Moreno refuerza su armado político y se suma a la campaña
Lejos de replegarse, como le gusta hacer correr que hará, Guillermo Moreno suma tareas a su ecléctica agenda cotidiana. Con la venia de Olivos, el secretario de Comercio Interior avanza en el armado político en Capital, estrena una unidad básica de su espacio y se mete de lleno en la campaña por la reelección.
Con la consigna "Avanti morocha" -la misma que suele repetir al final de los discursos y estampa en los afiches de su agrupación-, el funcionario trabajó en el último mes en estrategias para superar la performance de Cristina Kirchner en la ciudad de Buenos Aires, donde obtuvo el 30% de los votos.
Moreno está entusiasmado con la inauguración de un local, el lunes 10, que alquiló en la avenida Cabildo al 4400, en Núñez, según pudo confirmar LA NACION. Se acoplará, así, a las trece unidades básicas que ya maneja y buscará afianzar su hasta ahora moderado poder territorial. En total, hay alrededor de 200 sedes de distintos sellos que responden al kirchnerismo porteño, incluidos el PJ, La Cámpora, sindicatos y otras organizaciones oficialistas.
La zona de influencia de Moreno es el norte capitalino, desde que abrió allá por 1983 su primera unidad básica bautizada "Pueblo Peronista", en el corazón de lo que hoy se transformó en Las Cañitas. Justamente en las comunas 13 y 14 -abarcan Palermo, Belgrano, Colegiales y Núñez- el kirchnerismo perdió la última elección ante Eduardo Duhalde. Allí se intentará, esta vez, quitar una porción que embolsó el PJ tradicional y, con ese fin, Moreno entró en acción. "Quizá pueda captar un voto bien peronista", explicó un hombre que lo conoce a LA NACION. Otros desestiman que, por su estilo duro y modos rústicos, sume puntos su incursión en esos barrios de clase media alta.
Para todos
En simultáneo, el comisario de los precios mandó a elaborar una hoja de ruta para hacer pasear por la Capital un "combo popular" a la pesca de apoyo. Eso implica la súbita aparición en los barrios de tres imponentes camiones y una combi para ofrecer los planes Carne para Todos (que ejecuta su amigo, el empresario matancero Ricardo Bruzzese), Lácteos para Todos, la gestión del nuevo DNI y un móvil de atención a los jubilados del PAMI.
En encuentros con militantes, el secretario de Comercio precisa tres pasos a seguir hasta el 23 de octubre y de cara al futuro para consolidar al kirchnerismo capitalino: 1) organización territorial, 2) aquellos que tengan "especificidad de formación" deberán aplicarla en propuestas concretas para la ciudad, y 3) mostrar las políticas estatales de formulación peronista. De fondo, insiste con la misma definición clave: más allá de los resultados electorales -que, claramente, importan- la fuerza del espacio residirá en mantener a la tropa con capacidad de salir a la calle para defender el proyecto.
"¡Hay que poner las herramientas que supimos conseguir para juntar votos!", adoctrinó Moreno, sin saco y con la corbata desajustada, en un plenario que organizó hace dos semanas en la Secretaría de Comercio. De la mesa central participaron el secretario de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina, y el jefe de La Cámpora y candidato a diputado, Andrés Larroque. Ese panel pincela, acaso, la bendición "cristinista" a la cruzada del "Napia".
No hubo en ese mitín ningún enviado del ministro de Economía, Amado Boudou. El compañero de fórmula presidencial, con otra estrategia y estética moderna, intenta posicionarse como el nuevo jefe del distrito después de la derrota en los comicios porteños de julio. No obstante, no pretende, según él mismo confió a interlocutores del peronismo capitalino, asumir como presidente del partido a nivel local. En todo caso, ambiciona el sillón del PJ nacional.
Sin disimulo, Moreno confesó que su ciclo está terminado y sus ocho años de gestión son "más que suficientes". En privado, elogia a jóvenes economistas, como el camporista Iván Heyn, e imagina sucesores. Es sólo eso: especulaciones personales que terminarán cuando Cristina Kirchner llene los casilleros para la próxima etapa.
"Es un soldado y va a estar donde le pidan. No lo veo afuera", sostiene un funcionario. En la Casa Rosada, algunos le auguran a Moreno otro destino, a unas pocas cuadras del actual. Se trata del despacho que deja vacío Gabriel Mariotto, al frente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca). El titular de ese organismo tendrá una misión que a Moreno le cuadra bien: el Gobierno pretende en menos dos años desguazar al Grupo Clarín, obligado a desprenderse de licencias, según indica la ley de medios sancionada en 2009. Para eso, ironizan en Balcarce 50, se necesitará de un incondicional que use casco y guantes de boxeo..