5 abril, 2025

El gran bochorno de Lula da Silva

0

El ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), Gilmar Mendes, denunció que el ex presidente de Brasi, Luiz Inacio Lula da Silva, le pidió que aplazara el juicio relativo al peor escándalo de corrupción ocurrido durante su primer gobierno (2003-2007), en declaraciones a la edición de este fin de semana de la revista Veja.
Según Mendes, Lula le ofreció a cambio "protección" ante las acusaciones contra el magistrado por presuntas vinculaciones con el empresario conocido como Carlinhos Cachoeira, acusado de varios delitos.
Mendes afirmó que Lula le dijo que era "inconveniente" juzgar en estos momentos el escándalo que sacudió su primer mandato, cuando se descubrió que su Partido de los Trabajadores (PT) pagaba sobornos a algunos parlamentarios para garantizar el apoyo al gobierno en el Congreso.
Lula sugirió, según Mendes, que dicho juicio se realice después de que se celebren las elecciones municipales en el 2do. semestre de este año.
Al ver que la respuesta por parte de Mendes "no era amigable", de acuerdo con la revista, Lula habría preguntado al magistrado por "el viaje a Berlín": detrás de escena en la CPI sobre Cachoeira circula la historia de que Gilmar Mendes habría viajado a Berlín, Alemania, con el senador Demóstenes Torres (hoy sin partido-Goiás) en un avión alquilado por el mafioso apodado ‘Carlinhos Cachoeira’. Torres es considerado el brazo político del delincuente detenido.
Cachoeira, quien se encuentra a disposición de la justicia acusado de comandar una red ilegal de juegos de azar, entre otros varios delitos, también se encontraba en Alemania, no obstante, no se informó si éste se reunió con Mendes y Torres.
Mendes dijo haber quedado "perplejo" con las insinuaciones de Lula, y aclaró que viaja a menudo a Berlín, donde realizó un doctorado y además reside su hija.
"Quedé perplejo con el comportamiento y las insinuaciones del presidente Lula", dijo Mendes.
A cambio de aplazar el juicio relativo al esquema de sobornos durante su gobierno, Lula le ofreció a Mendes "blindarlo" ante la eventualidad de verse salpicado por sus presuntas relaciones con Cachoeira.
Los hechos
En la hermosa mañana del jueves 26/04, el ministro del Supremo Tribunal Federal (STF) de Justicia brasilero, Gilmar Mendes, dejó su casa para reunirse, luego de varias idas y vueltas, con el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, con quien, hasta entonces, mantenía relaciones muy cordiales.
El encuentro fue en la oficina del ex ministro de Justicia de Fernando Henrique Cardoso, y ex ministro de Defensa de Lula da Silva, Nelson Jobim, del PMDB (despedido por Dilma Rousseff, quien lo acusó de conspirar contra ella).
El encuentro fue acordado por Jobim, a petición de Lula. Pero para Gilmar el contexto era diferente. Hace mucho, desde la cirugía de garganta a la que fue sometido Lula, él se sentía en la obligación de visitar al ex Presidente, según Urgente 24.
En esos días, el ministro del STF llegó a conversar con Clara Ant, asesora de Lula, acerca de la mejor fecha posible para la visita. Cuando estaba por concretarse el encuentro, Gilmar supo que Lula se internaría de nuevo, para unas sesiones del tratamiento oncológico al que fue sometido.
En una conversación con el presidente del Senado, José Sarney, este le comunicó a Gilmar que visitaría al ex Presidente en São Paulo.
-Por favor, dígale al presidente Lula que yo estoy tratando de hacerle una visita. Ud. me podría ayudar concertando el encuentro con él – le pidió Gilmar a Sarney.
Si hay algo en política que le gusta hacer a los políticos es negociar encuentros. Los hace sentir muy importantes. El rol de facilitador de audiencias es el placer de todo político.
Cuando Gilmar recibió la invitación de Jobim para reunirse con Lula, se sintió eufórico: finalmente volvería a ver al amigo.
En la cabeza del ministro, el encuentro sería social y afectivo por deseo de ambos. Y, para ser justo, más por la insistencia Gilmar que por Lula.
