusar por lo bajo a sus líderes de ser “mariscales de la derrota”.
El 14 de agosto hubo varios duros golpes contra el áspero pavimento de la escasez electoral. Ricardo Alfonsín debe soportar por estos días que sus propios coroneles y hasta algún aliado comiencen a desertar hacia alguna ribera más hospitalaria, vista la magra cosecha conseguida.
El propio Eduardo Duhalde, que tuvo una performance que se pareció demasiado a la nada, limitó su propuesta política posterior al 14 de agosto a una nubosa denuncia de fraude y a un silencio que preanuncia la jubilación política.
Pero la nave cuya tripulación se apresta a huir despavoridamente en todas direcciones es la que se denomina Coalición Cívica, que timoneó con ojo sorprendentemente inexperto Elisa Carrió.
En el bloque legislativo porteño, sus diputados no logran consensos mínimos ni siquiera para votar juntos proyectos de “baja intensidad”, como el que envió Mauricio Macri al parlamento de la ciudad para crear el Distrito Audiovisual.
Habiendo acordado con el presidente del bloque del PRO, Cristian Ritondo, que iban a apoyar la propuesta del oficialismo, los legisladores Sergio Abrevaya, Juan Pablo Arenaza y Adriana Montes cumplieron la palabra empeñada, pero no lograron que su bancada permaneciera unida para la ocasión: Rocío Sánchez Andía votó en contra, Fernando Sánchez se abstuvo y Diana Maffía directamente se fue del recinto antes de votar.
Estas divergencias, que ni siquiera les permiten estar unidos a la hora de votar, tendrán repercusiones directas a la hora de elegir autoridades y representantes de la Legislatura porteña ante otros organismos, circunstancias en la que la CC posee intereses que podrían resultar perjudicados.
En primer lugar, Diana Maffía aspira a ser la representante de la Legislatura en el Consejo de la Magistratura, un cargo para el que se había cerrado la presentación de postulantes el año pasado, pero que el PRO aceptó reabrir sólo para que ella pudiera entrar en la terna. Ahora esta posibilidad está en entredicho y Maffía, que termina su mandato a fin de año, debería -si no se abren nuevas vías de diálogo-, replantear su futuro político.
El caso de Rocío Sánchez Andía es similar. Su intransigencia impactará directamente sobre el futuro de su compañero de Jóvenes por la Igualdad, Facundo Di Filippo, que ocupa actualmente el cargo de secretario de Coordinación Legislativa, que se renovará a fin de año.
Es sabido que esos cargos políticos son ocupados después de arduas negociaciones, en las que es necesario encontrar consensos entre las distintas fuerzas políticas. Pero para esto, la primera premisa es la de formar bloques cohesionados.
Cuando esto no ocurre, miembros de otros bloques ocupan su lugar.
Sergio Abrevaya, por su parte, que también termina su mandato a fin de año, aspira aún a llegar al directorio de Subterráneos de Buenos Aires y el desgranamiento de su fuerza no lo favorece. Aún así, como cumplió con el acuerdo político estipulado, sus chances son menos remotas que las sus compañeros de bloque.
Pero la diáspora de la CC posiblemente no termine allí. La diputada nacional Patricia Bullrich asistió hace pocos días a una reunión en la que la anfitriona fue su colega Silvana Giñudici –radical de La Boca, ella-, en la que compartió la mesa con los PRO Federico Pinedo y Paula Bertol, entre otros.
El objetivo de la cena no era sólo el de una charla de amigos. Ocurre que la rubia dueña de casa y la ex ministra de Trabajo se disponen a abandonar sus respectivas alineaciones políticas para migrar hacia la fuerza que lidera Mauricio Macri. De todos modos, es distinta la situación e ambas damas, porque, de mantenerse los resultados del 14 de agosto, Bullrich podría ser reelecta, una posibilidad que la magra cosecha radical le impidió a Silvana Giúdici.
Por otra parte, parte del equipo masculino de la CC se dispone a migrar hacia diferentes destinos. Fernando Iglesias, que logró pocos amigos en su paso por el Congreso, estuvo sondeando la posibilidad de emplearse en el Grupo Hadad, con la intención de retomar su antiguo oficio periodístico.
En el mismo camino, Adrián Pérez también intentará volver a las fuentes. Su pasado radical lo convoca y ya mantuvo charlas con uno de los referentes más importantes del centenario partido. De todos modos, es posible que haya elegido mudarse de un tembladeral a otro y nadie puede asegurarle que logrará alguna vez regresar al Congreso de la mano de los hombres de la boina blanca.
Estos legisladores conseguirán -o no- sus objetivos, pero lo mismo desnudaron la situación de una fuerza que se mostró siempre como "antipolítica"…en el ámbito político. Esta incongruencia, que no podía terminar de otra manera como la que terminó, impulsa a los tripulantes de la Nave del Olvido a saltar a los botes salvavidas para sobrevivir en el proceloso mar de la política.

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