Cristina se prepara para tomar el control del PJ
omo un reaseguro para la pelea política que se desatará en el oficialismo con la vista puesta en 2013, en el Gobierno ya piensan en recuperar el control del Partido Justicialista para Cristina Kirchner.
Todavía con tímidos movimientos, los colaboradores de la Presidenta aspiran a blindar el PJ para que transite sin sobresaltos los primeros años de la nueva gestión si, como todos los pronósticos indican, se cristaliza la reelección el 23 de octubre.
El justicialismo nacional deberá renovar autoridades en mayo de 2012 y en la Casa Rosada trabajan para que Cristina se ponga al frente. Si no es ella, sostienen importantes funcionarios, debería ser alguien de su máxima confianza. Por el momento, la Presidenta evita dar señales. Cualquier movimiento público se producirá después de las elecciones generales. Un conocedor de los vericuetos partidarios dijo a LA NACION que la discusión avanzará llegado fin de año.
La idea que ronda la cabeza de los armadores políticos de Cristina Kirchner es "blindar" el partido de los posibles presidenciables peronistas para 2015. Sucede que hoy la estructura peronista está en manos de quienes asoman con chances de erigirse como candidatos para dentro de cuatro años (ante el impedimento constitucional de la Presidenta para buscar un mandato más).
Desde la muerte de Néstor Kirchner, la presidencia del PJ quedó en manos del gobernador bonaerense, Daniel Scioli. El mandatario aún causa recelos en la Casa Rosada. Después está el gobernador de Chaco, reelegido el domingo pasado, Jorge Capitanich, que ocupa la vicepresidencia primera. Hugo Moyano, secretario general de la CGT, ocupa la vicepresidencia segunda, y Beatriz Rotjkes de Alperovich, la tercera. El último lugar en la línea de sucesión partidaria le corresponde al mandatario de Entre Ríos, Sergio Urribarri.
Tanto Scioli como Capitanich son número puesto para competir en 2015 desde el peronismo (ninguno de los dos podría ser reelegido en sus provincias). A ellos se suman también el gobernador de Salta, que logró la reelección en abril, Juan Manuel Urtubey, con cargo también en el peronismo, al mando de la Secretaría de Interior.
La escasez de kirchneristas que quedó en el consejo nacional del partido después de la muerte del ex presidente alertó a la Casa Rosada de la necesidad de recuperar el liderazgo en los hechos.
"Cristina no va a querer largar el manejo partidario", analizó un legislador oficialista, todavía a la espera de señales más concretas por parte del Gobierno.
Una de las opciones que ya analizan seriamente en la Casa Rosada es que la Presidenta vaya por la conducción y después pida una licencia. La otra podría ser que ubique allí a algún hombre identificado sólo con ella, como podría ser el ministro de Economía y candidato a vicepresidente, Amado Boudou.
Entre los colaboradores de la jefa del Estado quieren tener todo bajo control para la pelea que, según descuentan, se desatará por la sucesión presidencial. Algunos integrantes del gabinete nacional recordaban en los últimos días que, en 2007, Cristina Kirchner ganó con el 47 por ciento de los votos y que en dos años perdió todo. "Lo ideal sería tener neutralizado el partido ante cualquier inconveniente", sostienen altas fuentes de Balcarce 50.
La Presidenta aún no habla del tema, con la reserva que la caracteriza antes de las decisiones importantes. "El peronismo ha sido el eje en torno al cual se construyó siempre el poder kirchnerista", insisten los más interesados en acaparar el mando partidario. Néstor Kirchner ya dio el ejemplo cuando se lanzó a la presidencia del partido después de terminar su mandato en la Casa Rosada.
Después de que el Gobierno impulsara y lograra aprobar la ley de primarias, el partido como tal no tuvo demasiada importancia. De todas maneras, nadie quiere en Balcarce 50 dejar desierta una vidriera para que un presidenciable se luzca y construya poder.
En todos los frentes
La falta de sucesor hacia 2015 obligará a la Casa Rosada a dejar cerrados todos los frentes. En esa idea se inscribe el avance cristinista sobre el PJ.
En el Gobierno sostienen que cualquier movimiento irá de la mano de un reacomodamiento en el partido en la provincia de Buenos Aires. Allí recaló Moyano el año pasado, en reemplazo de Alberto Balestrini. "Lo natural sería que Scioli fuera a la provincia y Cristina, a nivel nacional", apuntan fuentes cercanas a la Presidenta. Será una decisión que también tomará ella. Otro de los que suenan para comandar el peronismo provincial es Gabriel Mariotto, compañero de fórmula de Scioli.
También habrá renovación antes, en el PJ Capital. Juan Manuel Olmos, al mando del partido, deberá dejar su cargo en diciembre. El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, aspira a quedarse con la conducción. Boudou quiere concentrar el espacio porteño, pero no desde el peronismo.
La estrategia partidaria apunta así a no dejar cabos sueltos.
DUHALDE INSISTE EN EL "FRAUDE"
El candidato a presidente del Frente Popular, Eduardo Duhalde, insistió ayer en denunciar que podría haber "fraude" en las elecciones octubre y acusó al Gobierno de "extorsionar" y "apretar con carpetas judiciales" a empresarios, a gremialistas y a políticos, entre los que incluyó a Carlos Menem..