Fue en este contexto que la reunión se llevó a cabo. Debe quedar claro, también que todo ese relato, y lo que sigue, fue reconstruido siguiendo las ‘huellas’ de las conversaciones que el ministro Gilmar Mendes mantuvo en horas recientes con varios interlocutores, sobre lo sucedido en esa ocasión, y que fue compilado por el semanario Veja y los diarios O Estado y O Globo.
Justo ese día, Gilmar tenía una cita con el presidente del Partido Demócratas (DEM), el senador Agripino Maia, quien le reveló a sus compañeros partidarios que Gilmar llegó al encuentro furioso, largando fuego por la nariz. Demóstenes Torres perteneció en el pasado al DEM, del que se alejó por considerarse abandonado por esa fuerza cuando estalló el escándalo Cachoeira. De Todos modos hay muchas escuchas telefónicas realizadas con orden judicial en la que Torres debatía pasarse al PMDB, que forma parte de la coalición gobernante en Brasil con eje en el PT.
La historia pronto se extendió por los 3 poderes republicanos. Formalmente, Gilmar informó al presidente del STF (que es la Corte Suprema en Brasil), Ayres de Britto. Pero también le contó lo sucedido a Sigmaringa Seixas, y éste a Dilma Rousseff.
Por el contexto de lo ya relatado, es evidente que la acción de Lula fue totalmente innecesaria.
En primer lugar, el haber usado como intermediario a Jobim.
Luego, tratar de sensibilizar a Gilmar para intentar obligarlo a adoptar una posición técnica, no política.
Si a Luis Dulci, el ex secretario de Lula en la Presidencia y hoy empleado en su Instituto, le gustara trabajar alguna vez en su vida, habría preparado un resumen para conocimiento de su jefe sobre las decisiones más importantes tomadas por Gilmar para beneficio del PT (Partido dos Trabalhadores):
> desestimación de la denuncia por corrupción contra Luiz Gushiken, ex ministro de Comunicaciones;
> voto a favor del ex ministro jefe de la Casa Civil, Antonio Palloci, en otro escándalo; y
> negativa de la denuncia contra Aloizio Mercadante, hoy ministro de Educación, entre otros.
En todos esos episodios, los llamados "ministros amigos" del STF votaron contra el interés del PT. Excepto Gilmar.
Mercadante, inclusive, ni podría haber sido electo senador, y mucho menos, estar hoy en el ministerio de Educación, si hubiera dependido de la votación del juez de la Corte Suprema, José Paulo Sepúlveda Pertence.
A favor de todas las posiciones de Gilmar puede decirse que fueron eminentemente técnicas.
También, que hubo reciprocidad de Lula en el trato con el ministro. Gilmar se va a morir agradeciendo a Lula la solución de varios problemas del STF que dependían administrativamente del Ejecutivo.
Esto es tan cierto que, en cierta ocasión durante el gobierno de Lula, durante una reunión social con uno de los ministros del Ejecutivo, Gilmar Mendes exaltó:
-De nada sirve que quieran envolverme, yo voy a ver a mi amigo Lula y él soluciona todo.
La familia
Bueno, eso sin mencionar la relación -y ésta es la gran revelación informativa de estos días- entre las respectivas parejas Lula da Silva y Gilmar Mendes, Maria Letícia y Guiomar, respectivamente.
En todos los cumpleaños, inclusive el más reciente, ocurrió que Luiz Inácio Lula da Silva estuvo en Brasilia, celebrando sólo con sus íntimos, y Gilmar y su esposa Guiomar estuvieron allí.
En la residencia de fin de semana de los presidentes, Granja do Torto, o en la residencia permanente, Palacio da Alvorada, e incluso en el restaurante preferido por Lula, "Feitiço Minero", la pareja Mendes era una presencia constante. Así, Maria Letícia y Guiomar se convirtieron en grandes amigas.
Entonces, ¿por qué Lula habrá actuado de esa manera?
Una explicación: Él aplicó la máxima "perdona, pero no olvida". Lula todavía no se olvidó que, por un espionaje telefónico ilegal a Gilmar Mendes, en una conversación de éste con el senador Demóstenes Torres (denunciado en la revista Veja en septiembre de 2008), el entonces Presidente fue obligado a despedir a Paulo Fernando da Costa Lacerda de la jefatura de la Abin (Agência Brasileira de Inteligência).
