4 abril, 2025

La gran mentira de Moreno a Cristina

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No es cierto que la limitación de importaciones provoque, en forma automática, una sustitución eficiente.
Sí es verdad que acumula problemas con otros país, que llevará, inevitablemente, a un debate sobre la Argentina en la Organización Mundial de Comercio y en el G20.
No es cierto que la limitación de importaciones contribuya, por sí misma, a la industrialización y el desarrollo.
En verdad, se está ocultando con un maquillaje de ahorro de divisas, los problemas de fondo que acumula el ‘modelo Kirchner’, heredero aunque con desviaciones, del ‘modelo Lavagna’.
No es serio intentar elaborar, a partir de la restricción a las importaciones, un discurso industrialista cuando no se profundiza en la mejora de la competitividad ni en el estímulo a las inversiones directas.
En verdad, hay grandes deudas pendientes al respecto de parte del Ejecutivo Nacional, incluyendo la no ejecución de los acuerdos que Amado Boudou firmó con la Unión Industrial Argentina cuando era ministro de Economía y visitó la sede de la entidad.
No es serio considerar el debate sobre la competitividad como una cuestión del Ministerio de Trabajo, y casi como una extensión de las convenciones colectivas de trabajo, o parte de ellas.
No es serio mantener la política cambiaria como eje de la política antiinflacionaria, distorsionando toda la estructura de precios relativos y provocando problemas enormes para el futuro de la economía argentina.
Tal como se ha encarado la restricción a las importaciones solamente contribuye al descenso del nivel de actividad de la economía.
Al principio, la menor producción se compensa con des-acumulación de stocks. Sin embargo, más tarde los stocks se agotan y la inflación se acelera si el consumo no se ajusta. Las mayores trabas a las importaciones afectan negativamente la producción, la inversión y la utilización de la capacidad instalada en la industria, incentivando el desequilibrio macroeconómico. Este desequilibrio macroeconómico sólo disminuiría si disminuyera el consumo, es decir si el nivel de actividad económica se redujera aún más.
Tampoco resuelve los problemas de fondo de un comercio exterior sojadependiente y abundante en deficiencias estructurales que refleja la cuenta corriente de la balanza de pagos.
Y es grave que los autores de la iniciativa, comenzando por Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, le presenten a Cristina Fernández de Kirchner un enfoque tan errado, o directamente le mientan, abusando de la desinformación de la Presidente sobre macroeconomía y de su desconfianza que le impide a menudo buscar opiniones diferentes a la propia.
Interesante el apunte que difundió acerca de las importaciones la consultora Economía & Regiones en su Semanario Económico:
"En 2011 por primera vez la balanza de pagos fue negativa y cayeron las reservas (-US$ 6.300 millones); aún a pesar de las mayores trabas e intervencionismo. Argentina fue el único país de la región que perdió reservas el año pasado. El stock de reservas tiene una importancia trascendental para el actual modelo económico.
Para sostener el superávit comercial en torno a los niveles del 2010, se restringieron las compras externas durante el 2011. Sin estas trabas a las importaciones el saldo comercial hubiera ascendido a sólo unos US$ 5.300 millones, menos de la mitad del saldo efectivo (US$ 13.540).
Es decir, el “efecto Moreno” ha moderado el aumento de las importaciones, duplicando la entrada de dólares vía resultado comercial.
La importancia que tienen las trabas a las importaciones para la sostenibilidad financiera de la cuenta corriente radica en que el resto de sus partidas son estructuralmente deficitarias.
Por lo tanto, el superávit de la cuenta comercial (expoimpo) tiene que financiar al resto de las partidas y sobre todo a la partida “rentas de la inversión”, que alcanzó un déficit de US$ 9.900 millones en el año. Este saldo negativo (US$9.900 millones) de “rentas de la inversión” se debió principalmente al pago de "dividendos y utilidades” (US$7.300 millones).
La segunda cuenta negativa en importancia relativa son los intereses pagados que ascendieron a US$ 3.427 millones en
2011.
De acuerdo con nuestras estimaciones, sin todas las medidas intervencionistas el resultado de la cuenta corrientes y cuenta capital habría sido deficitario en US$ 5.000 millones y US$ 13.400 millones respectivamente, generando una reducción de reservas internacionales en torno a US$ 22.400 millones.
En este escenario, el stock de reservas del BCRA habría caído un 35%, cerrado en US$ 30.000 millones (en lugar de los US$ 46.300 millones que tenía a fin de 2011).
La producción
Uno de los principales objetivos de política económica de la actual administración ha sido el mantenimiento del tipo de cambio nominal cuasi fijo. Ya sea para contener las expectativas de devaluación del público, para mantener estabilizada la inflación, o simplemente para evitar el costo político que tienen los movimientos de tipo de cambio en nuestro país.
Paralelamente, la tasa de devaluación fue significativamente menor que la inflación, que a su vez fue menor al aumento de los salarios en los últimos años.
En consecuencia se generó una constante y significativa apreciación del tipo de cambio real y un fuerte aumento del salario en dólares.

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