El Estado ingresa a la causa pese a la denegación de Bonadío
Cambio de planes en una administración que improvisa demasiado. Juan Manuel Abal Medina (hijo) dijo que no habría decisión sobre la intervención hasta que hubiese dictámen judicial. Horas después, la Presidente de la Nación avaló los dichos de su jefe de Gabinete de Ministros, agregando que le concedía 15 días a la Justicia federal para llegar a una conclusión sobre el accidente y entonces ella intervendría en el tema.
Pero 12 horas después de los dichos de Cristina Fernández, fue intervenida TBA. ¿Qué pasó en el interín?
Por un lado, los resultados de las encuestas realizadas durante el fin de semana largo, muy desfavorables al concesionario y exigiendo a la Presidente una exhibición de arrojo.
Por otra parte, el juez federal Claudio Bonadío, quien investiga el trágico accidente ferroviario de Once, denegó el pedido del Estado para presentarse como parte querellante en la causa.
Entonces, con la intervención, por 15 días, el plazo que Cristina le concedió a Bonadío, el Estado queda dentro de la causa, ahora a través de TBA.
En tanto, el juez continuaba a la espera de las pericias técnicas sobre el tren siniestrado, mientras que desde su juzgado relativizaban el plazo de 15 días mencionado por la presidenta Cristina Fernández.
Sin embargo, seguramente los resultados de los estudios periciales podrían demandar una mayor cantidad de tiempo, respecto de lo mencionado ayer por la Presidenta, al referirse públicamente por primera vez a la tragedia.
Cristina Fernández pidió en ese discurso -en un acto realizado en Rosario- que las pericias estén listas en ese plazo para "tomar las medidas que sean necesarias", en alusión a la empresa TBA, concesionaria del ramal Sarmiento de los trenes del área metropolitana.
"Las pericias para determinar a los responsables directos o indirectos no pueden durar más de 15 días" porque "los 40 millones de argentinos y las víctimas necesitan saber", expresó la mandataria en su alocución.
Manipulación de TBA
El concesionario realizó una campaña sucia contra el maquinista, intentando demostrar que no corresponde culparlo por sus irregularidades.
"La actitud de la empresa es muy clara y va quedando claro quiénes son sus socios en los medios de comunicación masiva", enfatizó Caminos, tras denunciar "una campaña de prensa" contra el maquinista Marcos Córdoba.
Caminos aseguró que está "totalmente descartado" que Córdoba haya estado alcoholizado y rechazó que el conductor haya advertido sobre el mal funcionamiento de los frenos durante el trayecto que cumplía.
"Recibió la formación en Castelar, notó que el tren venía con el ´freno largo´ como es muy habitual en el Ferrocarril Sarmiento pero pudo llevar adelante el servicio", subrayó.