Lula se sintió humillado públicamente, entonces, ya que el delicado diálogo entre Gilmar y Demóstenes fue el resultado de una conversación negociada, en aquel momento, por Jobim.
Ahora, en el encuentro de 2012, la conversación se inició republicana, con Gilmar recordándole a Lula la necesidad de cubrir 2 vacantes futuras del STF, con criterios técnicos y no políticos. Es que se sospecha de la maniobra de Lula para que el Mensalão sea votado después del nombramiento de nuevos ministros.
Gilmar defiende que el juicio se realice ahora para evitar problemas y la desconfianza derivada de esos nombramientos, porque, al ocurrir el juicio en agosto, el tribunal todavía no estaría falto de 2 ministros que conocen bien el tema y que luego se jubilarán.
El asunto CPI (Comisión Parlamentaria de Investigación) sobre Carlinhos Cachoeira apareció en el diálogo cuando Lula dijo que tenía todo bajo su control, y en una prueba de que él estaba entre amigos, llegó a confiarle haber designado a Odair Cunha (PT-Minas Gerais) en calidad de ponente o relator o miembro informante.
-(Cándido) Vaccarezza no sería una buena solución. Su poder de articulación es tan grande que llegó a estar implicado con parlamentarios comprometidos con estos esquemas – habría dicho Lula.
En el fatídico encuentro de ahora, Lula volvió a aquel viejo tema de Lacerda, indirectamente. De alguna manera intentó salvar a la Abin y culpar a Gilmar:
-Me pregunto si aquella escucha no fue hecha por el propio (‘Carlinhos’) Cachoeira o incluso Demóstenes o alguien del grupo de ellos…
‘Cachoeira’ es un empresario del juego de azar (ilegal en Brasil), vinculado a numerosos hechos de corrupción pero que en su derrotero también aparece brindando a la revista Veja los datos precisos para detonar el escándalo llamado O Mensalao, un hecho de corrupción que casi sepulta a la Administración Lula en su 1er. mandato, y cuyos acusados irán en breve a juicio oral.
Dado que, a esa altura, la conversación ya no estaba siendo más republicana, Gilmar se quitó la vestidura:
-¿Qué es eso, Lula? La prueba de que su gobierno era un desastre está en el hecho de que el hombre de confianza de Abin, el hombre de Paulo Lacerda en la operación "Satyagraha", era Dadá! ¿Lo sabías?
El tal Dadá también se encuentra detenido hoy día. Es un personaje muy complejo del mundo del espionaje brasilero, doble agente siempre, en el mejor de los casos, tal como ya ha informado Urgente24.
La cosa se recalentó cuando Lula, frente al comentario de Gilmar de que él no tenía nada que temer de la CPI (Comisión Parlamentaria de Investigación) del caso Cachoeira, que se está realizando ahora (Lula había insinuado alguna posibilidad que rozara a Gilmar), le preguntó con una palmadita en la espalda:
-¿Y la historia de Berlín? (El supuesto encuentro de Gilmar y Torres, vía Cachoeira, en Berlín, Alemania).
La reacción fue muy fuerte:
-¡Lula, vos continuás como siempre, desinformado!
Fue entonces cuando Gilmar tuvo la prueba definitiva de que él había sido elegido por el PT como símbolo del intento de desmoralizar al Poder Judicial.
Lula da Silva le estaba enviando una advertencia a todo el STF,vía Gilmar, antes de que se consume el juicio por el Mensalao.
Indignó a Gilmar Mendes considerarse víctima de un bien articulado plan de difamación que se ejecuta no sólo a través de redes sociales, sino también del más antiguos y eficaz medio de comunicación: el boca-a-boca. Y ahora comprobaba de dónde venía la ofensiva.
Celso de Mello
El ministro de la Corte Suprema de Justicia (STF), José Celso de Mello (Filho), afirmó que el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva podría terminar en un juicio político si él estuviera ejerciendo el cargo de Presidente de la Nación y se hubiese planteado una situación como la que vivió Gilmar.
La declaración fue hecha al sitio web Consultor Jurídico, reproducida por el blog del columnista Noblat en el sitio Web de O Globo.
La declaración de Celso de Mello llegó después de la difusión de una reunión entre Lula y el ministro Gilmar Mendes, quien en una entrevista con Veja, reclamó al ministro retrasar el juicio del O Mensalão.
