6 abril, 2025

Economía pidió por Ciccone al Bapro

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La intercesión del Palacio de Hacienda a favor de Vandenbroele ante el segundo banco público más importante del país fue confirmada a LA NACION por altas fuentes de la entidad. Aportaron más detalles de las negociaciones alrededor de una deuda por más de $ 6 millones, que incluyeron hasta una reunión de directorio en septiembre de aquel año para acordar los pasos por seguir. "Vandenbroele se presentó para comunicar el interés que tenían por Ciccone , aunque dijo que sería el Estado nacional el que tomaría el control de la planta y que, por lo tanto, nos pedía que no objetáramos el levantamiento de la quiebra que estaban por solicitar", rememoró uno de los informantes consultados por LA NACION. "Pidió que presentáramos una conformidad con ese levantamiento o que por lo menos nos mantuviéramos callados", añadió.
Vandenbroele no fue el único que por aquellos días explicitó un supuesto plan del Gobierno por estatizar la planta de Ciccone. También lo comunicó el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, cuando se reunió con el juez en lo Comercial, Javier Cosentino, para anticiparle que su organismo pediría la quiebra de la más importante imprenta gráfica de su tipo en el país.
Sin embargo, los planes de estatización nunca llegaron a concretarse, como sí ocurrió en los casos del Correo, Aguas Argentinas o Aerolíneas. Entre otras razones, porque luego de que el juez Cosentino dictó la quiebra, el 15 de julio de 2010, y puso la planta en alquiler para generar ingresos para pagarles a los acreedores, la firma rival Boldt superó la oferta de Casa de Moneda y se quedó con las instalaciones durante un año.
Durante esas semanas vertiginosas, la sociedad The Old Fund SA, que preside Vandenbroele, irrumpió en el expediente. El 3 de septiembre aportó $ 567.000 en efectivo y una semana después acompañó la constancia de una transferencia por $ 1,8 millón de la firma London Supply SA, de Eduardo "Teddy" Taratuty y Miguel "Mickey" Castellano, un amigo de la infancia de los Boudou.
En simultáneo, Vandenbroele también redobló sus esfuerzos frente a los acreedores de Ciccone. Entre ellos, con el Banco Provincia, que contaba con un crédito verificado en el concurso de la imprenta por $ 6,71 millones. No era el único banco con acreencias en el concurso, pero sí la única entidad pública con un monto de esa magnitud, según verificó LA NACION.
El Société Générale (SG) arrastraba, por ejemplo, un reclamo más grande contra Ciccone, por más de $ 14 millones a la fecha de su verificación, en 2003. Pero la entidad, a diferencia del Bapro, era de capitales privados y contaba con una garantía. Su acreencia ingresó al fideicomiso y cobró en cuotas, según indicaron en el banco Supervielle, que se quedó con la cartera desde fines de 2004, cuando el SG se fue del país.
Tras la intercesión a su favor desde el Palacio de Hacienda, en tanto, Vandenbroele se habría reunido incluso con el presidente del Banco Provincia, Guillermo Francos, y con funcionarios de la Gerencia de Legales de la entidad, con los que revisó el legajo crediticio de Ciccone. Allí quedó asentada su tarjeta de negocios, según indicaron fuentes de la entidad a LA NACION.
Vandenbroele, a quien su esposa señaló como supuesto "testaferro" del ahora vicepresidente Amado Boudou, se presentó ante las autoridades del Bapro con una propuesta entre manos. Afirmó que la nueva Ciccone cancelaría en cuotas su deuda, con intereses.
TRÁMITE EXPRESS
La oferta de Vandenbroele movió la maquinaria del banco. Al punto que el directorio -liderado por Francos y en el que el actual presidente, Gustavo Marangoni, ocupaba la vicepresidencia- se reunió y aprobó su propuesta en septiembre de 2010, mientras que en el expediente judicial se pedía el levantamiento de la quiebra y la AFIP daba su consentimiento "pleno e incondicional" a esa medida.
El apuro por levantar la quiebra resulta evidente al cotejar el expediente judicial. Tanto que el levantamiento se dispuso el viernes 24 de septiembre, sin siquiera esperar a que se cumpliera el plazo estipulado en los edictos para que se presentaran eventuales nuevos acreedores de la ex Ciccone a verificar créditos. En teoría, tenían tiempo hasta el miércoles 29, lo revocaron antes.
Ese mismo apuro volvió a reflejarse un mes después. El 28 de octubre, mientras el país atravesaba el primer día de duelo por la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, Vandenbroele citó a una asamblea de accionistas de la sociedad The Old Fund SA, con la que pasó a presidir la nueva Ciccone. Es decir, lejos de aquel supuesto plan original de "estatizar" la imprenta.
Sin perder tiempo, la asamblea de accionistas se celebró al día siguiente. Mientras cientos de miles de personas pasaban por la Casa Rosada para despedir a Kirchner, Vandenbroele y su amigo y abogado Albert Chamorro Hernández formalizaron el ingreso de la misteriosa sociedad extranjera Dusbel SA -de origen desconocido-, que se quedó con el 50% de The Old Fund, a cambio de aportar $ 2,4 millones cuyo origen tampoco se clarificó.
Para entonces, el escollo que podría haber representado el Bapro para el levantamiento de la quiebra ya había quedado atrás, tras la intercesión clave del Ministerio de Economía de la Nación. "Si no hubieran pedido por ellos [por Vandenbroele], ni los hubieran atendido. Hubieran sido uno más", resumió uno de los actores involucrados por el lado del banco.
LA RESURRECCIÓN

1. En quiebra La Justicia declaró la quiebra de Ciccone en julio de 2010. La había pedido la AFIP, con una gestión personal de su titular, Ricardo Echegaray.
2. Pedido de Economía Poco después, desde el ministerio que conducía Boudou intercedieron ante el Bapro, acreedor de Ciccone, para que sus directivos recibieran a Alejandro Vandenbroele.
3. La oferta Vandenbroele pidió al banco no objetar el levantamiento de la quiebra. Menciona un plan para estatizar Ciccone.
4. Cambio de planes Posteriormente, Vandenbroele aparece como director del fondo privado que compró Ciccone. La quiebra se levanta con apoyo de la AFIP..

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