6 abril, 2025

Boudou se defiende, pero complica al Central con la emisión de billetes

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La defensa que el vicepresidente Amado Boudou realizó ante medios paraestatales por el escándalo Ciccone afirmando que desde ahora los pesos se imprimirán en la Casa de Moneda, puso los nervios de punta a directores y gerentes del Banco Central que en las últimas semanas aceleraron sus consultas para definir cuántos billetes pedirán imprimir para 2012.
Es que saben que la Casa de Moneda cuenta con una capacidad de producción de 350 millones de billetes al año, la mitad de los 700 millones de billetes que, de acuerdo a especialistas consultados, demandarán como mínimo para éste año. Otros, como el ex titular del BCRA, Aldo Pignanelli, afirman que la demanda superará los 1.300 millones de unidades.
Es que la inflación que reduce el poder de compra de los billetes y por ello el pedido de impresión del Central, pasó de los 300 millones de unidades anuales entre 2009 y 2010 a los 400 millones que se estiman impresos para el 2011. Cien millones de unidades fueron impresos por la Casa de Moneda de Brasil, con lo que se suplió lo que la “maquinita de imprimir” argentina no puede cumplir.
A eso se suma la persistencia del gobierno en no reconocer la inflación con la creación de billetes de $200 o $ 500 que reduciría la demanda de impresión.
La creciente tensión en el Central tiene varios componentes:
◆ Sus directivos recuerdan la crisis de efectivo que se vivió a fines de 2010 porque la nueva conducción del Central no previsionó el pedido y terminó contratando a la Casa de Moneda de Brasil para que imprima 100 millones de unidades. La entrega se realizó con demora, lo que prolongó la escasez.
◆ Un pedido que exceda el límite de producción de 350 millones de unidades que se estima tiene la Casa de Moneda argentina, conducida por la boudouista Katya Daura, expondrá al ridículo una parte de la defensa de Boudou por el caso Ciccone. El vicepresidente afirmó: “para nosotros la única entidad que debe imprimir y hacer el acabado de la moneda en la Argentina es la Casa de la Moneda”.
Remarcó: “Hemos trabajado para recuperar el rol del Estado y el valor de la Casa de la Moneda, igual que pasó con la Anses y las AFJPs” .
Acusó a los directivos de Boldt, la empresa que se convirtió en el nuevo enemigo público del gobierno, firma que fue expulsada por la Comisión Nacional de Defensa de la Competenciade la planta que le alquilaba a la quebrada Ciccone de ser los impulsores de una operación en su contra porque esa firma había tomado tareas de la Casa de Moneda.
Sin opciones como que la Casa de Moneda contrate a Ciccone o a Brasil, faltarán billetes a fin de año.
En el mercado se asevera que el gobierno aún no descartó alquilar la planta a Ciccone en lugar de contratar a la empresa cuestionada. La decisión de dónde se imprimen los billetes no es del Central pero se reconoce que esa opción contribuiría a mantener vivo el escándalo.
La salida de Benigno Vélez de la gerencia general del Central y la comunicación explícita de que “las decisiones sobre el proceso de impresión de papel moneda no son resorte de la gerencia general del BCRA, sino del directorio de la institución”, aceleró los tiempos para calcular la demanda de billetes.
Aunque no hay plazos rígidos, es tradición que el Central lo resuelva en el primer trimestre de cada año de manera de iniciar el proceso de licitación que siempre estiran la entrega de los pesos.
De esta manera se estima que los directores de la autoridad monetaria deberán encontrar la solución antes de que termine marzo.
No descartan nada. La demanda de nuevos billetes no se explica sólo por la pérdida de su poder de compra sino también por su desgaste y destrucción.
Billetes más desgastados en la calle es una variable que en el Central contemplan para reducir su pedido de impresión.

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