Presiona Moyano con nuevas exigencias
l sol caía sesgado en la terraza de la CGT. La parrilla estaba humeante mientras Hugo Moyano se paseaba de mesa en mesa con aires de anfitrión. Repartió en mano a cada dirigente una copia de la carta con reclamos que le envió el martes pasado a la presidenta Cristina Kirchner. Cuando se aseguró de que había acaparado la atención de sus comensales, el jefe cegetista pidió silencio y tomó la palabra.
De pie, rodeado de sus aliados, Moyano abrió el calendario sindical con exigencias a la Casa Rosada: solicitó la universalización de las asignaciones familiares, una profunda reforma tributaria y demandó revisar con lupa el trabajo no registrado y la precariedad laboral, tanto en el sector privado como en el estatal. También exigió modificaciones en el Sistema Solidario de Salud y fue muy duro al considerar que el Estado se "apropió" de más de 12.000 millones de pesos que les corresponden a las obras sociales sindicales.
"Este gobierno cambió el eje de su política. Ahora atacan a los trabajadores", dijo Moyano desde la cabecera de la mesa principal. Sólo durante el lapso que duró su mensaje, la tropa de mozos dejó de servir empanadas y asado.
Por medio de una carta de cinco hojas y con membrete de la CGT, Moyano le solicitó a Cristina Kirchner un encuentro para tratar temas que él considera pendientes. Reclamó universalizar las asignaciones familiares (la perciben los que cobran un salario inferior a los $ 5200) y elevar el mínimo no imponible o eliminar el impuesto a las ganancias. "Es necesario una profunda reforma tributaria que elimine el carácter regresivo de este sistema impuesto en la dictadura militar y profundizado por los gobiernos neoliberales. Es un impuesto al trabajo", dice un fragmento de la carta.
En una segunda misiva, de unas siete páginas, Moyano le expresó a la Presidenta su preocupación por la deuda millonaria que el Estado mantiene con las obras sociales sindicales. "Se terminó creando una bestia burocrática perversa que terminó de perjudicar a los afiliados", escribió el gremialista en referencia a los cambios que se aplicaron a partir de 2003 en el Sistema Solidario de Salud. Y exigió activar un mecanismo de pago por los $ 12.000 millones que, según la CGT, el Estado les adeuda a los gremios.
El tono de las dos cartas dejaron en evidencia la tensión que existe entre la Casa Rosada y la CGT. "Hubiéramos querido hablar esto mucho tiempo atrás, según lo acordado en nuestro último contacto, del 6 de septiembre de 2011 en Olivos, donde usted se comprometió a comunicarse al regreso de sus actividades internacionales", le enrostró Moyano a Cristina el desencuentro de los últimos meses.
Con la CGT dividida, al ágape de Moyano asistieron solamente los secretarios generales de los gremios que comulgan con su liderazgo. "Vinimos los de siempre. Faltaron los que habitualmente no concurren a las reuniones", lamentó un moyanista.
El sector de los "independientes" se ausentó en pelotón. José Luis Lingeri, uno de los cabecillas, ya había sentado la postura del grupo cuando el martes pasado sugirió bajar la confrontación con la Casa Rosada. La retirada de "los Gordos" (representantes de los grandes gremios) ya no es una novedad: sus dirigentes no pisan la sede obrera desde que el moyanismo llegó a la conducción.
Habitualmente la entrada de Moyano al edificio de la CGT es veloz y furtiva, por el garaje y detrás de los espejos polarizados de un Chevrolet último modelo. Ayer, en cambio, ingresó a pie y hasta dejó un concepto más sobre su enfrentamiento retórico con la Presidenta.
"No tenemos una agenda en común con el Gobierno porque no hay respuesta a nuestros reclamos. Cuando aparecen formas de expresión como la sintonía fina, me hacen recordar otros tiempos que fueron los que más perjudicaron a los trabajadores", comentó en las escalinatas de Azopardo 802.
Moyano sólo detuvo su andar cuando se fastidió con una consulta sobre su presunta pérdida de poder. "Me di cuenta en Huracán que no pude llenar la cancha", ironizó, con alusiones al multitudinario acto en el que criticó abiertamente al Gobierno y simbolizó su distanciamiento del kirchnerismo.
MENSAJE A CRISTINA