5 abril, 2025

La Solano Lima: "Las Malvinas siempre serán Argentinas como el oro de Famatina"

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Los cruces entre Argentina y Gran Bretaña por las Malvinas continuaron este jueves 19/01, luego de que se conociera que Londres prepara un refuerzo de su presencia militar en las islas ante el 30° aniversario de la guerra y la llegada del príncipe William para participar de un entrenamiento militar durante seis semanas.
Mientras tanto, Amado Boudou y Héctor Timerman volvieron a repudiar las declaraciones del premier británico, David Cameron, que había tildado el miércoles a la Argentina de “colonialista” e insistieron en que el Reino Unido debe sentarse a conversar sobre la soberanía de las islas, como vienen reclamando las Naciones Unidas.
Pero tambien apareció una Declaración Pública de la agrupación "La Solano Lima", vinculada al PJ macrista del vicepresidente 1º de la Legislatura porteña, Cristian Ritondo.
En dicha declaración se "reivindica nuestra soberanía integral en las Islas Malvinas y en todo el territorio nacional.
La Solano Lima le recuerda a los cristinistas que también "es un acto soberano irrevocable la defensa de nuestras riquezas físicas".
"Basta de doble discurso y relato oficial. Basta de saqueo y corrupción. Por un república con justicia social y libertad. Las malvinas siempre serán argentinas como argentino es el oro del Famatina", reza la Declaración Pública .
Declaración Pública

"LAS MALVINAS SIEMPRE SERÁN ARGENTINAS COMO ARGENTINO ES EL ORO DEL FAMATINA"


