5 abril, 2025

El doble estándar del ministro Boudou

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El ministro Amado Boudou criticó en forma sistemática en este viaje a Washington al staff del Fondo Monetario Internacional, en particular por su pedido para que las estadísticas argentinas recuperen su credibilidad.
Sin embargo, al mismo tiempo, le ordenó a las autoridades del Indec, Ana Edwin y Norberto Itzcovich, que negociaran aquí cambios a estos índices sospechados de manipulación desde principios de 2007.
Este doble estándar no será el primero ni el último posiblemente en la estrategia del ministro que estudió y enseñó economía en el CEMA respecto de la relación con el organismo al que cuestiona legítimamente por su pésima postura respecto del país durante la crisis del 2001-2002. Hace dos años exactamente, en Turquía, Boudou salía exultante de una reunión con el entonces jefe del FMI, Dominique Strauss Kahn, para relatarle a LA NACION que estaban dadas todas las condiciones para normalizar la relación con el FMI, incluyendo una revisión de las cuentas públicas que el Gobierno no realiza desde que ordenó cambiar las cifras del Indec. Ahora lo cuestiona, pero en el discurso ante esta asamblea prometió "normalizar" relaciones.
Así, solo avanzó cuando el FMI lo presionó. ¿Tiene sentido esta actitud?. ¿Refleja más autonomía de los "centros de poder"?. ¿O solo responde a la falta de una estrategia doméstica en términos del combate a la inflación?.
No hace falta guiarse por los reclamos del FMI ni de las consultoras privadas para opinar sobre el Indec; un informe de más de 200 páginas pedido por el Gobierno y elaborado por cinco universidades nacionales cuestiona la falta de credibilidad de las cifras de inflación y el problema institucional del Indec. Ante ese cuestionamiento, el viceministro de Economía, Roberto Feletti, pidió días atrás: "Así como se rompió la masa mediática hay que romper la masa académica", en un acto del kirchnerismo en La Plata; el mensaje provocó un arduo debate entre profesores de varias universidades que temen un avance del Poder Ejecutivo sobre la libertad de pensamiento.
Pero en realidad Boudou y Feletti pueden sentirse tranquilos; la orden judicial para amedrentar a los autores de las notas sobre mediciones alternativas de inflación muestra que el Gobierno no está solo en esta tarea de negar lo innegable. Lo curioso es que tamaña embestida se lleva adelante cuando todos los analistas (oficialistas, de la oposición y del mercado), creen que todavía la inflación puede bajarse en forma gradual y sin ajuste, para permitir que el crecimiento del PBI sea realmente más inclusivo. La pregunta final que queda entonces es qué hará el Gobierno realmente si la suba de precios se llega a complicar, como ocurrió en el pasado en la Argentina..

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