Desafío: ¿Es posible reflotar el Boudougate?
Cristina Fernández de Kirchner considera superado, aparentemente, el bochorno que vinculaba a su vicepresidente, Amado Boudou, y a la propia Administración presidencial, llamado ‘caso Ciccone’.
El costo ha sido elevado: fue necesario lanzar la expropiación de YPF, que tiene otros costos voluminosos a mediano plazo, pero la Presidente no repara en ello. Al igual que su marido, es ‘jornalera’, su forma de gestión es día por día.
Urgente24, luego de conocer algunas encuestas de opinión pública no pagadas por la ANSeS, descree que la Presidente ha recuperado tanto como dicen con el caso YPF, pero esa no es la cuestión sino qué capacidad tienen los medios de comunicación que rivalizan con la Presidente (la oposición no existe, tal como ya se sabe), de reinstalar el Boudougate, aunque sea en forma parcial, como elemento de presión sobre la omnipotencia de Cristina.
El Boudougate es interesante no solo porque desnuda el doble discurso sobre ética que tiene el oficialismo sino porque expone la impunidad en la gestión irregular del Estado.
El oficialismo insiste en que el Boudougate ya está muerto, tal como lo explicó hace tiempo Juan Manuel Abal Medina (hijo) -él vaticinó un futuro similar al caso Skanska-, y luego lo deslizó el ministro cristinista de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Eugenio Zaffaroni -le aconsejó a Boudou "flores de Bach y te de tilo", o sea que tenga paciencia-.
Por ahí pasa la puja. Algunos recortes dominicales:
Hugo Alconada Mon en el diario La Nación, acerca de Alejandro Vanderbroele y su relación con Ciccone (un intento de reflotar el Boudougate):
"Corrían los primeros días de febrero pasado cuando Antal Camillus Theodoor DeWitte recibió una alerta desde Buenos Aires. A este escribano público en Katwijk, una pequeña ciudad sobre el Mar del Norte a 16 kilómetros de La Haya (Holanda), le informaron que Alejandro Vandenbroele, el responsable del fondo que él había constituido, Tierras International Investments CV, les había ocultado información. Peor aún, que se lo vinculaba al vicepresidente argentino, Amado Boudou, y a un caso de presunto lavado de dinero.
Sin más, sin siquiera llamar a Vandenbroele, que entonces ya era presidente de la nueva Ciccone Calcográfica, el lunes 13 de febrero se presentó en el Registro de Comercio de Amsterdam y cerró Tierras International y las otras dos sociedades con domicilio en Suiza que sostenían ese fondo de inversión.
(…) La acción del notario DeWitte, sin saberlo, resultó explosiva. Cerró por su cuenta el fondo europeo que, con un capital de 100 euros, en teoría todavía sostiene a la sociedad anónima The Old Fund y, a través de ella, a la nueva Ciccone, la empresa que imprimirá $ 40.000 millones a pedido de la Casa de Moneda y del Banco Central.
Vandenbroele se quedó sin apoyatura en Holanda por vulnerar un principio básico. Las sociedades extranjeras adquiridas no deben intervenir en actos vinculados al lavado, la pornografía o el tráfico de armas o drogas. Más aún, tampoco deben pegotearse con personas expuestas políticamente (PEP).
"Ningún letrado o notario que constituya o inscriba sociedades para uso internacional admite este tipo de actividades", afirmó un protagonista de la trama para justificar la reacción inconsulta de DeWitte.
El fondo Tierras acumulaba para entonces algunos movimientos, pero menores. Entre otros, DeWitte consignó como dueñas en 2008 a dos firmas también constituidas en Holanda, pero con sede en Suiza.
Como "socio gerente" apareció Stichting MP Services y como "socio comanditario" su melliza Stichting LP Services. Ambas con domicilio en Ginebra.
(…) Casi en simultáneo con la orden de disolución de Tierras International Investments y las dos Stichting que decretó DeWitte, sin embargo, Vandenbroele dio otro paso en la madeja societaria. Informó a través del Boletín Oficial la irrupción de otra misteriosa sociedad en la trama detrás de Ciccone, la uruguaya Dusbel SA, cuyos dueños aún no aparecen.
Así, la nueva Ciccone completó su metamorfosis.
Aparece en teoría controlada por la familia Ciccone (30%) y por la sociedad anónima argentina The Old Fund, cuyos accionistas son a su vez el fondo holandés disuelto y la uruguaya Dusbel -cuyos verdaderos dueños se desconocen-, que se reparten por mitades ese 70% restante. (…)".
Daniel Santoro en el diario Clarín, acerca de los negocios de Ciccone con el Estado cristinista (otro intento de reflotar el Boudougate):
"(…) La factura que Ciccone le dio al FPV está emitida el 12 de agosto del 2011 (ver Facsímil ). La operación para darle el negocio al “testaferro” de Boudou fue tan rápida que el cheque a la orden había sido originalmente emitido a nombre de The Old Fund pero a último momento se tachó ese nombre y se puso Ciccone Calcográfica S.A.
