Corre riesgos el acuerdo de Rodríguez Saá y De Narváez
El acuerdo entre Alberto Rodríguez Saá y Francisco De Narváez podría morir incluso antes de ver la luz.
La sociedad, que estaba a punto de concretarse entre el candidato presidencial de Compromiso Federal y el empresario y postulante a gobernador bonaerense por la Unión para el Desarrollo Social (Udeso), quedó herida después de las declaraciones de Rodríguez Saá que daban casi por terminada la alianza previa entre De Narváez y la UCR.
Ayer el propio candidato presidencial radical, Ricardo Alfonsín, le apuntó al gobernador puntano. Lo acusó de "acordar con el Gobierno" y de extorsionar a De Narváez.
"Decir: «No te apoyo si a mí no me apoyan» es sorprender a alguien en su buena fe. Es casi extorsionar a una fuerza política. Hacen esto porque acordaron con el Gobierno", lo acusó Alfonsín, de campaña en el partido de San Martín. Se refería a la frase de Rodríguez Saá: "Nosotros lo vamos a votar a él y él nos va a votar a nosotros", sobre su alianza con De Nárváez.
El gobernador puntano también había opinado que De Narváez iba a apoyarlo a él y no a Alfonsín porque necesitaba "un candidato que salga segundo y entre en el ballottage" en octubre, y había puesto en duda la continuidad del acuerdo entre el empresario y los radicales.
Furiosos cuando se enteraron por los diarios de estas declaraciones, ayer, desde la UCR, le avisaron a De Narváez que no tolerarían una alianza con los puntanos si había ese destrato. Y según confiaron a LA NACION fuentes que participan de las negociaciones, el empresario les prometió que daría marcha atrás con el acuerdo si era en esos términos.
Cambio notable
Mientras tanto, desde San Luis, Rodríguez Saá tomó nota de los planteos de sus casi "ex socios" y cambió completamente el tono .
Ayer dijo que "en principio" habría alianza con De Narváez, pero que lo verían distrito por distrito. "Hay que ir haciéndolo con sensatez, con prudencia", sorprendió el gobernador. También dio marcha atrás con su anuncio de una inminente reunión pública para sellar el acuerdo, y ahora habló de hacer primero "una reunión discreta" con el empresario.
Para los radicales es tarde. Ya no les interesa que su candidato a gobernador o sus intendentes se beneficien con los votos que podrían llegar desde el peronismo. En cambio, cerca de De Narváez todavía no dieron oficialmente por muertas las negociaciones y esperarán a que los ánimos se calmen para anunciar la decisión final.
El problema de las declaraciones de Rodríguez Saá fue que cambiaron el eje del acuerdo. La intención de De Narváez siempre fue seguir junto a la boleta de Alfonsín (de hecho van pegadas) pero promover el corte de boleta en el conurbano, donde tiene más penetración el peronismo.
Alfonsín prefería ver la mitad del vaso lleno y avaló que Rodríguez Saá apoyara a De Narváez "para conseguir más votos para Udeso" y sus candidatos. Pero Rodríguez Saá dio a entender que el empresario lo prefería a él como aliado y puso en duda su alianza con los radicales.
"Sus estrategias resultan tan funcionales al kirchnerismo que cuesta creer que no fueron acordadas con ellos", afirmó ayer el candidato a diputado Miguel Bazze, mano derecha de Alfonsín. Y será difícil que los radicales puedan volver atrás después de la acusación..