La causa de Malvinas se ha convertido en un dispositivo ideológico excepcional que es utilizado para reforzar el nacionalismo futbolero de los argentinos y británicos. Porque los cruces por la soberanía de las Islas reposiciona ante la opinión pública a los gobiernos de turno, aquí y allá. La administración kirchnerista y otros sectores consideran que 2012 será el año de Malvinas. El próximo 2 de abril se cumplen 30 años del frustrado intento por recuperarlas. Desde siempre las Naciones Unidas han instado a Gran Bretaña a sentarse a discutir la soberanía con la Argentina. Nada de eso ha ocurrido y la jugada de los británicos está dirigida a potenciar la autodeterminación de los kelpers que son más británicos que la Reina Isabel II.
Latinoamérica siempre ha sido solidaria con los reclamos soberanos de nuestro país. También dio iguales demostraciones mientras gobernaba Galtieri. Nada nuevo bajo el sol. La medida adoptada a fines de 2011 por los países de la región de prohibir el amarre de barcos con la bandera de las Islas en sus puertos es un tanto irrisoria por los efectos nulos. Los países del Mercosur aceptan que la cambien por la británica y hagan lo que tienen que hacer. Entonces los barcos logran su objetivo comercial. Aunque reconozcamos que en lo que respecta al capital simbólico tiene su peso. Así todos los cancilleres cantan loas al anticolonialismo tan dulce a los oídos de las estudiantinas. Pero en la práctica, mucho ruido y pocas nueces.
El camino de la diplomacia debió ser siempre el más adecuado. La guerra sirvió para demostrar la osadía y el coraje patriótico de oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas Argentinas que estuvieron a punto de vencer a la poderosa flota de la OTAN. Faltó una estrategia integral que sostuviera las proezas de los soldados en el teatro de operaciones a pesar de las desventajas materiales. Llegaba tarde el beso de Nicanor Costa Méndez a las barbas de Fidel Castro. No porque habría que haberlo hecho antes, sino porque en un par de meses no puede improvisarse un frente continental unido y firme ante cualquier agresión ajena. Una dirigencia de mentalidad colonial nunca va a encarar una patriada que cuestione en sus más profundos fundamentos la prepotencia imperialista de sus mayores.
La derrota de Puerto Argentino significó el comienzo de un proceso de indefensión inédito y de liquidación de las FF.AA. en paralelo con la inclusión de la Argentina y del continente en el proyecto democrático de acuerdo a los lineamientos de Washington. Por eso Margaret Thatcher alguna vez se ufanó que ella había logrado la recuperación democrática local y que no había sido por la lucha del pueblo argentino como el discurso de barricada todavía vocifera. Si la dictadura hubiese mostrado signos de fortaleza, quizá habría resistido la derrota, pero ya habían germinado las condiciones internas para una salida institucional. Malvinas fue la gota que rebasó el vaso. Los partidos políticos y el sindicalismo trastocaron los cimientos dictatoriales y la sociedad plena le asestó el nocaut.
La dictadura se derrumbó y en el derrumbe coadyuvaron numerosos factores de la civilidad enardecida con un sistema de opresión insoportable. Los militares y civiles del Proceso hicieron todo mal: legitimaron a la guerrilla al derrocar el gobierno constitucional e instalar el terrorismo de Estado, multiplicaron el endeudamiento externo, destruyeron el patrimonio industrial, aumentaron la pobreza y el desempleo, promovieron delitos económicos y financieros desastrosos, cometieron los más feroces ataques a la integridad física de los detenidos por razones políticas, perpetraron secuestros ilegales de personas a las que torturaron y desaparecieron, etcétera. Semejante carnicería y cadena de corruptelas no le deparaba un final feliz. La doctrina Thatcher es falsa de falsedad absoluta. Ocurrió lo que ocurrió, cualquier digresión contrafáctica es mera distracción.
El desenlace de Malvinas precipitó la caída del terrorismo de Estado y su posterior juzgamiento que derivó en la destrucción de las Fuerzas Armadas con la complicidad político-militar de todos los colores. Resulta sugestivo que se imponga en la agenda política la causa de Malvinas cuando las papas queman. El desempleo y la situación social hacen estragos en Gran Bretaña. Y en estos lares comienzan a asomar conflictos por todas partes. Aunque intenten ocultarlo a fuerza de relato oficial. Como se oculta el saqueo de la minería a cielo abierto en San Juan, Catamarca, y las puebladas riojanas que se oponen la explotación del oro del Famatina. Es importante que el Gobierno se ocupe de la soberanía de Malvinas. Pero sería más creíble su reclamo si mantuviera una política soberana integral y no tan parcial y reducida que se asemeja más a la perduración de Galtieri en el poder que a una toma de posición auténtica y sanamente nacionalista. ¿Asistimos a la galtierización del kirchnerismo?.
En estos días, el primer ministro británico David Cameron saca pecho y reivindica la autodeterminación de los kelpers. Es una política de Estado del Reino Unido para neutralizar los insistentes reclamos argentinos en los foros internacionales en un contexto de globalización inestable, donde el sistema político-económico hace agua por los cuatro costados y demanda respuestas sistémicas. Durante la denostada década de los años 90 el entonces canciller Guido Di Tella propició un acercamiento a los kelpers haciéndoles regalos para las fiestas navideñas y comunicándose por teléfono con las autoridades de las islas y con ellos. Di Tella vio mejor que cualquier otro canciller la jugada británica. Se mofaron de él. No los isleños, los políticos de vuelo de perdiz que siguen apelando al discurso anticolonialista que provoca algarabía en la gilada, pero ningún resultado beneficioso para los intereses nacionales. Son antiperonistas hasta en eso: “mejor que hacer es decir”.
Por eso reivindicamos nuestra soberanía integral en las Islas Malvinas y en todo el territorio nacional. Les recordamos a los kirchneristas que también es un acto soberano irrevocable la defensa de nuestras riquezas físicas. Basta de doble discurso y relato oficial. Basta de saqueo y corrupción. Por una República con Justicia Social y Libertad. Las Malvinas siempre serán argentinas como argentino es el oro del Famatina.

LA SOLANO LIMA.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 20 enero de 2012.

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