A cambio, Lula da Silva habría ofrecido protección a Gilmar Mendes en la CPI de Cachoeira.
-De confirmarse esta conducta del ex Presidente de la República, es una lamentable expresión del grave desconocimiento de las instituciones republicanas y de su buen funcionamiento en el marco del Estado democrático de derecho. El episodio revela una conducta éticamente censurable, políticamente atrevida y jurídicamente ilegítima – dijo Celso de Mello a Consultor Jurídico.
Celso de Mello, hizo hincapié en el riesgo de impeachment a Lula, si estuviere en el Planalto:
-Si aún fuera Presidente de la República, este comportamiento podría ser objeto de un impeachment por delito político-administrativo, en el que sería el jefe del Poder Ejecutivo tratando de interferir en otro poder – afirmó el ministro, quien hizo duras criticas a Lula en el caso de que las afirmaciones de Gilmar Mendes se confirmen:
-Tratar de interferir de esa manera en una sentencia del Tribunal Supremo es inaceptable y vergonzoso. Rompe todos los límites de la ética. Sería terrible en el caso de cualquier ciudadano, pero más grave es cuando se trata de la figura de un Presidente de la República. (…) Él mostró desconocer la posición de absoluta independencia de los ministros de la Suprema Corte en el desempeño de sus funciones.
El ministro también evaluó la posición de la Corte Suprema de Justicia en relación a la sentencia del mensalão.
-La acción penal será juzgada por todos de manera independiente y libre, basada exclusivamente en las pruebas que surgen de los autos. El abordaje del ex Presidente es inaceptable – dijo Celso de Mello, quien elogió la iniciativa de Gilmar Mendes en la difusión de la reunión.
-La respuesta del ministro Gilmar Mendes fue correctísima y demuestra la firmeza con que los ministros de la Corte Suprema de Justicia examinarán la denuncia (…). Es grave e inaceptable que un ex Presidente de la República haya incidido en ese comportamiento. (…). Sorprendentemente este intento espurio de interferir en un asunto que no permite este enfoque. No se puede comprometer con la ignorancia del sistema constitucional del país ni con el desconocimiento de los límites éticos y legales.
Thomaz Bastos
En tanto, otro ex ministro de Justicia de Brasil, Márcio Thomaz Bastos, es el abogado defensor de ‘Cachoeira’.
La semana pasada, el ex ministro de Justicia, protagonizó 2 episodios capaces de generar serias controversias en el mundo político y jurídico del país.
En uno, ejerció presión sobre la Corte Suprema.
En otro, el más visible y polémico de ellos, se presentó como un obstáculo para el trabajo que el Congreso pretendía llevar a cabo.
En ninguno de los casos, cometió ilícitos. Él sabe muy bien cómo lidiar con los códigos, normas y formas.
Sin embargo, sus acciones tampoco fueron actos de rutina de un abogado penalista.
Las actitudes del ex ministro de Justicia estaban imbuidas de una connotación política innegable y rotunda.
Márcio Thomaz Bastos, y la mayoría de sus clientes saben que él es todavía un hombre poderoso, con influencia sobre los partidos políticos, parlamentos y tribunales.
En los últimos años, fue asesor de 2 Presidentes de la República y dio apoyo legal a varios miembros del PT (Partido dos Trabalhadores). Además, él desempeñó un papel decisivo en el nombramiento de 7 de los 11 actuales ministros del STF.
En el caso más emblemático, Márcio Thomaz Bastos, se puso de pie, junto a ‘Carlinhos Cachoeira’ durante la audiencia en la CPI que investiga el esquema de corrupción y lavado de dinero montada por el denunciado. Le indicó a su cliente permanecer en silencio, para no producir pruebas contra sí mismo, y así incurrió en la ira de los diputados y senadores, quienes veían en la declaración de Cachoeira una esperanza para avanzar en las investigaciones.
Es indiscutible el Derecho Constitucional de todo demandado a defenderse, independientemente de la acusación, haya cometido o no delito. Nadie está obligado a declarar contra sí mismo.
También es el deber del abogado defender un acusado ante los tribunales, aun cuando éste carezca de recursos.
Sin embargo, la CPI se rige por un proceso más político que jurídico.
