Los británicos le temen más a Moreno que a los bloqueos por Malvinas
Las trabas a los giros de utilidades de las empresas a sus casas matrices preocupa a los empresarios británicos más que las amenazas del bloqueo a Malvinas lanzadas por el gobierno argentino, que de acuerdo con lo que estiman inversores y funcionarios en Londres no tienen impacto en el comercio bilateral.
El mayor riesgo y preocupación del Foreing and Commonwealh Office (FCO) es que se profundice el pedido de solidaridad de la Argentina al resto de América latina para instrumentar una suerte de bloqueo a los insumos británicos para la industria.
PERFIL realizó una serie de entrevistas con funcionarios y ejecutivos en Londres durante una visita a la que fue invitado junto a otros medios de la región por la Embajada Británica en Buenos Aires.
Wayne Evans y Colin Johnson, dos directores de City UK, una organización público-privada auspiciada por el FCO para estrechar lazos con nuevos socios comerciales, sintetizaron el estado de ánimo de los inversores sobre la cuestión: “Las empresas se preguntan dos cosas, una, si es que hay negocio en la Argentina; la otra, si pueden quedarse con las ganancias de ese negocio. Y las barreras que la Argentina coloca para girar dividendos preocupan más” que las amenazas de bloqueo a las Malvinas, insistieron ante las reiteradas preguntas de periodistas argentinos y uruguayos.
Es que los empresarios no creen que el comercio entre ambos países sea afectado seriamente. Aunque reconoció que el bloqueo “puede afectar a las Falkland (por Malvinas)”, Andrew McHallan, director de Asuntos Económicos y Prosperidad del FCO, aseguró que “estaría muy sorprendido si tuviéramos una contracción muy notable en nuestro comercio con América latina a raíz de estas medidas”.
Lo mismo opinó Fiona Clouder, funcionaria de carrera que es la directora para las Amáricas del FCO.
Lo dijo apenas unas horas después de que el canciller, Héctor Timerman, anunciara las represalias contra las empresas que buscan petróleo cerca de Malvinas.
“Lo que tiene que preguntarse la Argentina es si esto ayuda”, sugirió la funcionaria, quien no se explica el pedido de la ministra de la Producción, Débora Giorgi, a las empresas que importan insumos británicos para que cambien sus importaciones a otros países, “cuando en realidad la balanza comercial bilateral es positiva para la Argentina”.
Es que las compras al Reino Unido por parte de la Argentina fueron de unos US$ 400 millones el año pasado cuando las ventas a ese destino rondaron los US$ 600 millones, de acuerdo con las estimaciones de la Embajada Británica en Buenos Aires.
Ninguna de las fuentes consultadas aquí insinuó una represalia comercial por las medidas argentinas. Sin embargo, Clouder reconoció su preocupación por el pedido de solidaridad de la Argentina a los países de la región.
La funcionaria aseguró que no es “un tema a tratar” y la razón es que el secretario de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, Jeremy Browne, estuvo en Chile y Colombia esta semana y no recogió señales de esos países que le indiquen al gobierno de David Cameron complicaciones comerciales con la región, que es vista también desde el Reino Unido como un salvavidas para amortiguar los afectos que aún se observan de la crisis financiera.
O, como explicó el economista jefe de un hedge-found que pidió el anonimato: a pesar de la relación de los ingleses con Oriente Medio, América latina sigue siendo una fuente de negocios que crece a niveles tentadores para movilizar las inversiones locales todavía asustadas por la explosión de la burbuja en 2008.
Minería. Nacionalismo de los recursos no asusta a los inversores
Funcionarios, banqueros, corredores de bolsa y financistas británicos coinciden en una insistencia: la minería es el negocio que más inversiones atrae de América latina y también de la Argentina, a pesar de que es fuente de conflictos sociales y de “políticas nacionalistas” que influyen en las ganancias de los que apuestan a la extracción de minerales.
Ibukun Adebayo, jefe de mercados primarios de la London Stock Exchange, la bolsa global británica en la que, por ejemplo, cotiza el Grupo Clarín, lo sintetizó de este modo: “El nacionalismo de los recursos siempre va a estar en la agenda de los inversores y si surgen impuestos a la minería, como está planteándose actualmente en Perú, habrá que ver si el negocio rinde o no, y en ese caso, cómo adaptarse”.
Expresiones similares se obtuvieron en la London Metal Exchange, la bolsa de valores de metales entre ejecutivos del HSBC y funcionarios del Foreign Commonwealth Office, para quienes los conflictos como los vividos recientemente en Catamarca, en las proximidades de Minera Alumbrera, hace un mes son “parte del negocio”.
La Alumbrera, precisamente, es explotada por la principal minera británica en la Argentina, Xstrata, el cuarto productor mundial de cobre, cuya absorción por parte de la comercializadora de commodities Glencore está ahora bajo análisis de las autoridades antitrust birtánicas.