El precio total por la impresión de casi 31 millones de boletas para las elecciones primarias del 14 de agosto fue de 1.952.303 pesos, que es exactamente la cifra que le dio el ministerio del Interior al FPV, tal como fija la ley electoral. Llama la atención que la factura esté fechada dos días antes de las elecciones.
Es como si primero se hubiese hecho el trabajo y luego se posdató la factura.
La constancia de la operación está firmada por el responsable económico y financiero del FPV y empleado de la jefatura de Gabinete, Guillermo H. Blancq Fernández.
La confianza del FPV con la Ciccone de Vandenbroele se renovó el 29 de septiembre del 2011 cuando le dio un cheque por 2.949.502 pesos para imprimir las boletas a color de la dupla Kirchner-Boudou para las elecciones generales del 23 de octubre. En este caso la constancia de la operación fue firmada por Blancq Fernández y Marcelo F. López, el otro responsable económico financiero del FPV ante la justicia electoral.
El cheque no a la orden por 2.949.502 pesos destinado para Ciccone Calcográfica S.A. para la impresión de 45.750.000 boletas de la fórmula oficialista fue recibido por Marcos Espejo Candia por parte de la empresa. (…)
Otro dato que demuestra la confianza del FPV con Vandenbroele es que le dieron el trabajo de impresión para las boletas de las primarias pero Ciccone no las imprimió. Sucedió que el ancho de máquina offset de Ciccone no alcanzaba para confeccionar el largo de todos los tramos de las boletas oficialistas. Tres fuentes que participaron del procesaron revelaron a este diario que Vandenbroele con la ayuda de Nicolás Ciccone, quien controló históricamente la empresa hasta antes de la quiebra, subcontrató a Poligráfica del Plata, a último momento.
La ley de financiamiento electoral no impide que se subcontraten empresas. (…)".
Hugo E. Grimaldi, en La Gaceta, de San Miguel de Tucumán, acerca del trasvasamiento generacional que existe en el Frente para la Victoria, en su versión cristinista:
"(…) La propia Cristina señaló que "algunos podrían pensar" que el motivo del acto en Vélez era por YPF, pero dijo que la cercanía de las fechas fue una coincidencia debida "al azar", ya que ese acto se lo habían propuesto los jóvenes para recordar el aniversario de la elección que la permitió a Néstor Kirchner entrar al balotaje en 2003.
"Los custodios de este legado histórico no son los que estamos de este lado, que estamos viejos, sino que son todos ustedes, que no van a permitir jamás dar un paso atrás en todo esto que hemos logrado", arengó la Presidenta, dando inicio indirecto a lo que fue una de las obsesiones de Juan Perón: el "trasvasamiento generacional". Otros símbolos peronistas también fueron volcados en el discurso y en la escenografía, entre ellos el lema que se eligió para el lanzamiento: "Unidos y Organizados".
La palabra "Organizados" remite a un viejo axioma de Perón de cuño militarista ("La organización vence al tiempo"), mientras que si bien la estructura de la adjetivación de la frase hace acordar también al General, quien pronosticó que "el siglo XXI nos va a encontrar unidos o dominados", el término "Unidos" apunta esencialmente a amalgamar desde el principio a las fuerzas que organizaron el acto: los jóvenes de La Cámpora, el Movimiento Evita de Emilio Pérsico, la Corriente de Liberación Nacional (Kolina) de Alicia Kirchner, el Frente Transversal Nacional y la Corriente Nacional de la Militancia, todos nombres no tradicionales en la política que habrá que ver si se complementan como quiere la Presidenta, sobre todo cuando algunos de ellos queden relegados a la hora de acordar los tantos.
Lo que es preciso observar como relevante es que el "trasvasamiento" dentro del kirchnerismo-cristinismo se está dando no sólo por una cuestión biológica, sino que la columna vertebral está girando de a poco de los sindicatos y el aparato bonaerense, hacia los nuevos referentes. No es la primera vez, y le pasó a Néstor en un par de oportunidades, que los Kirchner desprecian las estructuras del PJ tradicional, incluidas las gremiales, y que luego tienen que volver con el caballo cansado a reflotarlas para ganar elecciones. (…)".
Eduardo van der Kooy en el diario Clarín, acerca de la desconfianza financiera global hacia la Argentina, y el desinterés que eso le provoca a Cristina Fernández de Kirchner:
"(…) Una estadística resulta sugestiva: de once empresas petroleras que operan en la Argentina, nueve marcaron en los últimos años una tendencia productiva declinante.