Y, como era sabido por todos los parlamentarios presentes, Thomaz Bastos no permaneció durante toda la sesión, junto al infractor, solo como un gran penalista. Por primera vez en la historia del Congreso brasilero, un ex funcionario público muy influyente, que ocupó el más alto nivel de la judicatura nacional, daba cobertura y ayuda a un corredor de apuestas, notorio criminal.
"Espero no encontrar nunca más al ex ministro en una situación como esta", dijo el diputado Miro Teixeira (PDT-Rio de Janeiro).
Esa misma semana, Thomaz Bastos apareció con otros 9 abogados de acusados del O Mensalão ​​como signatario de un documento en el que expresan su preocupación por la ola de acusaciones contra la actuación del STF en el caso.
Ahí está lo curioso: Thomaz Bastos es abogado de ‘Cachoeira’, quien fue el que provocó la denuncia del O Mensalao. O sea que aparece en 2 casos que son hasta contradictorios si se tiene en cuenta que O Mensalao lo promueva la oposición, y el caso de ‘Cachoeira’ lo impulsa el oficialismo.
Thomaz Bastos y los otros abogados dijeron temer que la sentencia resulte politizada y se convierta en un "tribunal de excepción".
Pero Thomas Bastos conoce muy bien a todos los ministros del STF porque ayudó a elegir a la mayoría de ellos, y entonces su irrupción en escena resultó una presión.
"Yo fui abogado durante 45 años consecutivos, pasé 4 años en el Ministerio de Justicia, del que me fui hace 6 años", dijo Thomaz Bastos para explicar que él ya era importante antes de ser ministro y no como consecuencia de ese cargo.
El ex ministro también negó haber entrado en el caso Cachoeira por orden política y no quiso hablar de sus honorarios, aunque circule la información de haber cobrado R$ 15 millones (US$ 7.562.390) en 3 cuotas, para defender al infractor.
La Policía Federal y miembros de la CPI sospechan que es espurio el origen de los fondos de ‘Carlinhos Cachoeira’.
El líder de los diputados del PPS, Rubens Bueno, llegó a cuestionar, durante la sesión de la CPI en la que estaba Thomaz Bastos, el origen del dinero que financia la defensa de ‘Cachoeira’, ya que, de acuerdo con la Receita (la Afip brasilera), los ingresos oficiales del corredor de apuestas no llegarían a R$200.000 (US$ 100.831).
Thomaz Bastos ya estuvo vinculado a casos comentadísimos.
Él se hizo famoso por su ayuda, aún cuando era ministro, a la defensa del entonces ministro de Finanzas, Antonio Palocci, en un escándalo de violación de confidencialidad.
Bastos también asesoró a la defensa de Delúbio Soares y Zé Dirceu en el caso del O Mensalão.
Hasta hoy, Thomaz Bastos es consultado por Lula, quien, cuando era Presidente, lo llamaba al Palacio Presidencial hasta 5 veces al día.
El abogado también dio apoyo legal a la campaña de Dilma Rousseff a la Presidencia.
Por su relación con el PT y con Lula, Tomaz Bastos consolidó en el ámbito político una red amplia y compleja de influencias.
Muchas indicaciones suyas a la conducción del Poder Judicial desde el año 2003 se le atribuyen al ex ministro, aunque sea indirectamente.
Cuando Joaquim Barbosa fue nombrado en el STF, Thomaz Bastos lo llamó a Los Ángeles, para comunicárselo. Lo mismo ocurrió con Dias Toffoli, abogado del PT, quien fue al STF con la bendición del ex ministro.
Todo esa influencia en el Poder Judicial alimenta especulaciones de que los candidatos no tendrían plena autonomía.
La misma impresión se produce dentro de la Policía Federal, una agencia que fue impulsada por la gestión de Bastos en Justicia.
El equipo de abogados coordinado por él hoy día, busca defectos de procedimiento y errores administrativos que pueden haber sido cometidos por la Policía Federal en la Operación Monte Carlo, que encontró ‘in fraganti’ a ‘Cachoeira’.
Para el líder del PSOL en la Cámara, Chico Alencar (Rio de Janeiro), no se puede ignorar semejante contradicción. "Es lamentable que esto se esté haciendo y orquestado por quien dirigió a la Policía Federal y conoce como pocos cómo funciona", dice Alencar.

Deja un comentario