Los amigos de Heyn creen que se suicidó porque sufrió una decepción
Desesperanzado estaba Iván Heyn en sus últimos días. El creía en la política, en el proyecto fervientemente, creía de verdad de manera idealista algo que otros asumían de forma más prágmatica. “Las traiciones y los dobles discursos tomaron para él enormes dimensiones, que estaban alejadas de la realidad”, confiaron a PERFIL amigos y conocidos del funcionario que lo escucharon protestar en sus últimas horas contra algunos compañeros suyos de La Cámpora y contra funcionarios del Gobierno. Sus amigos tienen la firme convicción de que Iván se mató porque distorsionó la realidad. Creyó que estaba en una situación más grave de la que en verdad se encontraba. La bronca había modificado su conducta. Algunos le sugirieron, entonces, que hiciera terapia, pocos días antes del suceso trágico.
Fisuras. “Vos tenés que reportar a Máximo directo”, le ordenó a Iván, Andrés “Cuervo” Larroque secretario general de La Cámpora, cuando fue designado subsecretario de Comercio Exterior. “¿Vos estás loco? ¿Qué hago si me llama Moreno?”, contestó. “No lo atendés”, le dijo el Cuervo. Iván no quería saber nada con pasar por encima de uno de los funcionarios de más confianza de Cristina Kirchner. “Hay dos personas con las que no podés hacer eso, Moreno y De Vido”, manifestó a este diario un allegado a Heyn.
El velorio fue una postal de las rispideces que en vida había tenido Iván con algunos de sus compañeros de La Cámpora. Hubo una carta sin firma, de la agrupación, que se llamó “el economista callejero”, para recordarlo. La visita más esperada fue la de Máximo Kirchner, que nunca apareció ni ahí ni en el entierro.
Otra cosa que llamó mucho la atención fue el rol de Julián Alvarez. El secretario de Justicia, miembro de La Cámpora, no hizo ninguna gestión ante la Justicia uruguaya para interiorizarse sobre los acontecimientos. A él le encargaron reunirse con el juez federal Norberto Oyarbide antes de la detención de Gerónimo Venegas. ¿Esta vez le pidieron que no hiciera nada? ¿Por qué? ¿O no había apuro?
En la investigación judicial hay otros agujeros, además de los que publicó PERFIL la semana pasada: la notebook de Iván. Una fuerte versión indica que esa computadora no salió de la habitación con toda la información que tenía en su interior. ¿Qué faltaba? Nadie se explica por qué, no bien se terminó la autopsia, la computadora y los celulares fueron devueltos. La excusa del vocero de la Corte uruguaya fue que habían hecho copias de la información. Un funcionario del Gobierno le dijo a PERFIL que mientras se hacían las pericias en la habitación donde encontraron al subsecretario de Comercio, se les habría permitido el ingreso a miembros de la delegación argentina algo que, en teoría, puede modificar la escena del hecho. En vida, lo definían a Iván como un “muy buen tipo y muy buen economista”. Con su partida las cosas no cambiaron. Todos lo recuerdan como uno de los mejores de la juventud kirchnerista. Ningún dato de la investigación, de todos modos, aliviará el dolor familiar.