Crece el poder K en la Justicia
Si hasta hace poco hubo en el Consejo de la Magistratura un bloque opositor con pretensiones de ser un verdadero contrapeso al kirchnerismo a la hora de elegir y controlar a los jueces, hoy está herido de muerte.
En medio de peleas, pedidos de renuncia, reproches y acusaciones de traición, los propios opositores admitieron ayer que esta semana el Gobierno ganó aliados inesperados en el consejo y que logrará extender aún más su influencia en el mundo de los tribunales. La mayor señal fue el acuerdo con el macrismo, que el jueves le permitió destrabar el más importante de los concursos judiciales pendientes.
"¿Qué bloque? Si somos cuatro", admitió, desesperanzado, el juez Ricardo Recondo, que se suponía que sería el líder del grupo que asumió el año pasado para "frenar la avanzada" del oficialismo en el consejo. "Como en el libro de Agatha Christie Los diez indiecitos , van desapareciendo de a uno", dice de quienes esperaba que fueran la tropa propia.
El kirchnerismo, que hace un año sólo contaba como propios seis votos de 13, no tuvo inconvenientes para hacerse rápidamente de la mayoría y anteayer consiguió el apoyo de dos tercios de los consejeros para la votación trascendental que destrabó el concurso para cubrir cuatro vacantes en el fuero federal porteño, donde se tramitan las principales causas de corrupción.
Era un trámite sospechado de trampas, que el radicalismo pretendía anular. Dos de los candidatos (uno de ellos, aprobado anteayer por el Consejo) fueron investigados -junto con los jurados- por la Justicia, acusados de haber tenido de antemano el examen del concurso.
En menos de un año, el bloque opositor se desmoronó. Y el golpe final fueron los votos de dos de los seis consejeros que el antikirchnerismo consideraba garantizados: el del abogado Alejandro Fargosi y el del juez de Córdoba Alejandro Sánchez Freytes, que había entrado como el segundo de la lista más crítica del oficialismo, la de Recondo. "Tiene cinco denuncias vinculadas a causas de derechos humanos y puedo pensar que está asustado -dijo Recondo-. Lo de Fargosi no lo puedo entender."
Fargosi, apuntalado por Mauricio Macri, acordó con el kirchnerismo darle el último voto que le faltaba, con la condición de que sacaran de la lista a uno de los dos sospechosos. Ayer, agrupaciones de abogados que habían promovido su candidatura le pidieron la renuncia al Consejo.
Las negociaciones para destrabar el concurso las encabezó, por el oficialismo, Hernán Ordiales, el representante del Poder Ejecutivo en el Consejo. En coincidencia con las declaraciones de Pro, dijo a La Nacion que no había existido un "acuerdo político" más allá de esta votación. "No tenemos pactos con nadie. Por ley, necesitábamos nueve votos y no los teníamos, entonces tuvimos que sacar a uno [el postulante Carlos Ferrari, a quien hicieron renunciar]. Esta vez acordamos con Fargosi, la próxima será con otro. Nosotros seguimos construyendo. Es nuestro deber."
Una noche, hace poco más de un mes, empezó a vislumbrarse la fragilidad del bloque opositor. El presidente de la UCR y ex miembro del Consejo, Ernesto Sanz, y el diputado Ricardo Gil Lavedra convocaron a los antikirchneristas del Consejo a una comida en el hotel Alvear. El objetivo era reforzar la unidad. Asistieron Recondo, los legisladores radicales Oscar Aguad y Mario Cimadevilla, y el abogado Daniel Ostropolsky (los cuatro que anteayer votaron contra el kirchnerismo); también, Sánchez Freytes, pero él se fue antes de que la comida terminara. Fargosi, que también estaba invitado, no asistió, pero le garantizó a Recondo que su apoyo seguía siendo incondicional.
"El kirchnerismo es muy hábil para trabajar sobre las debilidades humanas", dijo ayer Sanz en un intento de explicar el ocaso del bloque. "La próxima vez, en la elección de jueces y abogados habrá que poner a gente que no tenga esas debilidades". En sintonía con él, Ricardo Alfonsín dijo que el pacto entre macristas y kirchneristas era "escandaloso".
La tarde de la votación, Carlos Moreno, uno de los referentes del oficialismo, estaba encantado con el triunfo sobre los radicales. "Nosotros gobernamos, sabemos lo que queremos, tenemos una conducción. Ellos están todos peleados", decía.
El concurso cerrado esta semana era el más delicado, pero no el único de trascendencia pendiente. En los próximos meses se deberán cubrir tres nuevas vacantes en la Cámara de Casación, una en la Cámara Federal porteña y al menos dos en la de Mendoza. Además, antes de que termine el año, los consejeros elegirán nuevo presidente. "Va a ser Urriza [académico, kirchnerista]. No vamos a tener problema", dice Ordiales. Hace sólo un año, no tuvieron los votos para nombrarlo y celebraron como un triunfo haber designado a Mario Fera, el juez de la lista contraria a Recondo.
Nuevos aliados