Piden que se prohíban los espacios vip en los boliches
Se presentó la semana pasada en la Legislatura porteña un proyecto para prohibir los vip en los boliches. Su impulsora, la legisladora Rocío Sánchez Andía, de la Coalición Cívica, asegura que, de aprobarse, se terminaría con una situación de discriminación fuertemente arraigada en la sociedad, y además ayudaría a combatir la prostitución que muchas veces toma esos lugares como vidriera.
El patovica de la puerta es la primera barrera para ingresar: determina si uno es apto o no para el boliche. Adentro, la situación no siempre mejora: los que pasan la prueba, luego de pagar su entrada, no necesariamente tienen acceso a todo el lugar. Los sectores vip suelen reservarse para futbolistas, modelos y famosos, mientras los demás miran de afuera. En los fundamentos del proyecto se considera que esto atenta contra la igualdad de las personas.
“El mercado va generando esos privilegios y la sociedad lo acepta; el Estado debe garantizar que esto no se naturalice, pero también debe haber un cambio cultural”, considera la legisladora. El proyecto explicita que ni siquiera se permitirá la denominación vip (del inglés, very important person) para diferenciar los distintos espacios. La prohibición se extendería también a restaurantes, bares o salas de espectáculos. En caso de incumplimiento, el establecimiento podría ser clausurado hasta por treinta días, y la multa llegaría los $ 30 mil.
Aunque no aparece en los fundamentos de la iniciativa que ya había sido impulsada sin éxito en 2008 por el entonces legislador Facundo Di Filippo, la diputada señala que la norma también sería de utilidad para combatir la “prostitución vip”. “Creo que puede ayudar, pero hay que tener en cuenta que existen otros lugares donde también se ejerce y están más ocultos; es un problema muy complejo”, aclara.
Desde la Fundación La Alameda, que puso en evidencia decenas de casos de trata de personas, recibieron la propuesta con entusiasmo. “Es positivo, porque hemos tenido muchas denuncias de prostitución y venta de drogas en los vip de los boliches”, asegura Gustavo Vera, titular de la ONG. Sin embargo, desconfía de que la medida pueda ser efectivamente aplicada. “Los mismos inspectores que lo deberían controlar son los que dejan pasar los prostíbulos encubiertos habilitados como whiskerías; además, hay muchos otros circuitos de prostitución aparte de los boliches, como los hoteles que ofrecen chicas”, advierte.
Leandro Travaglio, dueñodel boliche Esperanto, defiende a los empresarios de la noche. “En todos lados se ejerce la prostitución, pero la culpa no es de las discotecas; tener un boliche tiene más exigencias legales que habilitar un depósito nuclear”, ironiza.
Para el empresario, los vip no son discriminatorios porque en muchos casos se cobra una entrada diferencial, y los tragos son más caros. Sin embargo, admite que no cualquiera puede ingresar, y los famosos acceden gratis.
“Cada local tiene derecho a invitar gente amiga, famosos o empresarios para hacer negocios según su criterio”, considera y reflexiona: “Si no existieran los lugares exclusivos, los discriminados serían las figuras del espectáculo que no tendrían dónde ir a bailar tranquilas. Es parte del folclore de la actividad”.