5 abril, 2025

Gobierno acusa a Clarín de ser monopolio; por casa,¿Cómo andamos?

0

Si se analiza en detalle, muy pocos de los 20 diarios que se editan en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires -solo 4 o, como máximo, 5- sobreviven sin publicidad gubernamental. Vale decir que estos últimos son los castigados por la Casa Rosada por ser críticos a su gestión. Los otros 15, en mayor o menor medida, están subordinados al relato oficial, tan impopular entre la mayoría de los electores porteños.
Si esta cuestión se la proyecta a los canales abiertos de TV, sólo 13, es crítico y por ende no recibe dinero público (de todos los argentinos) a través de avisos.
De los canales de cable de noticias, TN es la excepción. Los otros 6 (incluyendo 360 TV) sobreviven con ingresos K, a cambio de no hablar mal del gobierno.
De las radios con opiniones políticas, las independientes se cuentan con menos de los dedos de una mano.
A los medios oficiales que son empleados como propio por los Kirchner, se le suman las de operadores que se han arrodillado frente al poder más aquellos que han caído en manos de empresarios amigos al gobierno y que han aumentado sideralmente su patrimonio en los 9 años que los santacruceños detentan el poder.
La tan proclamada pluralidad de voces con que los funcionarios, algunos periodistas y actores defendieron la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, se ha convertido en la práctica en una concentración de los mismos para la conformación de un monopolio informativo oficial tremendamente negativo y peligroso para poder vivir en democracia plena. Qué dudas caben, entonces, que el oficialismo ha avanzado para poder controlar el espacio audiovisual y los medios gráficos.
Este entramando de medios K tampoco deja afuera a organizaciones no gubernamentales, sindicatos y universidades que dependen de fondos del tesoro nacional para vivir.
Algunos de los medios oficialistas no dependen masivamente de la publicidad oficial porque se financian con flujo de fondos provenientes de otros negocios que sus dueños mantienen con el Estado.
El gran problema que tienen estos medios es que carecen de lectores, televidentes y oyentes fundamentalmente por alinearse al famoso relato. Los medios en manos directas o indirecta del gobierno no tienen credibilidad alguna y la gente no los consume.
La ONG Poder Ciudadano difundió un informe de los montos y destinos de la publicidad a nivel nacional, en Ciudad de Buenos Aires, y de algunos gobiernos provinciales.

Deja un comentario