5 abril, 2025

Prevén un 2012 duro, no catastrófico

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Sin luna de miel para el nuevo Gobierno que surja luego de las elecciones del 23 de este mes, ni viento de cola para la economía, la Argentina enfrenta el recrudecimiento de la crisis global con menos defensas que en 2008, lo que se traducirá en menor crecimiento con alta inflación, aunque sin perspectivas de colapso.
Esa fue la conclusión a la que arribaron economistas, dirigentes empresariales y analistas de Wall Street consultados por LA NACION, quienes coincidieron en señalar que, luego de los comicios, el Gobierno debería adoptar medidas consistentes para compensar la caída de las reservas del Banco Central (BCRA) y del precio internacional de la soja, y para solucionar el atraso cambiario.
Con menos "colchones" que hace tres años -y que los que protegen actualmente a otros países de la región-, el Gobierno deberá maniobrar con un Brasil que se desacelera y que posiblemente presione para colocar más productos en el mercado local.
A priori, ninguno de ellos se atrevió a pronosticar cuál será el camino de la presidenta Cristina Kirchner si gana la reelección, tal como se prevé, aunque tomaron con entusiasmo el tono y el contenido de sus últimos discursos.
"Está claro que [la Presidenta] ya es consciente de los problemas; la clave ahora es saber si los brazos se pueden mover en el mismo sentido que lo ordena la mente", graficó un empresario de buen diálogo con la Casa Rosada.
Escaso optimismo
Como el Gobierno suele ser conservador en materia de medidas y de cambio de funcionarios, ni este empresario del sector industrial, ni un par suyo del sector financiero fueron optimistas respecto de la posibilidad de un giro fuerte en las políticas públicas durante el segundo mandato de la Presidenta.
"Los discursos de la Presidenta reflejan una tendencia al cambio, que indica que hay que arreglar con el Club de París y con el Fondo Monetario para ir a los mercados porque con este nivel de caída de reservas ya no alcanza para vivir con lo nuestro", dijo el experimentado hombre del sistema financiero.
En cambio, el dirigente industrial sostuvo: "En una situación normal a ella le gustaría sostener el discurso de defensa del mercado interno, el consumo y el empleo, pero si la situación global empeora mucho, puede haber alguna medida de radicalización del modelo".
Una clave para saber cuál opción elige, agregó, sería saber el perfil del futuro ministro de Economía.
Pero mientras las especulaciones corren su curso, ya hay señales claras de daño: el impacto en la industria automotriz y la venta masiva de bonos y las acciones locales, más castigadas que las del resto de los países emergentes. Además, los certificados de cobertura contra el default (CDS) subieron al tercer lugar del mundo, apenas por debajo de Grecia y de Venezuela.
¿Castigo excesivo o represalia por el modelo, como suele denunciar la Presidenta? Según Miguel Kiguel de Econviews y Boris Segura del banco Nomura Securities, el bajón se debe a la alta confusión y el poco interés sobre las políticas locales.
"La gente no entiende a la Argentina. Aunque los fundamentos de la economía muestran que el país está mejor que Ucrania y Venezuela, hay gran incertidumbre sobre la política económica en general y la cambiaria en particular", dijo Kiguel.
A la falta de acuerdo con el Club de París y con los bonistas en default, ahora se sumó la decisión del gobierno de Estados Unidos de vetar nuevos créditos a la Argentina en los bancos multilaterales y el nuevo pico de tensión con el Fondo Monetario Internacional por las estadísticas públicas, detalló Kiguel.
Con su habitual tranquilidad, el ex jefe en la Argentina de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) Bernardo Kosacoff opinó: "No hay un escenario de apocalipsis, pero sí varios cambios en el escenario internacional, ya que los países con los que competimos están devaluando, mientras que la Argentina aprecia por la inflación en dólares".
"El mundo nos venderá más por la desaceleración que registra y, a diferencia de 2008, el país tiene menos margen para las políticas contracíclicas por el notable aumento de los costos domésticos", advirtió.
-¿Qué se necesita entonces?
-No es sólo una medida, sino un conjunto, porque si hay una devaluación fuerte del peso, se trasladará de lleno a la inflación por la utilización de la capacidad plena en la industria. No veo tampoco una salida a los mercados como opción realista -respondió el profesor de la UBA y de San Andrés.
Para Eduardo Levy Yeyati, del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento, "el escenario base es de bajo crecimiento mundial y alta volatilidad financiera, con una crisis europea que tarda en resolverse". Sin embargo, no hay que descartar un "Lehmann soberano, con default desordenado, quiebra de bancos, pánico financiero y colapso del comercio, como en 2008", advirtió.
Ante este panorama, agregó, "cualquier intento por revertir la fuga de ahorros al exterior sería útil para sostener la demanda mientras el crédito comienza a encarecerse".
Parálisis oficial
Desde Wall Street, Boris Segura dijo que la peor opción es la parálisis oficial actual, que "añade más fuego a las expectativas de devaluación que ya había". Por esa razón, sugirió acercarse al FMI y rezar para que el fenómeno climático de La Niña no arruine la cosecha en 2012.
LA NACION quiso consultar al viceministro de Economía, Roberto Feletti, para esta nota, pero no quiso dar su opinión..

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