El mal momento de la "macro"; otra razón para ir por el BCRA
Un informe económico al que tuvo acceso Urgente24 difundido este lunes (05/03) por parte del estudio de los economistas Carlos Melconian y Rodolfo Santángelo sobre el anuncio de la presidente Cristina Fernández de reformar la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina y la Ley de Convertibilidad, vincula la decisión a la ‘mala’ situación que atraviesa la macroeconomía, un aspecto que para el relato oficial parece no mostrar fisuras pero que se viene evidenciando en los más de 6 meses de atrasos en los pagos a contratistas de obras públicas, a los concesionarios del transporte y hasta en las partidas no coparticipables a la provincia de Buenos Aires. De hecho, el fin de semana los contratistas le hicieron ese planteo al Ministro de Planificación Federal Julio De Vido.
Según Melconián y Santángelo (M&S) “para el pensamiento oficial, para que la macro siga bien hay que asegurar por sobre todo que el BCRA compre dólares y acumule reservas” y asegura que “la macroeconomía no está bien, a la salida de capitales hubo que pararla con controles porque era imparable e insostenible”.
El informe de 20 páginas alerta en su resumen que “el nivel de actividad es elevado, sigue el superávit comercial, sigue subiendo la recaudación tributaria y sigue bajando el desempleo. La única corrección al modelo macro fue el control de cambios del 31 de octubre pasado para frenar la “demanda especulativa” de dólares. Para el pensamiento oficial, para que la macro siga bien hay que asegurar por sobre todo que el BCRA compre dólares y acumule reservas”.
“Sin embargo, como OVERVIEW (el informe de M&S) viene sosteniendo desde hace tiempo, la macro NO está bien. A la salida de capitales hubo que pararla con controles porque era imparable e insostenible. El déficit fiscal ya es tan alto que hace “suicida” seguir subiendo el gasto al 30 y pico % anual y financiarlo con más emisión de moneda. La divergencia entre los salarios creciendo por encima de los precios y muy por encima del tipo de cambio nominal en el último bienio castigó demasiado a la competitividad. La suba de los precios encontró un piso del orden del 20% anual muy difícil de perforar”.