Es probable, pese a todo, que por la crisis en España y en la UE y la inestabilidad de Estados Unidos, termine habiendo en lo inmediato más ruidos que nueces por la expropiación de YPF. Pero existe un daño en la confianza que se verifica en cuestiones cotidianas. José Manuel de la Sota, el gobernador cordobés, debió postergar la colocación de un bono en el exterior. Le ofrecieron tasas de entre el 12% y el 14% cuando el promedio oscila en el 5%. Daniel Scioli envió a la Legislatura un proyecto que le autorice un endeudamiento de $ 3 mil millones. Pero deberá esperar hasta el segundo semestre para intentar colocar parte de esa deuda en los mercados. La desconfianza detona otros cuadros desmedidos e incomprensibles: el riesgo país (un agobio en los tiempos de la Alianza) oscila en los 1.000 puntos básicos. La Argentina carece de riesgo de default. La semana pasada el Gobierno tomó US$ 2.500 millones del Banco Central para cumplir con compromisos externos. España tiembla pero su riesgo país sólo se ubica por encima de los 400 puntos básicos.
A Cristina y al cristinismo les importan poco aquella desconfianza. Les interesan mucho más que las encuestas indiquen que el drenaje de popularidad que sufría en los dos últimos meses se detuvo o, tal vez, se revirtió. También, que desde el acto del viernes en Vélez haya podido empezar a vertebrar una estructura política acorde a su paladar, con La Cámpora y algunas organizaciones sociales (el Movimiento Evita, de Emilio Pérsico) en el vértice y el peronismo a la cola. (…)".
Eugenio Paillet en el diario La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, acerca de la reforma constitucional en proyecto:
"(…) todo guarda absoluta relación, y empieza a salir a la luz, con aquel plan que se armó en la Casa Rosada apenas después de la abrumadora victoria electoral del 23 de octubre de 2011. Se dijo, entonces, y los hechos parecieran corroborarlo, que "en abril o mayo arrancamos con la pelea por la re-re". Se creía, entonces, que, una vez puesto en marcha el año parlamentario, y con el viento a favor de aquel 54 por ciento de votos y una oposición adormecida, la llegada del otoño era el punto de arranque de esa estrategia mayor.
(…) Pues bien: aquella reunión "académica" para plantear la necesidad de ir a una reforma constitucional no es de ningún modo casual en los tiempos. Es hija directa de la culminación del avasallante proceso de nacionalización de YPF. Y significa, por algún costado, la ratificación del lema cristiniano de "ir por todo".
Apenas una disquisición: la Presidenta le ha bajado el pulgar, en charlas reservadas, al sistema parlamentario de gobierno que propone Eugenio Zaffaroni. Se queda con el presidencialismo, con reelección lisa y llana, aferrada al argumento de que "la que vota es la gente, no las corporaciones".
El plan, con sus disimulos y sus medias aguas, tiene un punto de llegada: las elecciones parlamentarias del año que viene, en las que el gobierno confía en aumentar su tropa parlamentaria y quedar más cerca de los dos tercios que se necesitan para habilitar la reforma. Si lo logra, desde allí no habrá más eufemismos. Hasta tal vez la oposición le vuelva a dar una mano."
Volviendo al comienzo, Joaquín Morales Solá en La Nación, acerca de cómo sigue el Boudougate y la reforma constitucional anhelada por Cristina:
"(…) El nuevo juez, Ariel Lijo, no tiene mala fama, pero tampoco tiene fama. Su primera decisión será sobre la suerte futura del fiscal Rívolo, el que mostró más disposición para investigar a Boudou. El fiscal está recusado por razones infinitamente más leves que las de Rafecas. Con todo, el juez podría inmovilizar a Rívolo con sólo sacarle la delegación de la investigación que había hecho Rafecas. Era Rívolo el que investigaba, no Rafecas. Si Lijo reasumiera la responsabilidad de la investigación, el fiscal pasaría a un plano tan secundario como gris. La tríada de funcionarios judiciales (Rafecas, Righi y Rívolo) que, por acción u omisión, había hecho avanzar la causa contra Boudou, quedaría así definitivamente destruida. Sólo falta un eslabón para que eso ocurra.
El kirchnerismo manipula hasta las cosas de la Corte Suprema. El presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, debió aclarar la posición del tribunal ante el enredo que andaba sembrando Eugenio Zaffaroni sobre la actitud de ese cuerpo frente al reformismo constitucional. El kirchnerismo quiere que se hable de la reforma de la Constitución para instalar el tema, por un lado, y también para frenar con el temor la ambición de otros peronistas a la inevitable sucesión de Cristina. Dicen que el parlamentarismo de Zaffaroni no le gusta a la Presidenta. Es cierto. Pero lo que se busca ahora es que se hable de la reforma.
Zaffaroni le da prestancia a ese debate. El proyecto definitivo se planteará sólo si las elecciones legislativas de 2013 fueran exitosas para la Presidenta. Lo que importa ahora no es la reforma de la Constitución, sino que se cumpla la actual, dijo un juez de la Corte que expresó el consenso mayoritario del tribunal. Zaffaroni es sólo Zaffaroni, definitivamente. (…)".